HUMANIDAD Y COSMOS es un programa que trata de traerle a usted eso que siempre se preguntó y nunca tuvo la oportunidad de escuchar… Hechos históricos ocultados, fenómenos insólitos, creencias, mitos y leyendas, arqueología proscripta, seres extraños, energías prohibidas, noticias curiosas, científicos censurados, el misterio de los objetos voladores no identificados, profecías y vaticinios, sociedades secretas, ecología, enigmas y soluciones para vivir física y espiritualmente sanos.


jueves, 27 de octubre de 2016

EL PARTIDO DE FÚTBOL QUE SE SUSPENDIÓ POR EL AVISTAMIENTO DE OVNIS EL 27 DE OCTUBRE DE 1954

Un partido de fútbol en la ciudad italiana de Florencia se suspendió durante 11 minutos por la presencia en el cielo del estadio de una flotilla de más de 20 objetos voladores no identificados. Hubo 10.000 testigos.

El Estadio Comunal de Florencia
donde se produjo el incidente Ovni.
En la historia del fútbol se han suspendido partidos por las causas más diversas, ya sea por la lluvia, por la nieve, por la niebla, por altercados entre futbolistas o entre los simpatizantes, e incluso por la fuerza del viento. Pero el 27 de octubre de 1954, un partido del campeonato de reservas italiano, fue suspendido al avistarse más de 20 objetos voladores no identificados sobre la cancha. Esto ocasionó pánico en el público. Fue entre el Fiorentina y el Pistoiese. Lo sucedido, escapó a todo tipo de explicación racional, y fue un caso único, muy famoso debido a la multitud de testigos.

El 27 de octubre de 1954, unas diez mil
personas fueron testigos de la presencia
de 20 objetos voladores sobre el estadio.
Más de 10 mil personas estaban en el “Stadio Comunale di Firenze” (desde 1983 rebautizado "Stadio Artemio Franchi") para ver el partido entre los reservas de la Fiorentina y el Pistoia. Eran las 2:20 pm de la fecha antes citada, cuando durante el partido, justo después de empezado el segundo tiempo, la cancha quedó en silencio y segundos después la gente en la grada emitió un sonido como si estuviera exaltada. En el cielo aparecieron más de 20 Ovnis, en formación desde el noroeste al sudeste. De acuerdo a los testimonios, todos coinciden en lo mismo, aquí uno de ellos publicado en su momento:

Silvio Neri dibujó lo que vio el 27 de octubre
de 1954 en el Stadio Comunale di Firenze.
“Algunos tenían la apariencia de alas de águilas, otros tenían forma de gota y unos más eran como discos planos de color blancos y muy brillantes. Hubo un fuerte zumbido que se podía escuchar, y el árbitro se vio obligado a detener el partido. Fueron 11 minutos el tiempo que duró el fenómeno, en que los Ovnis llevaron a cabo maniobras acrobáticas y se movieron en forma de zigzag”. Nadie de los ahí presentes podría olvidarlo, quedó en sus memorias y el registro del evento se publicó en los diarios y otros medios de comunicación.

Escudo del Club
Atlético Pistoiese.
Luego, el estadio se cubrió por una especie de nieve pegajosa que al entrar en contacto con las manos se desmaterializaba. Un estudiante de ingeniería recogió una muestra para su análisis en el departamento de química. El Profesor Giovanni Canneri realizó la espectroscopia de los extraños filamentos, y afirmó que se componían de varios minerales. Algunos biólogos dijeron que se trató de una telaraña producida por una especie de arácnido que aprovecha las corrientes de aire para sus viajes. Según otros, eran residuos químicos de los procesos textiles, dispersos en la atmósfera. Pero realmente ninguna de estas hipótesis explicó por qué tal cantidad del extraño material cayó en un mismo punto.

Al día siguiente todos los
periódicos publicaron lo
sucedido en el estadio
de Florencia.
He aquí otro testimonio publicado en un periódico: “Tengo un recuerdo vívido y personal, tenía siete años y mi abuelo me llevó al estadio. Recuerdo que fue un miércoles y que jugaban los reservas de la liga. Mi abuelo era un marinero, fue capitán en de un barco comerciante y tenía que regresar a Génova para embarcarse. Según recuerdo, la única entrada estaba en las gradas, sin embargo, yo estaba allí y vi muy bien los discos por encima del estadio a poca altura. Luego comenzó a caer la extraña nieve, y tanto yo como otras personas teníamos la curiosidad de saber lo que era. Entonces, mi abuelo toco esa cosa, pero apenas la tocó esa sustancia desapareció sin dejar ni rastro”.

Gigi Boni, un fanático del Fiorentina de toda la vida, dijo: “Recuerdo claramente ese espectáculo increíble. Se movían muy rápido y luego se detenían. Quisiera describirlos como algo parecido a algo alargado; como un puro. Me recordaron a estos habanos en la forma en que lucían. Creo que ellos eran extraterrestres. Eso es lo que creo, no hay otra explicación”.

Ardico Magnini jugando
en la Selección italiana.
Mientras que el jugador Romolo Tuci, dijo: “Era todo tan curioso y estaba muy feliz porque en aquellos años todos hablaban de los extraterrestres, todo el mundo hablaba de ovnis y tuvimos la experiencia, lo vimos nosotros directamente, era real. Sé que vino de otra galaxia”.

Otro de los jugadores, Ronaldo Lomi no tuvo duda alguna del avistamiento OVNI ya que había visto con sus propios ojos la evolución de las naves y parecía encantado de haber vivido esa experiencia.

Ardico Magnini, otro jugador del mismo equipo, una especie de leyenda para el club que había jugado para Italia en el Mundial de ese año declaró: “Me acuerdo de todo… Mientras estábamos jugando, el partido se detuvo porque todo el mundo estaba mirando hacia el cielo. Yo lo que vi era algo que se parecía a un huevo que se movía despacio, muy despacio. Todo el mundo estaba mirando hacia el cielo y también había un cierto brillo que descendía del cielo, el brillo era de color plata. Nos quedamos atónitos, ya que nunca se había visto nada como eso. Nos quedamos impactados desde el momento en que lo vimos.”

Escudo del Club
Atlético Fiorentina.
El periodista del diario florentino La Nazione, el ya fallecido Giorgio Batini, señaló cómo ese día recibió cientos de llamadas telefónicas sobre los avistamientos. Desde las oficinas de La Nazione, en el centro de la ciudad, su propia visión del cielo estaba bloqueada por la Catedral, por lo que decidió subir al techo del edificio del periódico para observar lo que estaba viendo todo el mundo. El reportero de 81 años en 2003 recuerda haber visto "bolas brillantes" moviéndose rápido hacia el domo de la Catedral.

Batini salió a investigar. Se encontró con un trozo de madera fuera de la ciudad cubierto con pelusa blanca. Recolectó varias muestras envolviéndolas en un palillo de fósforo y las llevó al Instituto de Análisis Químico de la Universidad de Florencia. Cuando llegó allí, encontró que otros habían hecho lo mismo.

La sustancia denominada "cabello de
ángel" encontrada el 27 de octubre
de 1954 en Florencia.
El laboratorio, manejado por el científico Giovanni Canneri, sometió al material a un análisis espectográfico y concluyó que contenía los elementos bario, silicio, calcio y magnesio. No era radiactivo, desafortunadamente, esto no llevó a conclusiones definitivas y el material se destruyó en el proceso.

El renombrado investigador italiano Roberto
Pinotti tenía diez años cuando observó
el extraño fenómeno.
Otro hombre que no perdió la oportunidad de hablar sobre ese día es Roberto Pinotti, presidente del Centro Nacional de Ovnis de Italia. Ha escrito muchos libros sobre objetos voladores no identificados y desde su casa en el centro de Florencia a la edad de 10 años también fue testigo y declaró que "tanto los jugadores como el público en las gradas quedaron impactados al ver estos objetos sobre el estadio", indica Pinotti.

El 27 de octubre de 1954, justo después de
iniciado el segundo tiempo entre el Fiorentina
y el Pistoiese el árbitro debió suspender el
partido durante 11 minutos mientras el
público miraba asombrado hacia el cielo.
"En esa época los diarios hablaban de marcianos. Claro, ahora sabemos que eso no es así, pero podríamos concluir que fue un fenómeno inteligente, un fenómeno tecnológico, un fenómeno que no podemos vincular a algo que sepamos que está en la Tierra". También está intrigado por el material que cayó del cielo, que en español lo llamamos 'cabello de ángel'", lo que Magnini describe como plateado y brilloso. "Es un hecho que al mismo tiempo que los ovnis eran vistos sobre Florencia, había una extraña sustancia pegajosa cayendo desde el cielo”, dice Pinotti.

Los futbolistas Ardico Magnini, Ronaldo Lomi y
Romolo Tuci con el fanático Gigi Bono, el
segundo a la izquierda, en el estadio donde
sucedió el avistamiento masivo de Ovnis.
"El único problema es que después de un corto periodo de tiempo se desintegraba". A la edad de 10 años, fue testigo de este fenómeno. "Recuerdo, en un día muy claro, ver los techos de las casas en Florencia cubiertos de esta sustancia blanca por una hora, y como la nieve, se evaporó".

"Nadie sabe qué relación tiene esta sustancia con los ovnis", dijo. Varios testigos lo describieron como algodón, la sustancia era difícil de recolectar porque se desintegraba con el contacto, pero muchos intentaron determinar qué era.

Gigi Bono un hincha del Fiorentina describió a
algunas de las naves con forma de puro, de
habano. Otras tenían forma de discos.
El incidente en el estadio no puede ser interpretado como un caso de histeria colectiva ya que hubo varios reportes de avistamientos de ovnis en diferentes pueblos de la Toscana durante los días que siguieron.

Este avistamiento misterioso quedó grabado en la historia del deporte y en la casuística de la Ovnilogía, otra prueba irrefutable de que existen vehículos voladores que superan nuestra tecnología, aunque no le guste a los escépticos.

Por Alberto Seoane

miércoles, 26 de octubre de 2016

SE SORTEÓ EL LIBRO A LOS PIES DEL MAESTRO, DE KRISHNAMURTI, EN EL 16° PROGRAMA DE HUMANIDAD Y COSMOS

El martes 25 de octubre, Daniel Verón, José Luis Juárez y Alberto Seoane durante dos horas desarrollaron varios temas, como un partido de fútbol suspendido en 1954 en Italia por la aparición de una flotilla de objetos voladores no identificados. Otro tema fue el Experimento Filadelfia realizado hace 73 años, cuando al destructor norteamericano Eldridge lo teleportaron 600 kilómetros de un puerto a otro. Otro contenido fue el recuerdo de una misión secreta de la Marina argentina, en octubre de 1966, donde doce hombres del submarino argentino Santiago del Estero desembarcaron en una playa de las Islas Malvinas sin que siquiera se enterasen los británicos.

José Luis Juárez se refirió a las enseñanzas escritas en el libro La Segunda Venida de Cristo de Paramahansa Yogananda.

Al respecto, dijo que todos los maestros hindúes reconocen a Jesús como el más grande y mayor maestro del universo. Aquí, Yogananda transmite sus conocimientos mencionando la parte del Nuevo Testamento citada en el capítulo 7 de Lucas y en Mateo en el capítulo 8 desde los versículos 5 al 13, cuando Jesús sana al siervo de un centurión.

Cuando Jesús estaba entrando en Capernaum se le acerca un siervo de un centurión para que lo siga hasta la casa de su patrón para que le cure a un criado enfermo. Acercándose a cierta distancia del lugar, el centurión envió siervos para decirle a Jesús que el centurión no se consideraba digno de recibirlo pero que sabía que si Jesús lo ordenaba desde allí, su siervo se curaría. Porque el centurión estaba acostumbrado a dar órdenes y lo que ordenaba se cumplía. Y Jesús le dijo a la multitud que lo seguía. De cierto os digo que ni aún en Israel he encontrado tanta fe. Y cuando los siervos volvieron a su casa el criado estaba curado.

Dice Yogananda que “a fin de sanar a su siervo de una enfermedad casi mortal, que no remitía con métodos tradicionales de curación, el centurión romano recurrió a la ayuda suprafísica de un Maestro, puesto que el centurión era un hombre familiarizado con la autoridad, acudió a Jesús por considerarlo una persona capaz de dominar las leyes mismas que dominan el cielo y la tierra. Colmado de respeto por el poder soberano de Jesús, el centurión incluso se sentía indigno de recibir al Señor en su hogar. Jesús, profundamente conmovido por la humildad y por la inmensa fe de este hombre, que no pertenecía a la comunidad hebrea, dispuso que se produjera la curación instantánea que el centurión solicitaba”. Y prosiguió: “Cuando se dirigió a Jesús llamándole Señor, el funcionario romano tuvo la certeza intuitiva de hallarse ante la manifiesta divinidad de Jesús. Él sabía que el Maestro solo necesitaba mandarlo de palabra y su criado quedaría salvo. Una orden proveniente de Jesús, por hallarse unida a la palabra, el Om cósmico o Amén, llevaba consigo el poder de manifestación de la omnipotencia. En los Yogasutras de Patanjali, se hace referencia al Om, la palabra como el símbolo, el poder creativo mediante el cual, adquiere existencia todo el Cosmos, hecho de materia y energía. Unido al omnipotente Señor, Jesús, cargó su palabra con la vibratoria entonación cósmica, la cual le dio potestad para curar o para manifestar cualquier otra cosa en el mundo material. Dios en su aspecto de soberano de la Creación produjo originalmente todos los fenómenos por medio de una orden directamente emanada de su voluntad”.

“Él es la suprema autoridad soberana, y se le puede ver inmanente y accesible con los ojos de la fe, que es el conocimiento intuitivo. La fe revela un Dios que se haya muy próximo, en el fondo mismo del latir del corazón. Un dios que escucha cada palabra de nuestra plegaria, sus ojos y sus oídos se encuentran en todo lugar, y su conciencia está en sintonía con cada detalle de nuestro pensamiento y circunstancias. A su debido tiempo Dios responde a cada ruego sincero. Con mayor prontitud de lo que uno podría pensar, siempre y cuando se recurra a él con fe absoluta. Es la duda la que nos hace creer que él se encuentra muy lejano. Si uno le ofrece a Dios oraciones tibias, con la mente atrapada por los tentáculos de la duda, se contrarresta la receptividad con una corriente subterránea como por ejemplo: Ahhh, probablemente, ni siquiera me oye. Menos aún va a responder a mis necesidades”, prosiguió Juárez.

“Casi lo único que se consigue con ese tipo de oración es obstaculizar la ayuda divina. Dios debe permitir que la ley kármica imparta su justicia imparcial, para bien o para mal. No obstante, si uno invoca a Dios con amor, confianza y fe, se puede trascender la ley y los resultados son sorprendentes.  Fe significa confianza plena, es decir la convicción intuitiva, un conocimiento que surge del alma, de que Dios es real y que su ayuda está siempre pronta a fluir hacia la vida del hombre. Esa es la clase de fe que Jesús elogiaba. Un canal abierto a través del cual él podía sanar a muchos de los enfermos y transformar la vida de los grandes creyentes”.

“A pesar de sus alardeados avances en materia científica y en las artes curativas, el hombre debe reconocer que en cada área de la vida él depende por completo de un ser superior. En algunos aspectos, el hombre moderno disfruta de una existencia más segura que la de sus antecesores, pero aun así, sus días están plagados de terribles incertidumbres, uno nunca sabe en qué instante pueden acontecerle los accidentes o las enfermedades, el fracaso financiero, y los desastres naturales. Tarde o temprano en la vida de toda persona, llega un momento en que establecer contacto con ese poder superior se vuelve una necesidad apremiante. Ese imperativo lo hace caer de rodillas, motivado por la dolorosa desesperación o por la reverente devoción. Él habrá de elegir, tendrá que reconocer que ni uno solo de los latidos de su corazón y ni una sola respiración serían posibles sin el auxilio de la voluntad de Dios. Esa conciencia de qué dependemos por completo del Señor y hemos de confiar en él, es el poder que anima la dinámica de la fe. Tal confianza no es una sumisa cobardía que paraliza la voluntad constructiva de una persona, sino que es un acto de deferencia consagrada a Dios, que se lleva a cabo por amor a él y como signo de veneración a su supremacía”, finalizó Juárez.

A lo que Daniel Verón agregó que “lo que podemos sacar como conclusión, es el comportamiento del centurión, que muestra dos cosas, tiene el poder, pero es humilde porque reconoce a Jesús como un ser superior. Y luego le tiene fe y le dice que no hace falta que vaya a la casa, con solo pensarlo va a curar a su siervo. Todo es cuestión de fe y la fe es la respuesta a lo que no se ve”.

En tanto que José Luis dijo que “muy pocas personas tratan de aquietarse un poco en el transcurso del día. Con solo diez minutos de calma por día, ya empezarían a mejorar. Oración significa aquietarse”, dijo Juárez.

En el transcurso del programa se habló del curioso suceso del 27 de octubre de 1954 cuando una flotilla de objetos voladores no identificados interrumpió durante 11 minutos un partido de fútbol en Italia. Hubo 10.000 testigos.

Se pasó la grabación de una entrevista a Néstor Marelli, del pueblo de Pujato, que pasó fugazmente por Rosario.

Pasó por el estudio el investigador Daniel Rodrigo para anunciar una disertación en el cine Arteón.

También se comentó el Experimento Filadelfia realizado el 28 de octubre de 1943, hace 73 años, cuando al destructor norteamericano Eldridge lo trasladaron 600 kilómetros de un puerto a otro. José Luis Juárez destacó que se informó que los marineros luego del experimento quedaron atrapados en el metal del buque, porque se fusionaron las energías. Les afectaron el campo estructurador de las formas del cuerpo humano, señaló.

Incluso murieron científicos, como Morris K. Jessup, que apareció suicidado con anhídrido carbónico dentro de su auto cuando estaba investigando este experimento. Él no tenía ninguna intención de suicidarse porque esa noche se tenía que reunir con otro científico para tratar el tema del Experimento Filadelfia.

Y hablando de navíos se recordó que en octubre de 1966, doce hombres del submarino argentino Santiago del Estero desembarcaron en una playa de las Islas Malvinas sin que siquiera se enterasen los británicos. Un solo kelper fue el testigo, que apareció caminando por la playa, pero le vaciaron una botella de whisky encima y nadie le creyó cuando contó la historia.

Alejandra Fernández le respondió a varios oyentes sobre diversos temas relacionados con la espiritualidad. 

Hubo muchas preguntas de los oyentes, entre ellos, Héctor que preguntó por qué un Dios perfecto crea espíritus imperfectos que tienen que aprender a purificarse mediante nacimientos, muertes, dolor, en este planeta.

Se sorteó el libro A los pies del Maestro, de Jiddu Krishnamurti, que lo ganó el oyente Alberto de barrio Echesortu.

(Continuará)

martes, 25 de octubre de 2016

HACE 50 AÑOS 12 HOMBRES DEL SUBMARINO ARA SANTIAGO DEL ESTERO DESEMBARCARON EN MALVINAS

En una operación secreta desembarcaron en una playa de la Isla Soledad en octubre de 1966. Un kelper fue el único testigo. Por supuesto, ningún isleño le creyó cuando lo comentó en el pueblo.

El submarino argentino ARA Santiago del Estero
(S-12) desembarcó tripulación en Malvinas
en octubre de 1966.
La siguiente anécdota sucedida en las Islas Malvinas en 1966, que burló a la inteligencia británica fue relatada en 1996, a periodistas del diario Clarín por varios oficiales que sirvieron en el submarino ARA Santiago del Estero (S-12).

Cuando el submarino ARA Santiago del Estero desembarcó secretamente en una playa desierta de las Islas Malvinas a 40 kilómetros de Puerto Argentino en octubre de 1966, uno de sus tripulantes y capitán de corbeta Juan José Lombardo no soñaba que 16 años después sería el planificador en 1982 de la recuperación de las islas usurpadas por los piratas ingleses desde 1833.

Distancia al continente de las Islas Malvinas,
usurpadas por Gran Bretaña el 2 de 
enero 
de 1833. Clic en el mapa para ampliarlo.
Lombardo, veterano submarinista, fue además el comandante del "Teatro de Operaciones Navales Malvinas", durante la guerra del Atlántico Sur. Tampoco incidió en su posterior designación: ningún marino en actividad sabía que había sido uno de los protagonistas del desembarco secreto en las Malvinas en octubre de 1966.

Aquel desembarco secreto de 1966 formó parte de un largo juego de guerra en torno de la recuperación de las islas Malvinas usurpadas por Gran Bretaña desde el 2 de enero de 1833.

El viejo ARA Santiago del Estero rumbo a Malvinas
El ARA Santiago del Estero (S-12) fue un submarino de fabricación norteamericana que sirvió en la Armada Argentina entre los años 1960 y 1971, de la Clase Balao, sirvió anteriormente como el USS Lamprey (SS-372) entre 1944 y 1960. Fue el segundo buque que llevó este nombre en la Armada Argentina, en homenaje a la Provincia de Santiago del Estero. El anterior fue el ARA Santiago del Estero (S-2), sumergible de la clase Tarantino de fabricación italiana, que sirvió en la Armada argentina entre 1928 y 1959.

El ARA Santiago del Estero (S-12)
sirvió en la Armada argentina entre
1960 y 1971.
El ARA Santiago del Estero (S-12) tenía un desplazamiento en superficie: 1526 toneladas y en inmersión de 2.425 toneladas. Poseía 24 torpedos, 1 cañón de 101 mm/50  en cubierta, 1 cañón AA de 40 mm y 2 ametralladoras de 12,7 mm.

En octubre de 1966, al comando del hoy fallecido capitán de fragata Horacio González Llanos y con el capitán de corbeta Juan José Lombardo como segundo, el viejo submarino de origen norteamericano Santiago del Estero se desprendió de la "task force" argentina que había cumplido sus ejercicios anuales en las cercanías de Puerto Pirámides y navegó durante cuatro días hacia las islas. Aunque la tripulación creía que se dirigían a Mar del Plata, su base original. "Nos enteramos después que el comandante recibió la orden del almirante Benigno Ignacio Varela (1917-1996), jefe de la Armada en 1966, de dirigirnos hacia la isla Soledad". Navegaron en inmersión y el submarino subió a la superficie con sus 85 tripulantes al atardecer.

Dos patrullas de seis hombres cada una partieron hacia la playa, que estaba a un kilómetro y medio de distancia, en botes. La misión era reconocer si esa playa era apta para un desembarco argentino. Pero el primer intento fue un fracaso: la patrulla se perdió, el submarino los recogió de los kayaks arrastrados por la corriente marina y volvieron a sumergirse. Emergieron nuevamente al atardecer del día siguiente y consiguieron cumplir su objetivo.

El kelper no anunciado
En su análisis preparatorio, los riesgos estudiados eran mínimos. La playa era desértica y pantanosa y el único problema podría ser que varara el submarino. La gente no estaba incluida en el cálculo de las probabilidades. Pero el poblador apareció al amanecer. Un kelper somnoliento y sorprendido "aproximadamente de 40 años" se encontró frente a los militares argentinos uniformados, sin darse cuenta de que su vida corría peligro.

Mapa de las Islas Malvinas. Hacer clic 
en la imagen para ampliarlo.
El comandante González Llanos optó por una solución piadosa: le vaciaron una botella de whisky en la boca, lo abandonaron en la playa y partieron hacia el ARA Santiago del Estero. La operación fue tan secreta que ni siquiera figura en el currículum de los tripulantes. Solo la conocían el nacionalista almirante Benigno Varela y Juan Carlos Boffi, comandante de la flota de mar. Varela lo admitió en su casa de Boulogne 16 años después ante una periodista del diario Clarín.

Es de imaginar al pobre kelper diciendo en la taberna de Stanley que habían desembarcado argentinos en 1966, oliendo a alcohol debió ser objeto de burlas durante años. Hoy los isleños deben estar lamentándose el haberse burlado de su paisano. La playa elegida por el Santiago del Estero en 1966 a unos 40 kilómetros (25 millas) de Puerto Argentino/Stanley no fue utilizada el 2 de abril de 1982 para el desembarco argentino. Las fuerzas militares optaron por playas más cercanas a la capital del archipiélago el 2 de abril de 1982 cuando se recuperaron las islas Malvinas hasta el 14 de junio del mismo año, cuando finalizó la guerra.

No puede hablar con nadie
En diciembre de 1981, el vicealmirante Juan José Lombardo (nacido el 19 de marzo de 1927 en Salto, Provincia de Buenos Aires, Argentina), denunció en la reunión del Almirantazgo "la descomposición del país y la necesidad de encontrar una solución política". El submarinista Lombardo había estudiado en la Escuela Naval Francesa, tenía unos campos en Salto, era nacionalista y con una visión más humanitaria del mundo que sus pares de la época. Amenazaba con su pase a retiro y se sorprendió cuando el 15 de diciembre de 1981, el comandante de la Marina, Jorge Anaya lo convocó a su despacho en el Edificio Libertad para promoverlo y designarlo comandante de operaciones navales. La orden inmediata lo dejó paralizado: "Vamos a recuperar las Malvinas. Usted será el encargado de planificar la operación. No puede hablar con nadie, a no ser con sus cuatro colaboradores inmediatos".

El Vicealmirante Juan José
Lombardo, comandante de
Operaciones Navales en el
Atlántico Sur en 1982, fue
uno de los 12 marinos que
pisaron las Malvinas en
octubre de 1966.
En el mes de octubre de 1981 cuando era comandante de la flota de mar, Lombardo se había reunido con Anaya y le dijo: "¿Por qué no hacemos en las islas Georgias lo que hicimos en Thule en 1976?". Thule es una isla deshabitada en el archipiélago de las Sándwich del Sur. En un intento de pulsar la reacción inglesa y "reafirmar soberanía", siete militares de la Marina argentina la habían ocupado en 1976 al ser desembarcados por un barco de la fuerza que cumplía con su campaña anual antártica. Los ingleses fueron sorprendidos y habían reaccionado tardíamente, con tibieza y solo presentaron una protesta formal. La Marina había instalado una Bandera argentina y pretendía fijar en Thule un hito de soberanía: oficiales desarmados que emitieran al mundo partes meteorológicos, comunicaciones de radio y los ojos puestos en la ratificación del Tratado Antártico en 1991.

Ahora con las nuevas órdenes, el elegante vicealmirante Juan José Lombardo partió hacia Bahía Blanca para planificar la operación que desafió la lógica y la imaginación de los servicios de inteligencia de la guerra fría. Hasta entonces, el potencial enemigo argentino era Chile y no los ingleses, y con sus colaboradores y planificó la misión que le habían encomendado, que se llamó inicialmente “Operación Azul”, posteriormente, fue bautizada como "Operación Rosario", que consistió en el exitoso desembarco en Puerto Argentino, ex Stanley el 2 de abril de 1982 con la rendición de todos los usurpadores ingleses.

Tapa de la revista Gente con los
soldados ingleses ridiéndose a los
argentinos, el 2 de abril de 1982.
El ARA Santiago del Estero que estuvo en aguas de las islas se radió de servicio en 1974, cuando lo adquirió Fabricaciones Militares y fue desguazado. Durante sus 10 años de servicio, el Santiago del Estero realizó 2.420 inmersiones, navegó 114.000 millas náuticas y permaneció 3.447 horas sumergido.

Fue reemplazado por el ARA Santiago del Estero (S-22) y pese a haber estado radiado de servicio desde diciembre de 1981, la Armada argentina le tiene una misión asignada: engañar a los ingleses con su verdadera capacidad submarina. Para ello ordena el desplazamiento del retirado submarino ARA Santiago del Estero (S-22) aún en la Base Naval Mar del Plata (BNMP) hacia la Base Naval Puerto Belgrano (BNPB) apoyado por los remolcadores ARA Tehuelche (R-3) y ARA Querandí (R-3). La navegación comenzó el 21 de abril de 1982 y debió hacerse en superficie dada la limitada capacidad operativa del Santiago del Estero. Durante la guerra no volvió a salir del puerto, pero revistaba a los "ojos enemigos" como una unidad más de las que operaban desde la Base Naval de Puerto Belgrano.

El ARA Santiago del Estero S-22 en abril
de 1982, en el apostadero de Mar del Plata.
Durante la Guerra de Malvinas, el S-22 (sucesor del S-12 que desembarcó en Malvinas), que a principios de abril de 1982 se encontraba con dotación reducida, ya pasado a reserva, confundió a la inteligencia británica induciendo a que el viejo submarino había sido desplegado al teatro de operaciones. Así estuvo hasta el 14 de junio de 1982.

Hoy, el héroe de Malvinas Juan José Lombardo, con 89 años de edad, un militar de la Armada Argentina que alcanzó el grado de vicealmirante, el impulsor de la exitosa “Operación Rosario”, que consistió en la recuperación de las Islas Malvinas el día 2 de abril de 1982, se encuentra cumpliendo arresto domiciliario y en la espera de un juicio por supuestos delitos de lesa humanidad cometidos durante el Proceso de Reorganización Nacional que existió durante los años 1976 a 1983.

Así trata la Patria a sus héroes.

Por Alberto Seoane

lunes, 24 de octubre de 2016

LA PRIMERA MUJER QUE SALTÓ DESDE LAS CATARATAS DEL NIÁGARA Y VIVIÓ PARA CONTARLO

El 24 de octubre de 1901, el día de su 63 cumpleaños, Mrs. Annie Edson Taylor, viuda y maestra de escuela, se lanzó desde lo alto de las cataratas del Niágara a bordo de un barril de madera.

La señora Annie Edson Taylor
fotografiándose con su barril.
Despeinada y algo magullada, La señora Taylor sobrevivió a la caída de 52 metros desde la “Herradura del Caballo (Horseshoe Falls) y se convirtió en la primera de una larga lista de temerarios saltadores que desoyeron sus primeras palabras tras la hazaña: “Nadie debería volver a hacer esto”.

Antes que ella, otra mujer se había lanzado dentro de un barril pero falleció. El 7 de setiembre de 1901 Maude Willard se lanzó dentro de un barril con su perro. Lamentablemente, el barril quedó atrapado en los remolinos durante seis horas. Cuando fue recuperado se encontró a Willard muerta y a su mascota viva. Se descubrió que el perro sobrevivió colocando su nariz en el agujero por donde entraba el aire, sofocando a su dueña hasta morir.

Instante en que la señora Taylor es
rescatada de las aguas, luego de lanzarse
el 24 de octubre de 1901.
La explicación que dio tiempo más tarde la señora Taylor sobre su extraño desafío fue que estaba harta de su trabajo de maestra y pensó que el salto podía darle fama y fortuna. Para su desgracia, la señora Taylor malvivió durante algunos años con el dinero que sacaba por posar para fotografías y murió a los 82 años, el 29 de abril de 1921 en la más absoluta pobreza.

Luego de ella, muchos se lanzaron por las cataratas, algunos sobrevivieron y otros murieron instantáneamente.

A continuación, encontrará otras historias relacionadas haciendo clic en Cataratas del Niágara. 

viernes, 21 de octubre de 2016

ESTE 21 OCTUBRE SE CUMPLIERON 195 AÑOS DE LA CREACIÓN DEL 3° CLUB DE RADIOAFICIONADOS DEL MUNDO

Cada 21 de octubre se conmemora el Día del Radioaficionado Argentino porque en ese día de octubre de 1921 se reunió en Buenos Aires un calificado grupo de radioaficionados que fundaron el primer Club de la Argentina.

Nikola Tesla (1856-1943), el inventor
del aparato de radio en 1893.
El nacimiento de los radioaficionados y la radiofonía en general en todo el planeta está íntimamente ligado a los experimentadores más conocidos como Heinrich Rudolf Hertz y el genio Nikola Tesla, éste último el inventor de la radio en 1893 y que patentó 700 inventos más. Tesla registró su patente de la radio en Estados Unidos cuatro años más tarde, en 1897. La patente de Marconi fue presentada el 10 de noviembre de 1900 y se consideró como una copia de la ya presentada por Tesla en 1897. La Suprema Corte de Estados Unidos dictaminó en junio de 1943, que la patente presentada por Nikola Tesla en 1893, era la única válida. Marconi la presentó 7 años más tarde, en 1900, incorporando varios elementos (17) ideados por Tesla.

A principios del siglo XX, el control de las estaciones radioeléctricas estaba a cargo del Servicio Radiotelegráfico Público y Marítimo del Ministerio de Marina argentino que regulaba el espectro radioeléctrico y fue quien otorgó la primer Licencia de Radioaficionado al ingeniero Teodoro Belloq, el 15 de Octubre de 1913. Éste instaló una estación radiotelegráfica en Av. Callao al 1600 de la Capital Federal y otra en una quinta en el Partido de San Isidro, provincia de Buenos Aires.

El ingeniero Teodoro
Bellocq (1896-1931),
obtuvo en 1913 la
primera Licencia de
Radioaficionado
argentino.
En esos inicios los radioaficionados eran un grupo muy reducido de inventores y soñadores. Entre los primeros de la Argentina estaban Federico Arlía, J. M. Archevala, los hermanos Evers, Horacio Martínez Seeber, Nicanor J. Arévalo, Enrique Telémaco Susini, César Guerrico, el ingeniero Mario Pedro Arata, el ingeniero Tebaldo Ricaldoni, Miguel Mujica, Luis Romero Carranza, Alberto H. Ferro, Jorge Méndez Delfino, Juan A. Otero, Alberto Ferrer Otero, Juan Quevedo, Augusto E. Osorio, Domingo N. Cordiviola y unos pocos más.

Vale destacar que la Argentina tiene el récord de la primera transmisión de la radiotelefonía. Fue la noche del 27 de agosto de 1920 a las 21 horas cuando se transmitió completa la transmisión de la ópera Parsifal de Richard Wagner en directo desde el teatro Coliseo de Buenos Aires, en la calle Cerrito y Charcas. Los pioneros fueron los jóvenes y talentosos Dr. Enrique Telémaco Susini, Miguel Mujica, César J. Guerrico y Luis Romero Carranza mediante un transmisor de 5 vatios en la azotea, un micrófono colocado en el sector del “Paraíso” del teatro y una antena en la cúpula. Fueron conocidos como "los locos de la azotea".

El Dr. Enrique Telémaco Susini presentó de este modo el concierto que se daba en el Teatro Coliseo: “Señoras y señores, la Sociedad Radio Argentina les presenta hoy el Festival Sacro de Ricardo Wagner, Parsifal, con la actuación del tenor Maestri, la soprano argentina Sara César, el barítono Rossi Morelli y los bajos Cirino y Poggi, todos bajo la dirección de Félix Weintgartner, secundados por el coro y orquesta del Teatro Constanzi de Roma.”

De izq. a dcha. Enrique Susini, Miguel Mujica,
César Guerrico y Luis Romero Carranza,
en 1920.
La transmisión apenas llegó a unos 50 domicilios que poseían los costosos aparatos de radio a galena capaces de recepcionar la señal. Esta fue la primera transmisión radial del mundo con continuidad en el tiempo y dirigida a todo el público. También fue la primera transmisión de una obra artística completa y desde un teatro. El 27 de agosto transmitieron durante tres horas, a partir de las 21, hasta las 24 horas, y se convirtieron oficialmente en los pioneros de la radiodifusión y el Dr. Susini fue –sin proponérselo- el primer locutor y conductor de radio del mundo.

Recién sesenta y siete días después aparece, en Estados Unidos, la segunda emisora comercial del mundo; el 2 de noviembre de 1920 cuando se emitió en los Estados Unidos el primer programa de radio, que difundió desde Pittsburg los resultados de las elecciones presidenciales que ganó Warren G. Harding; su mensaje fue escuchado por 1.000 personas.

El Primer Radio Club de la Argentina
Los primeros radioaficionados argentinos se reunieron el 21 de octubre de 1921 en una asamblea realizada en el salón de actos del diario La Prensa, fundó el Radio Club Argentino El Radio Club Argentino pasaba a ser históricamente el tercer radio club del mundo, luego de Inglaterra (Real Society Great Britain) y de Estados Unidos (American Radio Relay League).

Logo del Radio Club
Argentino.
En la asamblea de radioaficionados realizada en el salón de actos del diario La Prensa del 21 de octubre de 1921 se eligió la primera Comisión Directiva, que estaba compuesta por las siguientes personas:

Presidente, Cap. de fragata Luis F. Orlandini; vicepresidente, Sr. Juan Quevedo; secretario, Dr. Guillermo Rojo; tesorero, lng. Teodoro B. Bellocq; vocales: Dr. Enrique Telémaco Susini, César J. Guerrico y Dr. Francisco López Lecube.

En 1921 el Radio Club Argentino (RCA) estaba ubicado en una casa situada en la calle Belgrano 1732. Al realizarse la primera asamblea ordinaria en agosto de 1922, en el mismo salón de actos de La Prensa en que se había fundado, el RCA ya contaba 345 socios. En el año 1923 el número de socios había aumentado a 540.

Uno de los primeros receptores
de radio utilizados en 1922.
En 1922 se funda en la ciudad de Santa Fe un radio club con la asistencia de 40 aficionados. En 1923 se fundaron varios radioclubes en el interior del país, entre ellos, el de Santiago del Estero y el de Córdoba. El 23 de diciembre de 1924 se fundó el Radio Club La Plata. El 25 de setiembre de 1927 se funda el Radio Club Rosario en una Asamblea que tuvo lugar en el teatro de La Comedia de la ciudad Cuna de la Bandera.

Del 21 al 28 de marzo de 1948 se consiguió reunir en Tucumán la I Convención Argentina de Radioaficionados, la que crea la Federación Argentina de Radioaficionados con más de 50 radioclubes.

Antena utilizada por un radioaficionado.
En 1948, se funda la Escuela Argentina de Comunicaciones, creada para formar radiotelegrafistas profesionales, que entonces eran muy necesarios, llega a contar con 634 alumnos.

La Segunda Convención de Radioaficionados Argentinos se realizó en la Ciudad de Mendoza, entre los días 7 y 15 de octubre de 1949. Fue organizada por el Cuyo Radio Club.

El "Día del Radioaficionado Argentino" fue instituido por la Tercera Convención Argentina de Radioaficionados, celebrada en la ciudad de Mar del Plata del 4 al 14 de noviembre de 1950.

El Día del Radioaficionado Argentino
se estableció en 1950.
Respecto a los radioaficionados, la actividad no es simplemente un hobby, sino un servicio, en el que el radioaficionado pone a disposición sus equipos y conocimientos, para ser utilizados para la comunidad. Son innumerables las veces que los radioaficionados de todo el mundo intervienen con sus estaciones y equipos, ya sea convocados o no, para prestar su servicio en situaciones de emergencias, catástrofes, u otras necesidades donde las comunicaciones tradicionales cesan o no se cuenta con ellas.

Esta es una actividad que ha sido muy útil antes de la aparición de los celulares e Internet, y lo seguirá siendo pese a ellas, pues en caso de catástrofe, cuando dejen de funcionar los nuevos dispositivos tecnológicos, solo los radioaficionados podrán estar en el éter y con su ingenio pondrán hacer funcionar sus equipos y colaborarán desinteresadamente como siempre para ayudar en las futuras catástrofes de la humanidad.

Equipos de un radioaficionado del siglo XXI.
En Argentina para tener la licencia hay que hacer un curso inicial requiere unos tres meses. Luego hay diferentes categorías (inicial, novicio, intermedio, general y superior).

Todavía sobreviven 135 radioclubes en todo el país. En 2008 había más de 23 mil radioaficionados y la cifra va descendiendo cada año. Actualmente, unos 16 mil radioaficionados argentinos tienen la licencia al día. Es un hobby que aún resiste el avance de Facebook y Twitter. Y seguirá mientras existan personas altruistas con ingenio para recargar baterías, unos metros de cable, una antena y un equipo sencillo para comunicarse y servir a la comunidad.

Por Alberto Seoane