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viernes, 2 de diciembre de 2016

OVNIS ALEMANES DE LA SEGUNDA GUERRA MUNDIAL

La construcción en secreto de naves aéreas circulares por parte de los alemanes durante el Tercer Reich fue el tema que el 1° de diciembre abordaron en una charla los investigadores rosarinos Daniel Wetzel y Raúl Luis Pirini.

Los alemanes en secreto, construyeron naves
aéreas circulares durante la Segunda
Guerra Mundial.
Presentados por el reconocido investigador Guillermo Aldunati, conductor del programa radial Más Allá del Límite, la disertación se realizó a partir de las 19.30 horas en un bar de la calle San Lorenzo, de la ciudad de Rosario, ante un público numeroso de entendidos en el tema. Los dos estudiosos hablaron sobre algunos de los prototipos de aeronaves con forma discoidal que ya habían comenzado a diseñarse antes del inicio de la Segunda Guerra Mundial y proyectaron un audiovisual de unos 45 minutos sobre este tema apasionante.

Raúl Pirini durante
la disertación.
Raúl Luis Pirini, realizador audiovisual y profesor de Escuela Secundaria, destacó que ambos llegaron a interesarse por el tema al conocer personalmente en un pueblo de la provincia de Santa Fe a una media docena de ancianos alemanes directamente involucrados en los proyectos secretos de naves discoidales, incluso conocieron tripulantes de uno de los prototipos, el Haunebu II. Varios de ellos ya fallecieron y quedan unos pocos cuya edad ronda los 95 años.

Cabe destacar, aunque no lo aclararon los disertantes, que Alemania a partir de 1933 vivía una época de progreso en todos los campos: había pleno empleo (antes de eso había 6,5 millones de desocupados), cada alemán que se casaba era propietario de su propio hogar, el país poseía las primeras autopistas del mundo, los autos más rápidos, la primera televisión (durante los Juegos Olímpicos de 1936), las mejores películas de entretenimiento, la industria farmacéutica de primer nivel, los aviones más veloces (entre ellos los primeros aviones a reacción de la historia), y de mayor autonomía de vuelo, los mejores submarinos, la mejor cohetería, etc. Y en secreto, sus científicos venían desarrollando varias líneas de investigación para desarrollar aviones circulares, como los llamaban en esa época y diversos sistemas para propulsarlos.

Ilustración del Haunebu I.
Por su parte, el investigador Daniel Wetzel, de 44 años, experto en robótica, afirmó que en realidad esos prototipos de naves voladoras fueron desarrollados a partir de 1938 en una base secreta que los alemanes fundaron en la Antártida. Concretamente en el sector “Nueva Suabia” como se le llamaba, y reclamado por Alemania. Luego de probarlos se continuó su desarrollo en Europa.

Alemanes en la Antártida
Explicó Wetzel que la Expedición Antártica Alemana 1938/39, poseía motivos geoestratégicos para tomar posesión de un sector  antártico.

El buque Schwabenland viajó en 1938 a
la Antártida para construir una base
polar alemana.
Destacó que la Argentina tiene una presencia continua en su sector antártico desde 1904 y dónde ya han nacido 77 personas en bases antárticas argentinas.

El 17 de diciembre de 1938 el barco Schwabenland, con el Capitán de Navío Alfred  Ritscher (1879-1963) como líder de la  expedición, partió rumbo a la Tierra de la Reina Maud, donde llegó el 20 de enero de 1939.

El 3 de febrero el hidroavión Boreas, con Ritscher a bordo, descubrió un área del continente libre de hielos y  con pequeños lagos, lugar que fue bautizado como  “Oasis  Schirmacher” en honor al piloto del  avión. Se tomaron 11.600 fotografías aéreas que permitieron  confeccionar detallados mapas de los montes Wohlthat y de las montañas Alexander von Humboldt. 

El Schwabenland, durante el lanzamiento de
un hidroavión en la Antártida en 1939.
De los 350.000 Km² fotografiados más de la mitad fueron cartografiados. La región explorada, con una superficie de 600.000  Km², fue denominada Neu-Schwabenland, “Nueva Suabia”, en honor al barco de la expedición. Esta expedición se abocó a la tarea de preparar el terreno para la instalación de una base antártica (llamada Nuevo Berlín) donde se armaron los prototipos de Haunebu que se probaron en la Antártida y años después fueron llevados a Alemania. Hay rumores que la base aún estaría en funcionamiento operada en secreto por alemanes que no quisieron rendirse a los Aliados. Actualmente, la base alemana Neumayer III se ubica en el noroeste de Nueva Suabia.

Terminada la guerra, los Aliados estaban intrigados sobre las operaciones alemanas en el sector de Nueva Suabia. Esa fue la razón de la mentirosa “campaña científica” del comandante Richard Evelyn Byrd (1888-1957), al frente de un total de 15.000 hombres a bordo de 13 navíos.

Daniel Wetzel y Raúl Pirini destacaron que
conocieron personalmente a los científicos
alemanes que crearon el Haunebu II y
a algunos de sus tripulantes.
El almirante Richard Byrd (que ya había estado en el Polo Sur en 1929), realizó el mayor despliegue militar de toda la historia  antártica, cuando la Armada estadounidense lleva a cabo la Operación High Jump (Salto en alto) en la temporada 1946/47.

Esta expedición, parte de la Guerra Fría, estaba organizada por Byrd y  se componía de 4.700 hombres armados y 13 barcos, entre los    que se encontraban un portaaviones, dos buques portahidroaviones, un crucero, varios destructores, dos rompehielos, petroleros, buques de transporte y un submarino. Antes de zarpar, Byrd afirmó que la duración de la expedición había sido calculada en por lo menos un año, pero a los tres meses de haber partido de los Estados Unidos, la flota ya estaba regresando.

Logo de la expedición antártica
alemana de 1938-1939.
Es un secreto a voces que se trató de una monstruosa operación militar encubierta. Es también un secreto a voces que cerca de 200 militares murieron –según los informes oficiales- en “accidentes”. La expedición también sufrió inmensas pérdidas materiales militares. Byrd advirtió que “la mayor amenaza llega ahora del Polo Sur porque observamos naves aéreas que podían volar a velocidades impresionantes”.

Los conflictos diplomáticos sobre la Antártida finalizarían pacíficamente con la firma del Tratado Antártico el 1 de diciembre de 1959 por los 12 países que habían llevado a cabo actividades científicas en el continente helado. El Tratado entró en vigor en 1961 y ha sido aceptado por muchas otras naciones.

Hilbert, el gran genio
Wetzel explicó que la base del funcionamiento de los aviones discoidales alemanes está en la matemática elaborada por el genio alemán David Hilbert, nacido el 23 de enero de 1862, en Königsberg (Kaliningrado), Prusia Oriental y fallecido el 14 de febrero de 1943 en Gotinga, Alemania). Este matemático alemán, reconocido como uno de los más influyentes del siglo XIX y principios del XX estableció y desarrolló la infraestructura matemática necesaria para la mecánica cuántica y la relatividad general. Fue uno de los fundadores de la teoría de la demostración, la lógica matemática y la distinción entre matemática y metamatemática. Un ejemplo famoso de su liderazgo mundial en la matemática es su presentación en 1900 de un conjunto de problemas que establecieron el curso de gran parte de la investigación matemática del siglo XX.

David Hilbert (1862-1943) con
sus fórmulas dio paso a la
base para la informática
teórica de Alan Turing.
Hilbert obtuvo su doctorado en 1885, permaneció como profesor en la Universidad de Königsberg de 1886 a 1895, cuando obtuvo el puesto de Catedrático de Matemática en la Universidad de Göttingen, que en aquel momento era el mejor centro de investigación matemática en el mundo, donde permanecería el resto de su vida.

Alrededor de 1909, Hilbert se dedicó al estudio de ecuaciones diferenciales e integrales; su trabajo tuvo consecuencias directas en partes importantes el análisis funcional moderno. Para poder llevar a cabo estos estudios, Hilbert introdujo el concepto de un espacio euclídeo de infinitas dimensiones, llamado más tarde espacio de Hilbert. Su trabajo en esta parte del análisis proporcionó la base de importantes contribuciones a la física matemática en las dos décadas siguientes, aunque en direcciones que por entonces no se podían anticipar. Más tarde, Stefan Banach amplificó el concepto, definiendo los espacios de Banach. El espacio de Hilbert es por sí misma la idea más importante del análisis funcional, que creció a su alrededor durante el siglo XX.

En 1912, Hilbert estudió la teoría cinética de los gases y pasó luego a la teoría elemental de radiación y a la teoría molecular de la materia. Incluso tras el estallido de la guerra en 1914, continuó celebrando seminarios y clases.

David Hilbert expuso la Teoría General de la
Relatividad ante la Academia de Ciencias
de Gotinga, 5 días antes que Einstein.
En octubre de 1914 David Hilbert formuló las ecuaciones de la Teoría general de la Relatividad. El 20 de Noviembre de 1915, Hilbert presentó su ponencia ante la Real Sociedad de Ciencias de Göttingen. El 25 de noviembre (es decir, cinco días después de la ponencia de Hilbert), presentó Einstein lo que vendría a conocerse como la versión definitiva de sus ecuaciones sin mencionar a Hilbert.

Los trabajos de Hilbert se anticiparon a varios avances en la formulación matemática de la mecánica cuántica. Su trabajo fue clave para el de Hermann Weyl y John von Neumann sobre la equivalencia matemática de la mecánica de matrices de Werner Heisenberg y la ecuación de onda de Erwin Schrödinger, y su espacio de Hilbert juega un papel importante en la teoría cuántica. En 1926, von Neumann mostró que si los estados atómicos se entendiesen como vectores en el espacio de Hilbert, entonces se corresponderían tanto con la teoría de función de onda de Schrödinger como con las matrices de Heisenberg.

En la tumba Hilbert su epitafio reza:
"Debemos saber, sabremos".
En 1920 Hilbert propuso de forma explícita un proyecto de investigación (en metamatemática, como se llamó entonces) que acabó siendo conocido como programa de Hilbert. Quería que la matemática fuese formulada sobre unas bases sólidas y completamente lógicas. Esto dio paso a la base para la informática teórica de Alonzo Church y Alan Turing.

Entre los alumnos de Hilbert se encuentran Hermann Weyl, el campeón mundial de ajedrez Emanuel Lasker, Ernst Zermelo y Carl Gustav Hempel. John von Neumann fue asistente suyo.

En la tumba de David Hilbert en Göttingen, se puede leer su epitafio: Wir müssen wissen, wir werden wissen ('Debemos saber, sabremos').

Los discos voladores del Reich
Wetzel, mencionó diferentes diseños de objetos volantes alemanes, como los Haunebu. Hubo varios modelos que fueron probados, entre ellos, los ultrasecretos Haunebu I, Haunebu II, Haunebu III, el Vril I, Vril II y la Andrómeda.

Ilustración de submarinos y discos
alemanes en la Antártida.
También mostró fotos del “Die Glocke”, o la “campana”, un proyecto “ultrasecreto” alemán de una nave en forma de campana.

Al terminar la guerra la producción de todas las naves fue abortada, entre ellas “Die Glocke”, o la “campana”, que fue hallada en una mina abandonada próxima a la frontera checa, en los Sudetes o Baja Silesia. “La Campana” era el desarrollo de un aparato protegido por tropas especiales alemanas bajo la égida de un “Spezial Kommando” constituido por científicos altamente especializados y la “crema” de los oficiales de las SS, que trabajaban furiosamente, casi sobre el final de la guerra, en el desarrollo de un dispositivo antigravitatorio, espacio temporal que les iba a permitir ganar el conflicto bélico.

El extraño invento conocido como "Die glocke",
hallado en una mina abandonada
cerca de la frontera checa.
La cámara en la cual los alemanes llevaban a cabo los experimentos estaba situada en una galería cavada profundamente bajo tierra. Tenía un piso de aproximadamente 30 metros cuadrados y sus paredes estaban cubiertas con baldosas de cerámica con una sobrecapa de grueso revestimiento de goma. La “Campana” quizás continuó luego siendo experimentado secretamente en Estados Unidos pero sobre el cual se discute su verdadera función: generador de antigravedad, máquina del tiempo, o propulsor cósmico a velocidad lumínica, pero de algo se está seguro, el aparato excedía la física normal.

El vehículo aéreo Haunebu II llevaba cuatro
tripulantes y podía volar a 11.500
kilómetros por hora.
Ante la pregunta sobre porque Alemania no fabricó en serie, centenares de estas naves discoidales para poder ganar la guerra, el disertante respondió que los estrategas prefirieron destinar los esfuerzos y el presupuesto a otras armas que creían más efectivas como los aviones jet y la tecnología misilística de las V-1 y V-2, entre otros proyectos. No se llegó a tiempo a la fabricación masiva.

Wetzel concluyó que los 
objetos voladores originales 
se encuentran ocultos en 
Nueva Suabia.
También se le preguntó si los Haunebu no podrían haberse inspirado en algunos textos de la antigua India, donde se mencionan las vimanas y otros vehículos aéreos que volaron hace más de 5000 años antes de Cristo. Estos manuscritos pudieron haber sido llevadas a Alemania por alguna de las siete expediciones alemanas que fueron al Himalaya.

Su reflexión fue que si existió esa tecnología en la antigüedad, no puede afirmarlo, pero lo cierto es que existen planos de naves discoidales construidas por técnicos e ingenieros alemanes durante la Segunda Guerra Mundial.

Nave de combate Vril desarrollada
en 1942 y 1943.
Explicó que el modelo Haunebu II llevaba cuatro tripulantes y podía volar a 11.500 kilómetros por hora. El Haunebu III tenía 71 metros de diámetro. En otro sector de investigación, existía otro proyecto independiente de los Haunebu, que se desarrollaba en el Departamento E-4, donde la SS en el más absoluto secreto desarrolló la nave Vril, que era netamente de combate. Llegaron a construirse 17 aparatos de la serie Vril-1. Su diámetro era de 11,56 metros, podían alcanzar velocidades de 2.900 km./h y llevaban un cañón teledirigido como dotación de combate. Hay rumores que se llegó a desarrollar, hasta el Vril-7. El primero ensayo con el Vril 7 tuvo lugar al parecer sobre el mar Báltico en invierno de 1944. Fue todo un éxito.

Corte esquemático de la nave nodriza
Andrómeda, de 140 metros de largo.
Respecto al navío aéreo “Andromeda-Gerät”, o “aparato Andrómeda” era una nave nodriza. Tenía forma de cigarro, y esto coincide con la descripción de muchos pilotos de vuelo que dicen haber visto Ovnis con esa forma y de unos 140 metros de longitud. Esta nave era un gigantesco portaaviones volador que albergaba a los Haunebu.

Todas estas aeroformas circulares que fueron construidas por Alemania les llevaban más de 50 años de adelanto tecnológico a los Aliados. Varias de estas naves tan avanzadas eran capaces de alcanzar el espacio exterior.

En una base secreta de Nueva Suabia
aún permanecerían ocultos los
objetos voladores alemanes. Hacer 

clic en el mapa para ampliarlo.
Finalizaron los disertantes alegando que si bien, muchos de estos proyectos alemanes cayeron en manos de los Estados Unidos y la URSS, como es el caso de los miles de científicos alemanes que llevaron al espacio tanto a la URSS como a los Estados Unidos, por ejemplo, Werner von Braun (gracias al cual los norteamericanos lograrían realizar el cohete Saturno V), pero sus proyectos estaban basados en la técnica convencional (motores de propulsión a reacción o de hélice, a lo sumo). La técnica antigravitacional secreta fue puesta a salvo con antelación. Antes de rendirse, los alemanes llevaron los Haunebu y otras naves secretas a un lugar seguro, simplemente, se pusieron a resguardo en la “Nueva Suabia”, en la Antártida, en forma provisoria, para evitar que cayeran en manos del enemigo, y allí permanecen en una base secreta bajo los hielos eternos.

Como conclusión, científicos alemanes en apenas 12 años (1933-1945), consiguieron avances científicos (especialmente aeronáuticos, astronáuticos y bélicos) de una magnitud inimaginable que aún permanecen ocultos por las grandes potencias.
Por Alberto Seoane

2 comentarios:

  1. Muy completo e interesante. Con esta revelación se le acaba el curro a la gente de Roswell/Nuevo México. Area 51.

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