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viernes, 4 de octubre de 2013

QUIEREN INSTALAR 60 ANTENAS MÁS PARA EMPEORAR LA SALUD DE LOS ROSARINOS

La ciudad de Rosario tiene instaladas aproximadamente unas 200 antenas de telefonía celular, la mayoría no están registradas ni pagan canon alguno al municipio y ahora quieren agregar más, para convertir a la ciudad en un gigantesco horno de microondas a cielo abierto.

Luego de las elecciones se planea instalar otras
infernales 60 antenas de telefonía celular.
Según informa el diario La Capital el día jueves 3 de octubre, “los representantes de las distintas compañías de telefonía celular aseguraron que para que los teléfonos funcionen en Rosario como corresponde se deben instalar como mínimo 60 antenas”.

A los numerosos trastornos de salud de los vecinos en los barrios donde poseen gigantescas antenas monopostes se proyecta agregar (luego de las elecciones), sesenta antenas más, pero para ello, las compañías telefónicas quieren que se modifique la benévola ordenanza que regula la cantidad de antenas en la ciudad.

Las microondas de las antenas de
telefonía celular son tan letales
como el humo de las chimeneas.
En Rosario hay más de 200 antenas de telefonía. Son tan letales como el humo tóxico de las chimeneas y ahora habrá aún más. De nada han servido las protestas de los vecinos en distintos puntos de la ciudad que lograron desmantelar unas veinticinco de torres de antenas.

De nada ha servido que estos mamotretos se cayeran provocando muertos, como la torre en el club Banco Nación, el 28 de noviembre de 2000, donde falleció el operario Adrián Cristian Godoy mientras trabajaba en una torre de 120 metros de altura que se desplomó, perteneciente a Movicom. Esta estructura estaba ubicada en las instalaciones del club Banco Nación, en bulevar Rondeau al 2900.

De nada han servido los muertos en poco tiempo tras instalar una antena como fue el caso del monoposte desmantelado en San Lorenzo al 3800, casi Bv. Avellaneda, donde enfermaron 26 vecinos (cuatro de ellos de cáncer) falleciendo en pocos meses una docena de personas, entre ellas un caso de leucemia infantil. Otro caso es el de la antena que quitaron en calle Tucumán al 5700 donde al menos 16 personas alrededor de la antena se les desarrollaron tumores cancerígenos y murieron al menos, trece personas. En ambos casos eran personas jóvenes y saludables, que murieron en un par de años a partir de 1999 cuando se instalaron las antenas.

El país, ya tiene 58 millones
de líneas de celulares.
De nada han servido las protestas y reclamos de vecinos en todas las ciudades del país para que retiren sus correspondientes antenas y las reinstalen fueran de las zonas urbanas.

El diario La Capital informó ayer que se realizó el miércoles 2 de octubre en el Concejo Deliberante una reunión de la que participaron representantes de las empresas, organismos oficiales y de defensa del consumidor. El 13 de noviembre habrá un nuevo cónclave para el que se esperan respuestas por parte de los invitados, que aseguran poseer un caudal inédito de clientes en el país: 58 millones de líneas.

Con la complicidad del Concejo
Deliberante y de la Municipalidad, los
representantes de las compañías
telefónicas quieren otras 60 antenas.
Leyendo el periódico resulta que esta fue ya la segunda reunión (de la primera nadie se enteró) de una convocatoria realizada por el presidente del Concejo, Miguel Zamarini, ante la presión de las empresas de telefonía para ubicar 60 nuevas antenas base.

De la reunión, que se extendió por tres horas, dividida en dos mesas de trabajo, participaron representantes de las empresas Claro, Movistar, Personal y Nextel y de la Cámara de Informática y Comunicaciones de la República Argentina, (Cicomra). Además de Mario Dalmasso y Rodrigo Gutiérrez (Subsecretaría de Gobierno de la Municipalidad) y las defensorías del Pueblo de la provincia de Santa Fe y de la Nación. La concejala Laura Weskamp fue la encargada de moderar el encuentro (por supuesto, no había ningún representante de las ONG ni de los vecinos de la ciudad). En este contexto, se pidió que en noviembre las empresas lleguen con un mapa actual del servicio que prestan en Rosario (la Municipalidad no lo posee). "Queremos ver la cobertura, la calidad y la radiación", explicó el portavoz del Centro de Estudios Social y Acción Comunitaria, Nicolás del Mastro.

A este paso, Rosario se convertirá en un gran
horno de microondas a cielo abierto.
"Lograr que las empresas de telefonía celular vayan dos veces al mismo ámbito a discutir sobre el servicio que brindan es un gran avance. Ha sido costumbre para ellos esquivar estas reuniones, donde quedan cara a cara con los organismos que recepcionan los reclamos de los usuarios", explicó el secretario de Comercio Interior de Santa Fe, Leonardo Gianzone, quien llevó al debate el ineludible tema de convertir a la telefonía celular en un servicio público.

Por su parte, el coordinador del Programa Antena del municipio, Mario Dalmasso, consideró que el centro de la ciudad puede sumar nuevas antenas de telefonía celular. "El espacio no está saturado y las mediciones de radiaciones nos dan muy por debajo del máximo permitido por la Comisión Nacional de Comunicaciones (CNC)", destacó. Este tope, establecido por la resolución 3.690 del organismo nacional en 0,2 miniwatts por centímetro cuadrado, busca limitar los efectos nocivos producidos por la convivencia con estas estructuras.

En todo el país se suceden los reclamos
para sacar las antenas de las zonas urbanas.
El Programa Antena depende de la Dirección de Habilitación del municipio y esa oficina es la encargada de fiscalizar que la instalación de nuevas estructuras se ajusten a los requerimientos de la ordenanza 8367, sancionada en el 2008.

Sería interesante que el coordinador del Programa Antena lea el informe científico del neozelandés Neil Cherry, que realizó un estudio por encargo del Parlamento Europeo (junio de 2000), es tajante: "la radiación electromagnética de bajo nivel [como la de los móviles] es perjudicial para el cerebro, corazón, feto, hormonas y células, a través de resonancias con los cuerpos y las células, la radiación interfiere en la comunicación inter - células, su crecimiento y regulación, y está dañando la base genética de la vida". Este investigador recomienda una exposición máxima en exteriores en el límite de las zonas habitadas de 0,1µW/cm2.

Donde hay antenas, en poco tiempo hay
enfermos y las casas se desvalorizan.
Según apuntó Dalmasso, "actualmente en Rosario no hay ningún punto caliente. El espacio no está saturado y las mediciones de radiaciones nos dan muy por debajo de los máximos permitidos por la CNC".

Al parecer Dalmasso no habla con los vecinos en los barrios, cada día más enfermos por las microondas de gigantescas antenas base al lado de sus casas. Además no pueden mudarse, ya que las mismas antenas desvalorizan cualquier casa. ¿Quién va a querer mudarse a una casa donde sabe que va a terminar enfermándose porque tiene una antena de telefonía celular al lado o en la vereda de enfrente?

Las antenas deben estar en la
periferia de Rosario, no en la ciudad.
En las próximas semanas, las empresas anunciaron que enviarán al Palacio Vasallo los proyectos para que se modifiquen las normativas vigentes, para la instalación de las llamadas antenas bases.

Desde marzo de 2000, la organización Alerta Antenas que batalla por el cumplimiento de las normas que limitan la proliferación de estas instalaciones. "No buscamos impedir el negocio de la telefonía, sino garantizar condiciones de seguridad para la gente", señaló el referente del grupo, Esteban Villalba, y consideró que para mejorar el servicio "no es necesario sumar más antenas sino hacerlas más eficientes en los lugares donde están instaladas".

Para Villalba las antenas deben estar instaladas fuera de la ciudad y destaca que cada vez que se modificaron las ordenanzas que regulan la instalación de estructuras de telefonía "fue para adecuarlas a las necesidades de las empresas". Y advirtió que la última norma aprobada en 2008 "que ya era de por sí muy flexible, ahora les quedó por demás de rígida.

Primero la salud de los rosarinos
Ni a las empresas telefónicas ni a los concejales ni a los funcionarios municipales les importa que existan más de 20 mil informes a nivel mundial explicando que las microondas que emiten las antenas de telefonía celular provocan insomnio, nerviosismo, leucemia y cáncer.

El ex barrio de Refinería,
está libre de antenas.
Hay que salvaguardar la salud de los rosarinos por encima de los intereses económicos. Las antenas hay que instalarlas fuera de la ciudad. Al respecto, Víctor Hugo Schmid, integrante de Alerta Antenas declaró:

"Logramos extraer muchas antenas, principalmente en escuelas, hospitales e iglesias. La última que se ha logrado sacar fue hace poco en nuestro barrio, puedo decir que el barrio Malvinas Argentinas, ex Refinería, está libre de antenas. La última que sacamos estaba en Vélez Sarsfield y Alberdi".

Antes un enfermo era una rareza en la cuadra, actualmente, desde que instalaron las antenas que emiten microondas las 24 horas del día, o sea, electropolución, encontrar una persona sana en la manzana resulta ser la excepción.

Las antenas de telefonía celular "emiten
microondas perjudiciales para el cerebro
corazón, feto, hormonas y células, a través de
resonancias con los cuerpos y las células, la
radiación interfiere en la comunicación
inter-células, su crecimiento y regulación, y
están dañando la base genética de la vida",
dijo el Dr. neozelandés Neil Cherry.
Si las antenas de telefonía celular son tan benéficas, que los representantes de las compañías telefónicas y los funcionarios municipales nos expliquen porque la compañía de seguros Lloyds británica, por ejemplo, se niega a asegurar los riesgos sanitarios de los teléfonos móviles, como ya lo hicieran la mayoría de compañías de seguros ante el riesgo de los campos electromagnéticos de baja frecuencia ELF (red Alta Tensión, etc.), que quedan excluidos de la cobertura de las pólizas de seguros (letra pequeña), al mismo nivel que los riesgos inevitables del peligro nuclear, huracanes o terremotos.

Tenemos el derecho inalienable de poder vivir y elegir un entorno sin energías ambientales agresivas para la salud, y la radiación indiscriminada de microondas, que genera la red de telefonía móvil sobre la población, tiene efectos biológicos indeseables e introduce un riesgo inaceptable para la salud pública.

Por Alberto Seoane

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