HUMANIDAD Y COSMOS es un programa que trata de traerle a usted eso que siempre se preguntó y nunca tuvo la oportunidad de escuchar… Hechos históricos ocultados, fenómenos insólitos, creencias, mitos y leyendas, arqueología proscripta, seres extraños, energías prohibidas, noticias curiosas, científicos censurados, el misterio de los objetos voladores no identificados, profecías y vaticinios, sociedades secretas, ecología, enigmas y soluciones para vivir física y espiritualmente sanos.


lunes, 31 de octubre de 2016

EL EXTRAÑO CASO DE LOS DOS HUMANOIDES OBSERVADOS EN VIALE HACE 30 AÑOS

El recientemente fallecido investigador Oscar Raúl Mendoza (1943-2016), analizó personalmente un caso sorprendente en un campo cercano a la localidad de Viale en la provincia de Entre Ríos, Argentina, donde un testigo vio dos seres de un metro y medio de estatura aproximadamente, con ropaje muy ajustado al cuerpo, con cabezas de enorme tamaño, totalmente calvas y con grandes orejas en puntas hacia arriba.

A continuación, la investigación realizada por Oscar Mendoza:

Ubicación de la localidad de Viale,
en la provincia de Entre Ríos.
Transcurría el mes de octubre de 1986 cuando Alberto Meyer, un joven campesino, de unos 30 años de edad, de muy buena estatura y complexión física realizaba sus habituales faenas rurales fue testigo de un hecho insólito.

Meyer posee estudios primarios completos y parte de secundarios. Vive con su familia en un campo de su propiedad a escasos 8 kilómetros de la ciudad de Viale, hacia la localidad de Seguí. Se desempeña con destreza en todas las tareas que requiere la atención del campo: cuidados de animales, de sembrados y de todas las instalaciones en él enclavadas.

Antigua entrada a Viale, provincia de 
Entre Ríos, desde la Ruta N° 18.
Dos días antes al "E.D.3/N" (Encuentro diurno de 3ra. fase No asociado) le ocurre un extraño suceso, el que podría estar vinculado con la actividad Ovni que por esa fecha se estaba dando en la zona. Meyer, se encontraba en esa oportunidad trozando leños con una motosierra en otro campo que posee, cercano al de donde tiene su vivienda. Repentinamente se le detiene el motor de la sierra sin causa aparente alguna. Al mismo tiempo percibe un vibrante sonido por sobre su cabeza, que hace temblar el suelo, la máquina y todo su cuerpo por unos segundos. Confundido, mira hacia arriba en busca del origen, pero nada pudo ver, como tampoco ya escuchar. Luego revisa la máquina, encontrando todo aparentemente normal. Activa su mecanismo de arranque y esta funciona perfectamente bien. No muy convencido, relaciona el hecho con algún avión o helicóptero que pasó a muy baja altura. Sin preocuparse demasiado por lo ocurrido, prosigue normalmente con su tarea.

El investigador Oscar Mendoza, con Santiago
Peil y Alberto Meyer en 1986, en el
campo donde sucedió todo.
Dos días después y a unos 100 metros de allí, se encontraba cargando su carro con leña, que había cortado meses atrás en ese lugar. Le faltaba casi la mitad para completar la "carrada" que le encargaran de una panadería de Viale, cuando repentinamente percibe una extraña sensación. Deja por un instante la faena e instintivamente mira a su alrededor. No veía nada nuevo para él en ese lugar pero, al mirar detenidamente hacia unas maciegas que se movían y pensando que en cualquier instante aparecería algún animal, sorpresivamente surgen dos personas.

En primer momento pensó que sin dudas serían cazadores. Pero se preguntaba, ¿cómo pudieron cruzar el arroyo si por ese lado no hay ningún puente, tronco o piedra para hacerlo?

Lugar donde estaban los dos seres
observados por Alberto Meyer
en octubre de 1986.
Con la idea de averiguarlo, los saludó levantando el brazo en forma amigable. Pero‚ estos no le contestaron, sólo se detuvieron a unos 30 metros de él, mirándolo inmutables. Pensó que tal vez por el viento no lo habían escuchado y decidió acercarse.

A medida que lo hacía, observaba con mejor detalles la forma en que estaban vestidos. Su primera impresión fue que estaban disfrazados y que tal vez eran escapados de la justicia o quizás, subversivos.

Pero, a escasos ocho metros de ellos, sorpresivamente se le paralizan las piernas, su cuerpo no le obedece y siente como si su voluntad se alejara de él. No obstante su estado, no pierde el equilibrio ni sus sentidos.

Presunta pisada de los seres encontrada
en el sitio donde habían estado.
Desde su inmovilidad y extrañamente tranquilo, puede seguir observándoles otros detalles. Ambos tenían un ropaje muy ajustado al cuerpo, como un enterizo de material plástico "color piel" pero más brillantes que sus rostros. Lo que más le llamó la atención, fue el enorme tamaño de sus cabezas, como el doble de la suya, totalmente calvas y con grandes orejas en puntas hacia arriba. Los rostros parecían casi normales, aunque sus narices eran algo anchas en sus nacimientos y sus bocas casi no se distinguían.

Se da cuenta que el que estaba más atrás, era "mujer", por las formas evidentes de su cuerpo. Los dos tenían casi la misma altura, alrededor del metro cincuenta. Tenían los brazos colgantes y quietos a cada lado del cuerpo. A las manos se las veía en partes y parecían normales, pero desde la mitad de la parte superior de las piernas hacia abajo, no podía distinguir nada porque se lo impedía la vegetación.

Ilustración de los seres observados por Meyer.
Dibujo de Oscar Mendoza siguiendo la
descripción del testigo.
De imprevisto, "ella" esboza una especie de sonrisa y ambos se retiran rápidamente de una forma totalmente insólita. Parecían que se desplazaban sobre "patines" sorteando ágilmente los obstáculos del terreno, para perderse finalmente tras la tupida vegetación del monte cercano. En ese instante Meyer se recobra de la inmovilidad, huyendo rápidamente del lugar, presa de un miedo incontenible.

En las pericias efectuadas en el lugar de los hechos, encontramos esta extraña pisada precisamente en donde estuvieron parados los seres.

Los conceptos que recogimos de muchas personas que conocían desde hacía años al "Muñeco Meyer" (como le llaman sus conocidos) coincidían en señalar que es un muchacho serio, honesto y trabajador e incapaz de fabular un hecho tan semejante.

Hasta aquí, el caso Meyer.

Antecedentes de otras criaturas similares en la zona
Curiosamente, en la cultura criolla del litoral argentino, aparecen diversos seres mitológicos que evidencian una presencia ancestral en esa región de esa clase de criaturas.

Caso Santa Ana: el testigo Rito Melgarejo en
el lugar donde tuvo la extraña experiencia,
el 17 de marzo de 1986.
Siete meses antes que el Caso Meyer, se produce un hecho similar conocido como Caso Santa Ana. El lunes 17 de marzo de 1986, en las inmediaciones de la localidad de Santa Ana en la Provincia de Corrientes (Argentina) se habría producido un Encuentro cercano del Tercer tipo, del que fuera protagonista el Sr. Rito Melgarejo (entonces de 42 años). El caso fue investigado por el periodista Francisco Villagrán quien recoge el siguiente testimonio de Melgarejo:

Dibujo del objeto que observó Melgarejo
a unos diez metros de distancia.
“Efectivamente, el pasado lunes 17, luego de la mucha lluvia que había caído, yo volvía de jugar a las cartas con unos amigos a eso de las 2 de la madrugada, cuando veo una luz muy potente que me ilumina totalmente, tanto, que puedo ver perfectamente mi sombra reflejada en el piso”, relató Melgarejo.

El dibujante Carlos Pedrozo interpretó
el encuentro de Melgarejo del
17 de marzo de 1986.
El testigo prosiguió: “Era un objeto muy luminoso, que se me vino prácticamente encima y se paró sobre el suelo, a unos 10 metros de distancia más o menos. Hacía frio, pero en ese momento se me pasó todo, y luego vi dos seres pequeños, que tendrían la altura de un niño de 6 o 7 años, que salieron rápidamente del aparato. Uno de ellos me hizo unas señas y me habló en un idioma que para mí era incomprensible. No era castellano, hablaba muy rápido. Me hizo con las manos unas señas como de algo en forma de círculo, pero yo le dije que no entendía nada ni quería saber nada, me dí media vuelta, y traté de volver a mi casa rápido. Al parecer estos seres volvieron a su aparato y se fueron porque cuando yo me dí vuelta otra vez, ya no estaban ni tampoco su nave, la que se perdió rápidamente en el cielo, hasta hacerse muy chiquita. Yo no lo miré mucho porque tenía un poco de temor, de que me lleven y después no me traigan más. Tenían una especie de uniforme negro ajustado al cuerpo, y eran como nosotros, los seres humanos, nada más que chiquititos. Yo le calculo que tendrían un metro a un metro 10 más o menos. Bajaron de golpe en el agua, por qué había llovido mucho. Después de eso, anduve unas horas perdido en el campo, porque me desorienté y no pude ubicar cómo volver. Me quedó un fuerte dolor de cabeza que hasta ahora no me pasa, y si sigo así, voy a tener que ir a un médico para que me cure”.

El periodista Francisco Villagrán entrevistando
al testigo Rito Melgarejo, de 42 años y al
vecino Felipe Sosa, de 69 años.
En el lugar aparece el pasto quemado y marcas como de patas de un artefacto que se posó en el suelo. Algo muy pesado que tendría entre 3 y 4 toneladas. Es muy probable que estos seres estén relacionados con los del Caso Meyer sucedido en Entre Ríos, siete meses más tarde.

Si nos remontamos más atrás en el tiempo, aparecen humanoides relatados por la cultura criolla del litoral argentino y también por sus antecesores, la cultura Mbyá-Guaraní que tenía su propia mitología de seres sobrenaturales.

Dibujo de las huellas en el terreno, dejadas
por el objeto que descendió en Santa Ana,
que tendría forma ovoidal, no circular.
En el catálogo de Adolfo Colombres editado en 2009, se registran para estas dos culturas un total de ochenta y nueve seres mitológicos, de los cuales para estos dos casos en particular, el de Santa Ana en marzo de 1986 y el de Viale en octubre de 1986, interesan cuatro de ellos pertenecientes a la cultura criolla: Negros del Agua, Pombero, Y-Porá y Yasí Yateré.

Melgarejo señala al diario El Litoral el
lugar donde descendió el objeto volador,
cerca de las 2 de la madrugada.
Entre las figuras mitológicas de la región del Litoral es creencia que los Negros del Agua son llamados por su tamaño “Negritos del Agua” y “son enteramente negros y calvos” (Colombres, pág. 72); suele  describirse al Pombero como  “petiso” o como “un enano fornido” y  “negro”(Colombres, pág. 119); el Y-Porá toma “casi siempre la forma de un negro” (Colombres, pág. 187); el Yasí-Yateré se presenta como un “enano” (Colombres, pág. 102).

Mapa del lugar donde Melgarejo
observó el objeto volador.
Según narra la tradición, a los Negros del Agua se “los ve con frecuencia emerger de una laguna” (Colombres, pág. 72); el Y-Porá “se aparece en ríos, arroyos y lagunas” (Colombres, pág. 187); el Yasí-Yateré puede actuar “en un arroyo” (Colombres, pág. 102) y se señala que habla (Colombres, pág. 104).

Melgarejo en el centro de la huella donde está
el pasto quemado. Sus familiares marcan el
lugar de las patas del objeto.
En general las figuras  míticas examinadas despiertan temor y se los asocia a la idea de rapto, así los Negros del Agua “ahogan a los niños” o “a los navegantes, tumbando sus canoas” (Colombres, pág. 72); el Pombero “si encuentra niños… carga con ellos, para abandonarlos luego lejos de su casa” o “les chupa la sangre hasta matarlos, y los cuelga luego de un árbol” (Colombres, pág. 119);  el Y-Porá “se lleva a los niños… y asecha también a las doncellas, a las que suele raptar para satisfacer sus deseos sexuales (Colombres, pág. 187); el Yasí-Yateré rapta niños o “los ahoga en un arroyo”, “secuestra muchachas... para satisfacer sus apetitos sexuales (Colombres, pág. 102).

Imagen que acompañaba el artículo de
Francisco Villagrán, mostrando el ser que
vio Melgarejo en Santa Ana, en
marzo de 1986.
En el caso de Viale los dos pequeños seres fueron observados de día, pero por lo general la noche es lo habitual tanto en casos de Ovnis como en las tradiciones folclóricas. Por ejemplo, los Negros del Agua, tumban las canoas de los navegantes “en las noches de luna” (Colombres, pág. 72); a los niños, el Pombero “puede secuestrarlos en la noche” (Colombres, pág. 119) y si “se habla de él por las noches, es preciso hacerlo en voz baja para no ofenderlo” (Colombres, pág. 120), “es necesario (…) ofrendarle de noche” (Ambrosetti, 1947, pág. 52); el Yasí-Yateré sale “a menudo también de noche, sobre todo en las de luna llena” (Colombres, pág. 102).

Efectos posteriores al encuentro. El testigo del Caso Santa Ana relata que tras el encuentro “anduve unas horas perdido en el campo, porque me desorienté y no pude ubicar cómo volver. Me quedó un fuerte dolor de cabeza que hasta ahora no me pasa”, precisamente en relación a esto se cuenta que los niños capturados por el Pombero a veces son abandonados “lejos de su casa… atontados” (Colombres, pág. 119). Cabe señalar que la idea de extravío se asocia según Juan B. Ambrosetti al Petey, nombre dado a una figura mítica que se identifica con la Caá-Porá (Ambrosetti, 1947, pág. 47-48).    

A modo de conclusión
Si bien tanto el caso de Viale como el Santa Ana presentan notas distintivas (en Viale el testigo no observó ningún objeto pero lo escuchó y en Santa Ana el testigo dice observar un “objeto muy luminoso” o “aparato” o “nave”), en Viale tenemos que los uniformes eran claros y sucedió de día y en Santa Ana eran oscuros y sucedió de noche (¿traje con camuflaje tal vez?). Pero en ambos sucesos se observa un isomorfismo entre los humanoides y las figuras folclóricas, se advierten en ambos casos al menos cuatro tópicos recurrentes en la mitología de la cultura criolla del litoral argentino y los casos sucedidos en la zona en 1986:

1) Seres antropomorfos.
2) De baja estatura.
3) Son observados por humanos en ambientes rurales.
4) Que despiertan temor.

viernes, 28 de octubre de 2016

EL INCREÍBLE EXPERIMENTO FILADELFIA

El 28 de octubre de 1943, en plena Segunda Guerra Mundial, el destructor de escolta de clase Cannon de la Armada de Estados Unidos USS Eldridge, logró volverse invisible y teletransportarse de un puerto a otro separado a una distancia de 600 kilómetros.

El destructor USS Eldridge.
El “Experimento Filadelfia” realizado hace 73 años fue un caso que involucró la teleportación de un buque de la Marina de los Estados Unidos desde el Astillero naval de Norfolk, hasta un puerto en Filadelfia, Pensilvania, a 600 kilómetros de distancia y luego de vuelta al puerto de Norfolk, una vez más.

El efecto que tuvo en los marineros
fue devastador.
El efecto que supuestamente tuvo en los marineros fue devastador. Algunos de ellos presuntamente quedaron atascados en la estructura de la nave. Algunos simplemente murieron. Otros se quedaron "farfullando, volviéndose locos".

Algunos se volvieron invisibles en determinados momentos, aparentemente relacionados con una agitación emocional muy fuerte - como en un caso documentado de dos marineros que se involucraron en una pelea en un bar de Norfolk, y uno de ellos desapareció durante la pelea.

Cómo se hizo
No cabe duda que para este experimento extraordinario se debió utilizar tecnología no convencional, o sea la que surgió de una mente prodigiosa. El gran genio Nikola Tesla falleció en Nueva York, el 7 de enero de 1943 a los 86 años. Tras su muerte, su caja fuerte fue violada y se apoderaron de todas sus pertenencias. El gobierno de los Estados Unidos se movió para encontrar todos sus papeles, notas e investigaciones antes de que otros poderes extranjeros pudieran encontrarlos. La sobrina de Tesla, Sava Kosanovic reportó que antes de que llegara la OAP, alguien más obviamente había revisado las pertenencias de Tesla y tomó una desconocida cantidad de notas y papeles personales. Dado que Tesla era ciudadano estadounidense, nada justifica la intervención de la OAP en este caso.

Nikola Tesla en su laboratorio.
El Experimento Filadelfia utilizó
investigaciones de Tesla que
fueron robadas tras su muerte
el 7 de enero de 1943.
El 9 de enero de 1943, Walter Gorsuch, de la Office of Alien Property de Nueva York (OAP), acompañado de Bloyce D. Fitzgerald, un ingeniero eléctrico que había sido muy amigo de Tesla en vida, se dejaron caer por el hotel New Yorker y se hicieron con todos los efectos de Tesla, con los que llenaron dos contenedores de camiones con papeles, muebles y artefactos que, una vez sellados, fueron enviados al almacén de Manhattan, propiedad de la Manhattan Storage and Warehouse Company de Manhattan (Compañía de Bodegas y Almacenamiento de Manhattan), y los colocaron en el mismo sitio donde ya había treinta toneles y bultos del inventor que llevaban en aquella nave desde 1934, y también estos fueron sellados en ese momento siguiendo instrucciones de la OAP, encargada de su custodia.

Aparte de la dudosa legitimidad de la intromisión del Registro de la propiedad de bienes de extranjeros en este caso, queda en el aire la pregunta de por qué tanta movilización en la propiedad privada de Tesla si no era un extranjero, ya que en el Museo Tesla de Belgrado, hoy podemos ver los documentos que lo acreditaban como ciudadano estadounidense.

El ultrasecreto Proyecto Rainbow para lograr
la invisibilidad del Eldridge, pasó a ser
conocido como Experimento Filadelfia.
Poco después, en febrero de 1943, algunos documentos y efectos personales de Tesla fueron puestos a disposición de Kosanovic, albacea de sus bienes. El FBI le dijo que dio por concluida la investigación sobre Tesla en 1943.

En junio, los militares comenzaron a planificar el Experimento Filadelfia con el nombre secreto de “Project Rainbow” (“Proyecto Arcoíris”) y se comentaba que era un “arma secreta” creada por Tesla.

Se buscaba hacer invisible un barco,
no solo al radar sino también a la vista.
Aquellos marinos trataron de lograr la invisibilidad de la nave con un generador de campos electromagnéticos. Con la ayuda de un grupo de científicos norteamericanos se trató de hacer que un buque de guerra y su tripulación se volvieran invisibles a la vista, intento que habría finalizado con trágicas y paranormales consecuencias.

Según trascendió, el Project Rainbow estaba basado en las investigaciones del recientemente fallecido Nikola Tesla, experto en electromagnetismo. Al parecer, y según determinaron los especialistas, creían posible que a partir del trabajo de Tesla podrían lograr curvar los rayos de luz que llegan a los objetos para así volverlos invisibles.

El destructor llevaba 200 marinos a bordo. En
el libro de bitácora del Eldridge se arrancaron
todas las hojas, desde su botadura
hasta el 1 de diciembre de 1943.
Las posibles aplicaciones militares llevaron al Gobierno de los Estados Unidos a interesarse inmediatamente por este proyecto por ver en él grandes aplicaciones para sus buques de guerra que estaban combatiendo contra los submarinos U-Boot alemanes en el Atlántico y contra los japoneses en el Pacífico.

Por lo tanto, ante las ventajas que ofrecía esta nueva tecnología, las fuerzas armadas norteamericanas aceptaron llevar a cabo un experimento en el que se pretendía, «emplear unos generadores eléctricos en el interior de un buque con el fin de formar campos electromagnéticos lo suficientemente potentes como para curvar las ondas de luz y radio alrededor del barco, logrando así hacerlo invisible, no sólo al radar, sino a la vista».

A mediados de 1943, se seleccionó el navío en el que se realizaría esta prueba, el USS Eldridge, un destructor de escolta que podía albergar hasta 200 marineros en su interior. Este barco de guerra contaba con un gran armamento para la época, lo que hizo que los responsables lo eligieran para hacer de él un arma definitiva.

El experimento
El experimento, según trascendió, fue realizado por científicos norteamericanos que usaron un seudónimo. Para llevar a cabo la prueba, se seleccionó la base naval de Filadelfia, actualmente dedicada, entre otras cosas, a guardar navíos militares «jubilados».

Los movimientos que hizo el USS
Eldridge y el Andrew Furuseth negados 

por la Marina. Clic para ampliar el mapa.
Se hizo una primera prueba el 22 de julio de 1943 en las aguas del puerto de Filadelfia, con un barco dragaminas de la Armada conocido como IX-97 y tuvo un relativo éxito. El primer experimento no se trató del destructor sino de un dragaminas que quedó cubierto de una extraña luz verde hasta que desapareció a la vista de los testigos. La tripulación quedó en estado de shock y muchos sufrirían posteriormente desórdenes mentales.

El presunto éxito, provocó que la marina estadounidense planificara una nueva prueba para cerciorarse de que era posible mantener la invisibilidad de un barco de guerra durante un largo período de tiempo, lo que haría que pudiese atravesar las líneas enemigas sin ser detectado.

El destructor quedó rodeado por un
campo de energía de color verde.
El viernes 13 de agosto de 1943, el destructor USS Eldridge, de la marina de los Estados Unidos, zarpó del puerto de Filadelfia para participar en un experimento secreto. A bordo llevaba varias toneladas de aparatos eléctricos, con cientos de lámparas y bobinas. El barco había sido botado el 25 de julio de 1943 y medía 92 metros de eslora, con un desplazamiento de 1.240 toneladas y 1.520 a plena carga. Todavía no había entrado en servicio activo cuando poco después, el 13 de agosto de 1943, levó anclas de su amarradero, acompañado por el carguero Andrew Furuseth, un veterano de los convoyes al África. A bordo de esta última nave iba un grupo de científicos y una tripulación reducida de hombres escogidos, entre los cuales se encontraba el marinero de primera Carlos M. Allende o Carl Allen.

El buque de carga Andrew Furuseth desde
donde Carl Allen observó el experimento.
Este contó de la siguiente manera lo que presenció aquel viernes fatídico desde su puesto de trabajo, situado al lado del puente de mando. “A unas pocas millas del muelle, uno de los hombres de civil que estaba en la timonera ordenó por la radio al comandante del crucero que encendiera los generadores. Entonces, alrededor del crucero comenzó a fluir con gran fuerza un singular campo de energía, perfectamente visible, que giraba en torno de la nave en sentido contrario a las agujas del reloj”.

El USS Eldridge, había sido modificado para transportar toneladas de equipamiento electrónico, entre el que se incluirían dos enormes generadores de 75 kV cada uno, montados en el lugar que debería ocupar la torreta de proa, y que distribuían su potencia a través de cuatro bobinas montadas en cubierta. Tres transmisores RF de 2 megavatios cada uno, 3.000 tubos amplificadores 6L6 (empleados para canalizar los campos de las bobinas de los dos generadores), circuitos de sincronización y modulación fueron empleados para generar campos electromagnéticos masivos que, correctamente configurados, serían capaces de curvar las ondas de luz y de radios alrededor del buque, haciéndolo invisible.

Puerto de Filadelfia en 1943.
La prueba del 22 de julio de 1943, hasta cierto punto tuvo éxito al principio. Volvió al USS Eldridge (DE-173) casi totalmente invisible, con algunos testigos informando de una "niebla verdosa" —sin embargo, algunos miembros de la tripulación se quejaron de náuseas posteriormente. En ese momento, el experimento fue alterado a petición de la Armada, con el objetivo de hacer al navío invisible a los radares únicamente.

El equipo fue recalibrado y el experimento final se llevó a cabo el 28 de octubre de 1943. Esta vez, el Eldridge no sólo se volvió totalmente invisible a la vista, sino que de hecho desapareció del área en un relámpago azul. Al mismo tiempo, en la base naval estadounidense en Norfolk, Virginia, a 600 km de distancia, un marinero en sus costas declaró haber visto al Eldridge durante 15 minutos, al final de los cuales desapareció, para volver a aparecer en Filadelfia, en sus coordenadas originales, supuestamente un caso accidental de teletransportación.

Ruta del Experimento Filadelfia. Los
puertos de Norfolk y Filadelfia están
separados por 640 kilómetros.
Según el relato de Carlos Allende, alrededor del buque comenzó a materializarse un campo de energía perfectamente visible, a continuación, una neblina verde ascendió desde el casco y, de repente, el Eldridge desapareció. Sin embargo, se podía apreciar que aún se encontraba en el agua debido a las marcas que el peso del barco provocaba en el mar.

Después, hubo una explosión luminosa y las marcas en el mar desaparecieron. En esta ocasión, tras su desaparición en el puerto de Filadelfia, fue avistado durante quince minutos en Norfolk, a 600 kilómetros de distancia. Por lo tanto no sólo se esfumó ante los ojos de los asombrados expertos, sino que el buque de guerra se teletransportó con toda su tripulación hasta otro punto del planeta.

Los efectos fisiológicos en la tripulación fueron profundos. Mareos muy violentos, varios marineros sufrieron desmayos y uno fue fulminado al instante. A su vez, se narra también que algunos sufrieron combustiones espontáneas o cayeron desmayados al suelo. Hubo personal que desapareció por completo, otros que simplemente se volvieron locos o padecieron esquizofrenia severa, y lo más terrorífico fue el hallazgo de cinco miembros de la tripulación fundidos completamente con la estructura de metal de la proa del buque y otros tantos sufrieron desmaterializaciones de algunas partes de sus cuerpos. Supuestamente, los oficiales navales horrorizados cancelaron el experimento inmediatamente. Los supervivientes nunca fueron los mismos, y permanecieron en una suerte de amnesia total.

Escena de la película para televisión del
año 2012 basada en dicho experimento.
Este segundo experimento tuvo lugar presuntamente el 28 de octubre de 1943. Pero, esta vez, los resultados fueron mucho más catastróficos. El buque se habría teletransportado a 600 km de distancia.

Para corroborar esta historia, apareció un marinero que afirmaba haber visto en Norfolk durante breves minutos al Eldridge, justo antes de volver a desaparecer para regresar a su lugar de origen. El marinero era un hombre que se identificaría como Carlos Allende, aunque su nombre real era Carl Allen, aseguró que “algunos marineros del destructor quedaron fundidos con la estructura de metal del buque. También afirmó que algunos de los supervivientes sufrieron posteriormente súbitas desmaterializaciones”.

El experimento tuvo terribles efectos
fisiológicos en la tripulación. Algunos
marineros quedaron fusionados con
el metal del navío.
Al barco lo rodeaba una niebla verde, y esto es lo que sucede en la mayoría de los casos reportados en el Triángulo de las Bermudas.

Los tripulantes viajaron el 28 de octubre de 1943 en los 15 minutos que duró la invisibilidad desde el muelle de Filadelfia a otro muelle en Norfolk, Newport News, en la zona de Portsmouth.

Según se afirma, se produjo una pelea en un bar donde los tripulantes supervivientes comenzaron a materializarse y desmaterializarse.

Según Allende, las consecuencias fueron terribles para la tripulación, ya que los que no murieron sufrieron grandes trastornos mentales. Incluso afirma que los marineros que pudieron declarar tras el experimento atestiguaron que, cuando el Eldridge se desmaterializó, se sentían flotando sobre la nada. Tras este accidente, el proyecto fue cancelado inmediatamente, el instrumental desmantelado y los archivos y datos del proyecto presuntamente eliminados.

El “suicidio” de Morris K. Jessup
Tras el desastre sufrido por los tripulantes del Eldridge, el Experimento Filadelfia fue cancelado y se prohibió hablar del mismo. Y no es para menos, la prueba de carácter electromagnético entrañó riesgos para la tripulación y es por eso que se mantuvo en secreto. Ese tipo de experimentos no fueron infrecuentes durante la Segunda Guerra Mundial.

El astrónomo Morris K. Jessup,
apareció "suicidado" dentro de
su automóvil.
La primera referencia que se tuvo del supuesto experimento fue una carta que Carlos Allende envió en enero de 1956 a un astrofísico, Morris K. Jessup, que había publicado un libro sobre Ovnis. Una segunda carta de Allende reforzó el conocimiento del experimento, pero no aportó pruebas sustanciales, pese a los requerimientos de Jessup.

Concretamente, Allen o Allende denunciaba que el 22 de julio de 1943 los generadores habrían activado un campo electromagnético haciendo que el buque desapareciera durante unos minutos. El segundo intento habría tenido lugar el 28 de octubre, cuando todo el barco desapareció y apareció en la base de la marina en Norfolk, a 600 kilómetros de distancia y 15 minutos en el pasado. Después habría vuelto a desaparecer, reapareciendo en Filadelfia.

El marino mercante llamado Carl Meredith Allen, presuntamente, vio desaparecer al USS Eldridge desde su barco, el SS Andrew Furuseth. Allen sostenía que el científico que usaba el seudónimo de Franklin Reno (o Rinehart) desarrolló una aplicación que fue ensayada por la marina norteamericana sobre el barco. Agregó que el Eldridge se encontraba como "sumergido en un extraño campo de fuerza que se extendía hasta unos 100 metros de distancia a la redonda".

Carl Allen, (1925-1994), fue testigo
del experimento cuando trabajaba
en la marina mercante.
Sin embargo, el que Jessup se suicidase tres años después de recibir las cartas ha servido para alimentar el misterio. Allende fue investigado, su nombre real era Carl Meredith Allen, un norteamericano nacido en 1925, era un descendiente de irlandeses que se alistó en la marina mercante y murió en 1994, en un asilo de ancianos.

Morris K. Jessup, estaba convencido que algún experimento secreto se había realizado, y comenzó a corroborar los datos de Allen respecto a los marineros del Eldridge. “Uno salió a través de la pared de su alojamiento a la vista de su mujer e hijo y otros dos se quedaron inmóviles y de pronto se prendieron fuego. Y otra vez, en un bar del puerto de Filadelfia, un grupo de tripulantes causó un escándalo al desaparecer de pronto". Este último incidente habría sido reseñado en uno de los diarios locales.

Morris Ketchum Jessup (1900-1959) fue, en la década de los 50, uno de los muchos científicos que se interesaron por el misterio de los “platillos volantes”. Se graduó en astrofísica en la universidad de Michigan, puso en marcha un programa de investigación que terminó descubriendo gran número de estrellas dobles e incluso sintió fascinación por la arqueología sudamericana visitando ruinas en México y Perú, llevándole a especular sobre la naturaleza extraterrestre de algunas de ellas.

El libro editado en 1995 por
Morris K. Jessup, es el primero
en utilizar la palabra Ufo u Ovni.
En 1955 publicó El caso de los OVNIs (The case for the UFO) que entró por derecho propio en la Historia al ser el primero que utilizó el termino OVNI –acuñado por la Fuerza Aérea ese mismo año- en lugar del más popular “platillo volante”.

El 13 de enero de 1956, Jessup recibió una carta en la que le contaban algo muy extraño. Su autor, un tal Carlos Miguel Allende, quería ponerle al corriente de un experimento secreto de la Marina llevado a cabo en el puerto de Filadelfia en 1943, en el que los militares quisieron hacer invisible al radar el destructor USS Eldridge.

Meses después de esta correspondencia, en la primavera de 1956, Jessup fue invitado a una reunión en la Oficina de Investigaciones Navales (ONR) de la Marina. Al parecer, habían recibido un ejemplar de El caso de los OVNIs con notas al margen de tres individuos, en las que se respondían ciertas cuestiones planteadas en el libro sobre magnetismo y propulsión de los ovnis. Jessup se quedó de piedra al identificar en él la caligrafía de Carlos Allende. Jessup les contó lo que sabía y la ONR, lejos de desmentir o confirmar esa historia, ordenó imprimir una edición de 25 ejemplares del libro anotado de Jessup para “consumo interno”. Tampoco explicaron jamás por qué lo hicieron.

Pero las aventuras ufológicas de Jessup tuvieron un colofón todavía más extraño. El 20 de abril de 1959, en las cercanías de la ciudad de Coral Gables, Jessup apareció muerto en su coche, con el motor encendido y una manguera desde el tubo de escape dirigida a su interior, en el parque del condado de Dade, en Miami. No se encontraron documentos en su interior, pero sabemos que ese día iba a reunirse en una cena con el oceanógrafo Manson Valentine para discutir el tema del “Experimento Filadelfia”.

Jessup y Allende, dos personas que trataron
de llegar a la verdad que se oculta tras
el Experimento Filadelfia.
Agentes de policía encontraron el cuerpo del doctor Morris K. Jessup dentro de su vehículo con el motor puesto en marcha. Aparentemente pareció un “suicidio” al envenenarse respirando monóxido de carbono. Jessup era en aquel tiempo uno de los científicos más documentados en el asunto OVNI.

Su libro de 1955 The Case for the UFO (El Caso de los Ovnis) donde hablaba de varios casos de OVNI ocurridos entre 1947 y 1954 recibió mucha atención luego de su extraña muerte. Jessup especuló que la anti-gravedad o el electromagnetismo pueden ser responsables del comportamiento de vuelo observado en los OVNIs, y lamentó, en el libro que la investigación de los vuelos espaciales se concentrara en el área de los cohetes, y que se pusiera poca atención a otros medios teóricos de vuelo, que él consideraba rendirían más frutos al final.

Jessup, publicó antes de morir cuatro libros sobre el fenómeno Ovni que son los siguientes:

Jessup, Morris K. (1955). The Case for the UFO
Jessup, Morris K. (1956). UFOs and the Bible
Jessup, Morris K. (1956). The UFO Annual
Jessup, Morris K. (1957). The Expanding Case for the UFO

Respecto al USS Eldridge, la marina norteamericana en 1946, después de su participación en los experimentos y terminada la guerra, lo puso en reserva, sólo para ser transferido bajo el programa de asistencia de defensa mutua a Grecia en 1951. El Eldridge sirvió en la Marina Griega bajo el nombre de Leon HS hasta que fue desmantelado en 1992. La nave fue finalmente destruida para chatarra en 1999. Un hecho extraño, y que siembra alguna duda, es que las páginas del cuaderno de bitácora desde su botadura hasta el 1 de diciembre de 1943 estaban cuidadosamente arrancadas. También resulta inquietante que la instalación eléctrica del barco presentase anomalías que sorprendieron a los técnicos griegos. También se reportaron incidentes menores, como desaparición de pequeños objetos, extrañas vibraciones o presencia de un halo verde. Todos los objetos reaparecían siempre varios días después, y en lugares diferentes.

Una escena de la película de 2012
sobre el Eldridge.
La bitácora y las cartas de navegación del barco se perdieron, la nómina de la tripulación también se extravió “por error”, Morris Jessup se suicidó de una forma extraña y poco clara, ya que ése mismo día había pautado una entrevista con el especialista en campos magnéticos Manson Valentine (¿ quién concreta una entrevista para suicidarse antes de llevarla a cabo?). Carl Allen fue declarado esquizofrénico y no apto para declarar, las 300 toneladas de instrumentos que llevaba a bordo el Eldridge, también desaparecieron y el barco fue vendido a Grecia casi desmantelado.

El principal personaje científico escondido tras el seudónimo de Dr. Franklin Reno jamás dio a conocer su identidad. Aparentemente una vez encubierto y suprimido el Proyecto Rainbow, el mismo se habría reanudado en otra base naval bajo el nombre de Phoenix y la dirección de John Von Neumann.

Escena del filme de 1984 basado
en el Experimento Filadelfia.
Durante muchos años, han circulado rumores de que ciertos inventos o ideas no patentados de Tesla fueron utilizados no sólo por las Fuerzas Armadas estadounidenses, sino también por los rusos y por industrias privadas estadounidenses de armamento, así como por el laboratorio de investigación de cierta universidad que trabaja en la consecución de un arma de haces de partículas.

En 1979, y ante las continuas peticiones de información de los investigadores, la Marina norteamericana publicó una nota en la que afirmaba que no había tenido lugar ningún experimento de estas características, al considerarlo ‘totalmente imposible y que cae en el terreno de la ciencia-ficción’.

La Oficina de Investigación Naval negó en
el año 2000 que existiera un proyecto
sobre invisibilidad.
La Oficina de Investigación Naval de la Marina negó en el año 2000 que existiera un programa semejante sobre invisibilidad. "La Oficina de Investigación Naval (ONR) ya ha explicado que el uso de campos de fuerza para hacer que un barco y su tripulación se hagan invisibles no se ajusta a las leyes conocidas de la física”, reza la nota publicada por Naval History & Heritage.

En 2012, William Van Allen, el capitán del USS Eldridge entre 1943 y 145 negó que alguna vez se hubiera realizado el experimento y que el barco viajara hasta Filadelfia. 

En 1979 se publicó este
libro que fue uno de los
más vendidos del año.
Este tema dio pie a varios libros y películas. En 1979 fue el tema de un libro escrito por Charles Berlitz y William Moore que se convirtió en un bestseller, El Misterio de Filadelfia. Proyecto Invisibilidad. Esta historia fue incluso llevada al cine por el director Stewart Raffill en 1984. Así, en la película The Philadelphia Experiment, este estadounidense cuenta como dos jóvenes oficiales se ofrecen voluntarios para participar en un raro experimento. Tuvo una segunda parte, El Experimento Filadelfia 2 (1993) dirigida por Stephen Cornwell, donde un científico militar ansioso de poder, el doctor Mailer, cambia la historia de manera que el presente queda alterado. Mailer envía una bomba nuclear a la Alemania de 1943 para que los nazis ganen la guerra. También se hizo una película para televisión en 2014, El Experimento Filadelfia Reactivado, donde el destructor que se suponía desaparecido desde 1943 reaparecerá en la época actual.

¿Los científicos sin darse cuenta habían tropezado con una técnica para producir efectos de teleportación? ¿Es por eso que se tapó todo? Quedan aún muchos interrogantes sin explicar. De lo que no caben dudas es que un experimento extraño se realizó en 1943 y el conocimiento del mismo llegó hasta nuestros días.

Documental Experimento Filadelfia completo


El Experimento Filadelfia Spanish Película completa (1984).