El Cosmos… el todo… y dentro de él, un pequeño planeta azul… con una humanidad que se pregunta… ¿De dónde venimos?... ¿Qué hacemos aquí?... ¿Hacia dónde vamos?... ¿Quiénes somos?.
HUMANIDAD Y COSMOS es un programa que trata de traerle a usted eso que siempre se preguntó y nunca tuvo la oportunidad de escuchar… Hechos históricos ocultados, fenómenos insólitos, creencias, mitos y leyendas, arqueología proscripta, seres extraños, energías prohibidas, noticias curiosas, científicos censurados, el misterio de los objetos voladores no identificados, profecías y vaticinios, sociedades secretas, ecología, enigmas y soluciones para vivir física y espiritualmente sanos.
Son del tamaño de
un grano de arroz y cuestan 100 euros. Con este procedimiento una empresa
planea hacer el proceso laboral más eficaz.
Este es el chip que le implantaron a los 8 empleados belgas, es del tamaño de un grano de arroz.
La
empresa tecnológica NewFusion, dedicada al marketing digital, situada en Malines, cerca de d'Anvers, Bélgica, se ha convertido en la
primera en Bélgica que ha implantado bajo la piel de varios de sus trabajadores
unos microchips RFID del tamaño de un grano
de arroz, informa el diario belga Le Soir (La Tarde).
El
objetivo de este paso es supuestamente, hacer la vida de los empleados más
cómoda, dado que los chips implantados
sustituyen a las tarjetas que permitían abrir puertas y obtener acceso a las
computadoras.
Momento del implante del microchip a los empleados "voluntarios".
El
chip con el microprocesador cuesta unos
100 euros y se coloca en la mano derecha, debajo de la piel entre el dedo
pulgar y el índice de la persona.
Hasta
la fecha son 8 los trabajadores que han
dado su permiso para la implantación de esta llave electrónica. Los
directivos de la empresa subrayan que el procedimiento es “completamente
voluntario”. “Nadie
está obligado”, dijo Vincent Nys, de 26 años, el
presidente de la empresa.
Pero
esto da pie a una presión encubierta
que deben estar sintiendo los empleados que no acepten el chip, ya que, no
saben por cuanto tiempo será voluntario, porque, el objetivo final de la empresa es que todos sus empleados lo tengan
implantado en un futuro cercano.
"Nadie está obligado a ponerse el chip", dijo Vincent Nys, CEO de NewFusion.
Estos
“voluntarios” serán los primeros de muchas pruebas, hasta que sea obligatorio
su uso. La implantación de microchips es el
paso previo a una esclavitud y control total sobre los ciudadanos.
Quienes
dirigen el mundo en secreto comenzaron con esta conspiración hace años, primero mediante hábiles campañas
publicitarias diciendo que los microchips eran buenos para implantarlos a las
mascotas, luego, los implantaron a clientes de varias discotecas, y ahora ya
pasaron a los empleados de una empresa. No van a parar hasta que toda la
humanidad sea marcada como ganado.
La implantación de microchips es el paso previo a una esclavitud y control sobre los ciudadanos.
Cuanto
menos dependamos de la "tecnología" para nuestros quehaceres diarios, menos chance les daremos a quiénes mueven
los hilos del mundo para que implanten el microchip.
Vale
la pena recordar la profecía escrita
hace casi dos mil años, por el apóstol
Juan en el libro de Apocalipsis,
advirtiéndonos acerca de esto:
La élite oculta no va a parar hasta que toda la humanidad sea marcada como ganado. En la foto, momento de un implante de microchip en un empleado de NewFusion.
“Y hacía que a
todos, pequeños y grandes, ricos y pobres, libres y esclavos, se les pusiese una
marca en la mano derecha o en la frente; y que ninguno pudiese comprar ni
vender, si no el que tuviese la marca o el nombre de la bestia, o el número de
su nombre. Aquí hay sabiduría, el que tiene entendimiento, cuente el número de
la bestia, pues es número de hombre. Y su número es seiscientos sesenta y seis.” Apocalipsis, capítulo
13 versículos 16,17 y 18. Cabe
agregar que "La Bestia", es un
gigantesco superordenador y banco de datos informático que ocupa tres plantas
de un edificio en la ciudad de Bruselas. Fue creado por la élite oculta para
manejar los datos de todos los habitantes de la Unión Europea y luego de toda
la humanidad.
El insecto de 3
centímetros entró por las fosas nasales mientras dormía. Durante 12 horas se
estuvo moviendo dentro de su cerebro. La operación duró 45 minutos según
informaron los médicos indios.
El equipo de médicos que participó en la operación y la paciente.
“Es el primer caso
de ese tipo en mi práctica de 30 años”, dijo el médico que realizó la operación, en
el Stanley Medical College & Hospital de la ciudad de Chennai, India.
A
una mujer de nombre Selvi, de 42 años,
residente en el poblado de Injambakkam, India, mientras dormía se le metió algo
en la cabeza. Y ese 'algo' comenzó a provocarle diversos trastornos.
Según
informa el periódico The New Indian
Expressla mujer se quejaba de
fuertes dolores de cabeza y de una sensación de hormigueo entre los ojos
cuando la llevaron el martes pasado al hospital en la ciudad de Chennai para
detectar el origen del problema. Una
endoscopia nasal mostró que el cráneo de la mujer albergaba un objeto extraño.
Instante en que el cirujano encuentra a la cucaracha viva en la base del cerebro.
Al
día siguiente, para extraer el objeto los médicos practicaron una operación urgente que duró 45 minutos
y lo que descubrieron parecía sacado de una película de terror o una pesadilla:
se trataba de una cucaracha viva que
durante 12 horas se estuvo moviendo en la base del cráneo, entre los ojos,
después de penetrar en su organismo a través de las fosas nasales.
"Usamos una
combinación de fórceps y succión para finalmente atrapar a la cucaracha", dijo el Dr. S. Muthuchitra.
El Dr. Ponnumbala Namasivayam sostiene el recipiente con la cucaracha.
Según
los médicos, si la cucaracha hubiera muerto podría haberle provocado daños en
el cerebro. "Estaba asentada en la
base del cráneo, entre los dos ojos, cerca del cerebro. Si se hubiera
dejado en el interior habría muerto y en la paciente se habría desarrollado una infección que se habría extendido al cerebro",
dijo el doctor M. N.Shankar, jefe del equipo del centro
médico que le practicó la operación.
Vea
el sorprendente video difundido por la televisión india aquí:
Informó la CNN que se
analizaron empaques de 27 cadenas de comida rápida de Estados Unidos, en un
tercio de los empaques de esos alimentos se hallaron compuestos químicos con
alto contenido de flúor, que está asociado con casos de cáncer, pérdida de
fertilidad, colesterol elevado y problemas hormonales e inmunológicos.
Un tercio de los envases de productos de comida rápida tenían alto contenido de flúor.
De
acuerdo a un estudio del Silent Spring
Institute, en Denver, Estados Unidos, que se considera el primero en su tipo que hace un análisis integral de ciertas
sustancias presentes en productos de comida rápida, en un tercio de los empaques de esos alimentos se hallaron compuestos
químicos tóxicos (con alto contenido de flúor) que pueden en ciertos casos
contaminar los alimentos envueltos en ellos, y además se identificaron compuestos similares potencialmente dañinos en
muchos otros materiales vinculados a empaques de comida rápida.
Sustancias química fluoradas son útiles en la industria para repeler el agua y las manchas y tienen propiedades antiadherentes.
Como
informa la CNN, se trata de sustancias
químicas fluoradas que son útiles en
la industria para repeler el agua y las manchas y tienen propiedades antiadherentes,
lo cual ayudaría a que los alimentos envueltos en ellos tengan una apariencia y
consistencia apropiadas a la hora de ser presentados al consumidor.
Pero
investigaciones detalladas han mostrado que varios de esos productos químicos han sido asociados con casos de
cáncer, pérdida de fertilidad, colesterol elevado y problemas hormonales en
algunas personas expuestas a ellos. También se han vinculado esas
sustancias con problemas inmunológicos y
del desarrollo en niños, de acuerdo al informe difundido por la CNN.
El análisis de los envases de 27 cadenas de comida rápida de Estados Unidos, halló en un tercio de los empaques sustancias fluoradas en concentraciones diversas.
El
estudio, publicado en la revista Environmental
Science and Technology Letters, analizó 400 muestras de empaques
de 27 cadenas de comida rápida de Estados Unidos (por ejemplo, papel que
envuelve los alimentos, bolsas para cargarlos, cartones para papas fritas o
pizza y contenedores de bebidas) y halló
en ellos sustancias fluoradas en concentraciones diversas. En algunos
casos, esos químicos habrían llegado a los empaques de alimentos de comida
rápida, provenientes de los materiales reciclados con los que los envoltorios o
contenedores fueron elaborados, pero en
otros casos esos empaques habrían sido tratados directamente con esas
sustancias fluoradas que son perjudiciales para la salud.
De
acuerdo a ese estudio, se encontraron
sustancias fluoradas en el 56% de los envoltorios de pan y postres, en el 38%
de los envoltorios de sándwiches y hamburguesas y en 20% de los cartones
contenedores, aunque no se especificó qué restaurantes o qué productos
concretos eran más notorios al respecto.
Se hallaron sustancias fluoradas en el 56% de los envoltorios de pan y postres, en el 38% de los envoltorios de sándwiches y hamburguesas y en 20% de los cartones contenedores.
Y
aunque no hay claridad sobre en qué medida esas sustancias pasan de los
empaques a los alimentos ni en su caso la cantidad de esos químicos que son
ingeridos por los comensales –que si son lo que comen, acaban siendo una suerte
de ‘seres fluorados’–, el estudio en
cuestión es un indicador más de que lo conveniente es apartarse de la comida
rápida y consumir mejor alimentos frescos y comida preparada en casa.
Ciertamente
no hay una forma directa para el consumidor de identificar o saber si un
empaque de comida rápida específico incluye flúor, y muchos empaques no lo
contienen, pero los datos aportados por el
estudio revelan un riesgo de contaminación significativo al respecto. Y
para quienes quieran continuar comiendo esos alimentos, los investigadores
sugieren que esa comida sea consumida a la brevedad posible, para reducir el
tiempo de contacto entre los productos y sus empaques, y que los consumidores presionen a las cadenas de comida rápida para que
dejen de usar materiales que contengan sustancias fluoradas.
En el informe del Silent Spring Institute se aconseja evitar exponerse a sustancias fluoradas por su alta toxicidad.
De
acuerdo al reporte del Silent Spring
Institute, al parecer no habría una obligación legal de erradicar esos
productos en empaques de alimentos, pero muchos
fabricantes en Estados Unidos han decidido retirar esas sustancias de su
producción de modo voluntario, o los han reemplazado por variantes que sin
ser tan dañinas tampoco han probado ser seguras para los humanos.
Por
ello, evitar exponerse a esas sustancias
fluoradas y consumir comida sana son recomendaciones muy pertinentes. Y es
de suponer que nadie quiere tener la inquietante e indeseable posibilidad de
enfermar a causa de la ingesta de tales productos químicos.
En la provincia de Santa Fe intoxican a la población con fluoruros
Mientras en el Primer mundo se denuncia al elemento químico flúor como una sustancia altamente
tóxica,
en la Argentina, en la provincia de Santa Fe, el gobierno socialista le añade desde junio de 2012 hasta la actualidad
el neurotóxico flúor a la red de agua potable de todas las ciudades.
El Dr. Raúl Montenegro declara que "al no haber beneficios científicamente demostrados, aplicar flúor al agua transforma a los ciudadanos en involuntarios sujetos de experimentación".
Son 300
toneladas anuales de este deshecho altamente venenoso, que está enfermando paulatinamente
a más de 1.800.000 habitantes de Rosario, Funes, Granadero Baigorria,
Capitán Bermúdez, y Villa Gobernador Gálvez entre otras poblaciones. Y mediante
el acueducto Centro Oeste, el perjudicial flúor llega a las localidades de
Bouquet, Classon, Las Parejas, Las Rosas, Los Cardos, Monje, Díaz, San Genaro,
Montes de Oca, Centeno y Totoras. También se extiende el suministro de
fluoruros a otras localidades del norte de la provincia incluida la ciudad de
Santa Fe y Reconquista.
En la provincia de Santa Fe se está enfermando gradualmente con silicofluoruro de sodio a más de un 1.750.000 habitantes que tienen acceso a la red de agua potable.
Esta adición de tan poderoso neurotóxico la hace el gobierno provincial desoyendo a todos
los que piden que se termine con esta medida arbitraria e inconsulta. El Dr. Raúl Montenegro, profesor de Biología Evolutiva de la Universidad Nacional de Córdoba, declara que "al nohaber beneficios científicamente demostrados, aplicar flúor al agua transforma a los ciudadanos en involuntarios sujetos de experimentación". Y por si
esto fuera poco, existe una declaración
a nivel mundial firmada por más de 4.000 médicos, odontólogos, científicos
(entre los que se encuentran 14 premios nobel de química y medicina) y
profesionales que denuncian la alta toxicidad del flúor en el agua de red y
solicitan terminar con la fluoración del agua a nivel mundial.
Más de 4000 profesionales denuncian la alta toxicidad del flúor en el agua de red y piden terminar con la fluoración del agua a nivel mundial.
Esta declaración y la lista de firmantes pueden ser encontradas
en el sitio de Flouride Action Network.
Una mirada a la calidad de los profesionales que se opone a la fluoración se
puede obtener al ver el video de 28 minutos haciendo
clic en este enlace: "Perspectivas profesionales sobre la fluoración del agua".
De
hecho, quedan muy pocos países donde se
le añade flúor al agua de red y en la Argentina, prácticamente Santa Fe es la
única provincia que aplica esta dogmática, autoritaria, peligrosa y
esencialmente anticientífica medida a toda su población.
En medio de la
selva peruana existe una pared rocosa con diferentes imágenes grabadas que
forman parte del Patrimonio Cultural de la Nación. El sitio está ubicado en
Madre de Dios, en la cuenca del rio Palotoa, dentro del Parque Nacional del
Manu.
Pusharo, vista de la base del acantilado con los petroglifos.
Los
antiquísimos Petroglifos de Pusharo
muestran una variedad de imágenes de
forma antropomorfa, serpientes, huellas de felinos, representaciones
geométricas, motivos zoomorfos y astronómicos. Están grabados sobre paredes
de roca, la más grande, mide alrededor
de 25 metros de largo y su altura oscila entre los 2 y 4,3 metros, en el lugar
donde se encuentra la figura aislada de un sol con rayos.
Una de las caras de Pusharo.
Pusharo,
es un lugar sagrado donde se encuentra esta
gigantesca pared rocosa llena de petroglifos que contiene grabados diversos
signos y figuras totalmente desconocidas, esta se encuentra en la margen
derecha del río Palotoa, afluente del río Alto Madre de Dios, en el
departamento del mismo nombre.
Las
rocas donde fueron grabados estos símbolos están
ubicadas en tres sectores distintos a diferentes alturas respecto al nivel del
río Palotoa. Pusharo está ubicado a 529
metros sobre el nivel del mar.
Los descubridores y
estudiosos
Estos
petroglifos fueron observados inicialmente en 1921, por el domínico Vicente de Cenitagoya; acompañado por
el fraile de su congregación Jesús Broca
y el sacerdote José Rodríguez así
como por tres guías de la etnia matsiguenkas
o machiguengas. El sacerdote llegó a Pusharo desde la misión ubicada en la
boca del río Manu y realizó los primeros dibujos de algunos petroglifos. Registró el lugar bajo el nombre de Río
Shinkibenia. Posteriormente, el sacerdote regresó al sitio en 1947.
Fray Vicente de Cenitagoya visita nuevamente los petroglifos de Pusharo en 1947.
Los
petroglifos fueron visitados posteriormente en julio de 1969 por el médico y
explorador peruano Carlos Neuenschwander
Landa (1914-2003), quien cree haber identificado entre esos enigmáticos
ideogramas un mandala, quizá de origen sánscrito, el cual se encuentra
encerrada en un círculo.
Neuenschwander
Landa, llegó a Pusharo junto con Santiago
Yábar Calvo, empresario turístico del Cusco, los hermanos Corisepa, indígenas huachipaeris de Shintuya, y el
taxidermista Celestino Kalinowski, entre otros.
Hacer clic en el mapa para ampliar la imagen.
El
padre dominico Adolfo Torralba llegó
hasta el paredón de Pusharo en 1970, y fotografió el panel de petroglifos para
el archivo de los Misioneros Dominicos.
En
1975, los aventureros Nicole y Herbert
Cartagena (pareja franco-peruana) llegaron a Pusharo y en su libro Sobre
la pista de los incas lo describieron como si fuera un nuevo
descubrimiento realizado por ellos.
En
1978, el investigador cusqueño Fernando
Aparicio Bueno, visitó el sitio. El arqueólogo y antropólogo peruano Federico Kauffmann Doig lo hizo en 1980.
Publicando una fotografía y un corto párrafo en su libro Manual de la Arqueología Peruana
(edición de 1983), con un primer calco de manera rigurosa de todos los grabados
del sitio principal de los petroglifos.
Manual de Arqueología Peruana, de Federico Kauffmann Doig.
Entre
1980 y 1981, ingresó al lugar la expedición veneciana del Centro Studi Ricerche
Ligabue, bajo la dirección del arqueólogo italiano Giancarlo Ligabue (1931-2015).
En
el mismo año, 1981, el alemán Hans
Ferstl realizó su investigación antropológica sobre los matsiguenkas (nativos de la etnia Arawak),
recopilando información sobre sus mitos y su relación con los petroglifos. Ferstl
dio con los petroglifos durante una excursión de caza con dos matsiguenkas por
el curso medio del río Palotoa, llamado Sinki’benia por los nativos. Escribió
que según la creencia de los matsiguenkas, estos
petroglifos denominados por ellos sankena’rintsi, fueron hechos por su héroe
cultural Chaenka’vane.
Calco de los petroglifos de Pusharo publicados por Federico Kauffmann Doig.
Los
nativos visitaban el lugar a intervalos irregulares, particularmente cuando
iban a cazar un tipo especial de mono que habita esta parte de su territorio
comunal. Durante sus visitas al lugar,
ellos pintaban algunos petroglifos que consideraban importantes (caras, huella
de puma, líneas sinuosas indicando ríos), con una pintura vegetal de color
azul-negro, empleada también para las pinturas faciales y corporales.
Los machiguengas antiguamente tenían la costumbre de pintar algunos petroglifos de Pusharo que consideraban importantes.
Los
aborígenes preparaban la pintura antes de partir de caza y la llevaban luego en
una bolsa pequeña. Procuraban terminar con el pintado de los petroglifos antes
de que oscureciese, ya que temían al lugar, pues, según ellos, es buscado en la noche por las almas de los muertos
causando sueños malos en quienes duermen allí.
La
costumbre se perdió hace un par de décadas, puesto que los matsiguenkas actuales que habitan en Palotoa-Teparo ya no recuerdan
esta práctica.
Uno de los soles grabados en Pusharo, con rayos.
En
1996, la entonces estudiante de antropología de la UNSAAC, Patricia M. Vega Centeno, recibe apoyo económico de la ONG peruana
Pro-Naturaleza para realizar una documentación pormenorizada de los petroglifos
de Pusharo y Queros en el marco de sus prácticas pre profesionales. A pesar de
presentar algunos errores de descripción y análisis, tiene el mérito de
constituir el primer trabajo conocido
que aporta calcos a escala de los petroglifos de la parte visible del panel
principal de Pusharo, ejecutados mediante la técnica de frottage.
El estadounidense Gregory Deyermenjian en 1991 visitó el sitio de Pusharo.
En
ellos, sin embargo, no aparecen los dos
grandes soles de la parte superior del panel ni los grabados erosionados
existentes en la base de la pared rocosa.
El
misionero español Joaquín Barriales,
investigador aficionado del arte rupestre (quien en 1982 publicara el trabajo
del alemán Christian Bües sobre los Petroglifos
de la cuenca del Alto y Bajo Urubamba, en la región amazónica del
Cusco), hizo dibujos a partir de las fotografías de Torralba y los incluyó en
la publicación referida.
Thierry Jamín en Pusharo, año 2005.
El
exploradorde origen estadounidense Gregory Deyermenjian, junto con gente
local, un guarda parque, tres matsiguenkas
de Palotoa-Teparo y guiado por Santiago
Yábar Calvo, visitó Pusharo en octubre de 1991 durante su expedición en
búsqueda de la ciudad perdida de Paititi, patrocinada por el Instituto Nacional
de Cultura del Cusco. En 2005, el buscador de tesoros francés Thierry Jamin y Herbert Cartagena estudiaron los petroglifos de Pusharo. Aseguraron que se trataba de un mapa que conducía a la legendaria ciudad de Paititi. Jamin hizo nuevas expediciones en los años siguientes a diferentes lugares de la selva.
Posible origen de
los petroglifos
Desde
el punto de vista arqueológico, no hay
al presente explicación satisfactoria acerca de los diseños de Pusharo, ni
correlaciones con otras culturas, se ignora así mismo la edad de estos
petroglifos.
Gregory Deyermenjian y el famoso explorador peruano Carlos Nuenschwander Landa.
No
existe consenso sobre la época probable de su realización. La mayoría de las opiniones
se basan en la observación de las figuras, pues no existen materias asociadas a los Petroglifos que permitan realizar
fechados radio carbónico. Sin embargo, considerando algunos íconos
representativos, este sitio parece corresponder a una larga secuencia de ocupación
que, probablemente, iría desde el
periodo formativo (2000 a.C. a 200 a.C.), hasta el periodo inca imperial (1430
d. C. a 1532 d.C.).
Ni
siquiera los investigadores se ponen de acuerdo, mientras unos afirman que los
Petroglifos de Pusharo son grabados posiblemente
de origen amazónico, otros afirman que tienen un origen incaico y otros afirman
que pertenecen a una cultura totalmente desconocida.
El investigador Yuri Leveratto en el año 2008 en Pusharo, con sus dos guías indígenas.
Respecto
a Pusharo y su supuesta relación con los Incas, según indican los investigadores Rainer Hosting y Raúl Carreño
Collatupa, «...no existe indicio alguno para sospechar una afiliación cultural
inca de los grabados».
En
2008, el investigador ítalo brasileño
Yuri Leveratto visitó el lugar y sostiene que los petroglifos de Pusharo fueron realizados por grupos étnicos de la
Amazonia que visitaron el área en tiempos que se remontan al Mesolítico, en el
6.000 a.C.
Hasta el presente no hay una explicación satisfactoria sobre el significado de los símbolos de Pusharo y sobre su edad.
Respecto
a la llamada "Cara de Pusharo"
o cabeza en forma de figura tipo "máscara" (repetida por lo menos
seis veces) diceque representa a la tribu a la que pertenecían
los autores del magistral registro pétreo.
Los
grabados se pueden encontrar en tres zonas las cuales han sido categorizadas en
“A”, “B” y “C”. Los Petroglifos del
sector A de Pusharo se caracterizan por su estilo eminentemente geométrico y
abstracto; los pocos motivos clasificables como figurativos son
principalmente antropomorfos, en formas de cabeza o mascaras humanas,
serpientes, huellas de felinos y representaciones del astro sol a la vez se
puede observar algunos motivos peculiares compuestos de dos elementos una
figura en forma de T, contorneada o simple, con un apéndice complejo o sencillo
que desprende de la parte superior, se podría interpretar de manera
especulativa como abstracciones de cabeza antropomorfa o zoomorfas (jaguar)
adornados con penachos de pluma. En los
grabados del sector B están ausentes los relieves pronunciados o dobles bordes,
predominando las rectilíneas sobre las curvilíneas; se presenta depresiones
rectangulares y en cuanto a los surcos de los grabados prevalece el perfil en
V. En el sector “C” se pueden encontrar
pocos petroglifos los cuales han resistido a la arremetida del río, por
encontrarse a mayor altura los cuales son de surcos delgados y poco profundos
diferentes a los de los sectores “A” y “B”.
Ubicación de Pusharo en el Parque Nacional Manu. Hacer clic en el mapa para ampliarlo.
Las
paredes “A” y “B” se encuentran en buen estado de Conservación, en tanto que la Pared “C” se encuentra en regular estado
debido a la erosión de la piedra provocada por la corriente de agua del río
Palotoa.
Estas
figuras grabadas cubren una pared rocosa
orientada este-oeste. Varios Soles por otra parte están representados sobre
la roca. Uno de ellos domina todo el sitio, a cuatro metros de altura. Un sol
en espiral. Hay otro sol, aún más enigmático, que no es observable salvo en un momento bien preciso del día. Parece
representar un "sol poniente".
Algunos de los símbolos que contiene la pared de Pusharo.
Curiosas
caras pueblan también estos petroglifos y desafían la imaginación de los
visitantes. Podría ser una designación
de una raza o etnia, aquélla que pobló antes la región.
A
menudo también, se observan algunos largos trazados sinuosos que parecen
figurar el curso de ríos amazónicos o la silueta de montañas. Sin duda es un
mapa para el que supiera interpretarlo. Se
trata quizá del río Madre de Dios (qué se llamaba, en quechua, Amarumayu, es
decir el Río Serpiente). Se sitúa a la extrema derecha de la pared. Arriba
del cual parece nacer un tercero sol. El de la mañana posiblemente, decorado
con cuatro rayos.
Líneas rectas en un sector del mural de Pusharo.
También
resulta difícil para los investigadores clasificar todos los símbolos. Existen
grandes diferencias en el cómputo de los íconos, por ejemplo, 210 registrados
por Patricia Vega Centeno (1996) y
"275 símbolos enigmáticos" identificados por el arqueólogo Julinho Zapata (2000), esto demuestra
que son muy poco útiles los intentos
"cuantificatorios", que más bien contribuyen a confundir o
distorsionar la percepción del conjunto.
Se
tiene que profundizar mucho más el
aspecto del análisis morfológico y de las asociaciones de elementos, lo que
pueda ayudar quizás en la descodificación de algunos de los signos ahora
ininteligibles.
Hay quienes creen que los petroglifos de Pusharo señalan el camino al lugar de los tesoros incas.
Mucho
se ha especulado sobre el posible significado de los grabados que por su emplazamiento en medio de la selva
han inspirado la fantasía de los visitantes. Luego de haber sido
interpretados como "letras góticas" por un cauchero en 1909 (según escribió Cenitagoya en su libro) o escenificaciones
de pasajes bíblicos por su descubridor el sacerdote Cenitagoya en 1921, otros
dicen que es de una cultura amazónica, y hay
quienes consideran los petroglifos como hitos que señalan el camino al lugar de
los tesoros incas.
Los tres emplazamientos arqueológicos a orillas del río Palotoa.
Algunos
vieron en los grabados un mapa del firmamento, mientras que para otros es un mapa terrestre indicando ríos, montañas
y otros accidentes geográficos, a manera de un recordatorio de quienes se
movilizaban entre la selva baja y la zona altoandina.
Para
Neuenschwander, son el mensaje de
epopeya de una larga migración de un pueblo, desde los llanos hacia las
montañas, siendo los autores representantes de la cultura amazónica del
Paititi, y no faltan quienes ven en los
petroglifos la evidencia de contactos transatlánticos precolombinos.
El contactado peruano Sixto Paz Wells durante su visita de 2010 a Pusharo.
Y
no faltan quienes han identificado al Perú como un país privilegiado en cuanto
a la existencia de lugares mágicos y cargados de energía. Los petroglifos de Pusharo se han convertido en un destino obligatorio
para algunos de estos grupos. Desde hace varios años, existen grupos que han
visitado en distintas ocasiones a Pusharo para realizar allí ciertos rituales y
lograr, según ellos, el contacto con
seres extraterrestres.
Algunos de los rostros que aparecen grabados en Pusharo.
Según
ellos, por ejemplo, las cabezas que aparecen grabadas en diferentes formas y
tamaños en el panel del sector A, muy
probablemente representen a seres extrahumanos que llegaron a la Tierra hace
miles de años.
Para
los indígenas matsiguenkas y otras etnias amazónicas los lugares donde existen
formaciones rocosas, particularmente los bloques grabados en las orillas de los
ríos, son concebidos como residencias de
los espíritus o seres míticos, que vivieron anteriormente en el territorio y
que, al final de su vida terrestre, fueron encerrados en las piedras.
Como llegar al
lugar
El
acceso desde el Cusco es por la carretera de penetración a la selva. Pasando
por el pueblo andino de Paucartambo y los centros poblados amazónicos de
Pillcopata y Salvación, se llega, tras
un recorrido de unas 7 horas en vehículo particular, al km. 250, en el que se
encuentran el embarcadero de Santa Cruz y un Puesto de Vigilancia del Parque
Nacional Manu (PNM), en el que deben registrarse los visitantes, autorizados
por la Jefatura del PNM en el Cusco para visitar a Pusharo.
Foto satelital de Pusharo, en la selva amazónica peruana.
El
que quiere llegar hasta Pusharo pasa de los 4.200 metros de altitud en las
cumbres andinas, hasta los 400 metros sobre el nivel del mar por el que
discurre el río Alto Madre de Dios. Y al llegar a la pared rocosa se encuentra
a 529 metros sobre el nivel del mar.
Cuando
el viajero llega al pueblo de Pillcopata, tiene que continuar hasta el
embarcadero de Santa Cruz, prosigue en un bote de madera con motor de dos
tiempos, siguiendo primero, río abajo, el Alto Madre de Dios, hasta cerca del
poblado y misión dominica de Shintuya; ahí aguardan los Amarakaeri, nativos abundantes en la región. Los ancianos de la
comunidad guardan en el recuerdo un
lugar cercano a Pusharo, donde antaño encontraron unas ruinas y una entrada a
un túnel, algunos incluso, llegaron a describir que la entrada era la boca de
una serpiente. Para continuar desde Shintuya se surca el río Palotoa hasta el Tambo Palotoa, en la margen izquierda,
donde se puede pernoctar, previa coordinación y pago al representante de la
comunidad encargado del albergue.
No es fácil el acceso hasta el sitio arqueológico de Pusharo. El río Palotoa corre al borde mismo de los petroglifos.
Si
el caudal lo permite, se puede llegar el mismo día hasta el refugio Pusharo, ya
en el PNM, y surcar o caminar al día
siguiente hasta el sitio donde se encuentran los petroglifos. En este viaje
en bote se termina en el Tambo o, río arriba, en la desembocadura del
tributario llamado Avaroa (lugar también conocido como Rinconadero), donde
existe un conjunto de casas pertenecientes a un grupo familiar matsiguenka
llamado "Japón".
La pared de petroglifos de Pusharo. Debajo de los sedimentos del suelo hay grabados que están cubiertos y no se pueden apreciar.
Desde
aquí el trayecto por tierra demanda más
de tres horas de camino a pie hasta Pusharo, siguiendo el lecho del río Palotoa
que pasa por la misma pared de los dibujos.
Son
tres paredes separadas por unos metros de vegetación. Los indígenas adultos afirman
que cuando ellos visitaban los
petroglifos con sus padres, veían dibujos que todavía están más abajo,
inundados por el río. No les gusta estar de noche en el lugar, afirman que “ahí
por la noche se escuchan voces”. Otro
testimonio de los matsiguenkas es que “al
otro lado de los dibujos hay ruidos y gritos, nos da miedo”.
Foto de la pared de piedra de Pusharo correspondiente al año 2012, realizada por una expedición brasileña.
Todavía
más extraño es el relato que pasa de boca en boca entre los machiguenkas, desde
hace décadas “una mano salió de la roca
de Pusharo y se llevó a un matsiguenka hacia adentro, mientras su compañero
escuchaba los gritos dentro de la roca cuando se lo llevaban”. Todo esto
hace sospechar que podría existir en Pusharo una puerta dimensional.
Una moneda peruana del 2015 con grabados de Pusharo.
A
pesar de que el sitio de Pusharo es conocido oficialmente desde 1921, recién fue reconocido en el 2003 como
patrimonio arqueológico por el Instituto Nacional de Cultura del Perú. El
BCR lanzó en el año 2015 una moneda de colección alusiva a los petroglifos.
Una
cosa es segura; los petroglifos de
Pusharo no fueron grabados allí por casualidad. Una cultura desconocida los
dejó allí con alguna finalidad que desconocemos.