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lunes, 27 de abril de 2015

ENTREVISTA AL POETA FELIPE DEMAURO

Estuvo el viernes 24 de abril, en el programa Contacto con la Creación como el Invitado del mes. Demauro es autor de seis libros de poesía y tres libros de relatos.

Felipe Demauro, entrevistado por Alberto
Seoane, Daniel Verón y Carlos Avellaneda.
Su primer libro de prosa poética fue publicado en 1971, titulado A los infiernos nuevos. En 1972 salió a la luz Los atardeceres del anochecer. En 1980 publicó La fragata deportiva Vedette. En 1983 editó 2003-Poemas en Súper 8. En 1985 publicó Postales poéticas de Rosario, que tuvo una segunda edición en 1990. Su sexto libro poético Más allá de la noche, es una antología publicada en 2011 que contiene lo que Demauro considera su obra poética más valiosa, extraída selectivamente de sus libros anteriores.

Tiene también tres libros con relatos: Instantáneas en sepia, del año 2003, Postales en la vidriera del 2004 y Embrujos que ya no son, del 2008. Demauro también ha participado en una veintena de obras compartidas.

Felipe Demauro en su escritorio.
Entrevistado en el transcurso del programa Nº 457, por los conductores Carlos Avellaneda, Alberto Seoane y Daniel Verón comentó parte de su vida. Explicó que nació en la ciudad de Rosario, el 2 de agosto de 1947 y vive en el Barrio Las Delicias, en el sur de Rosario.

Sobre sus orígenes literarios dijo Felipe Demauro: “En mi adolescencia, allá por 1960, al lado de la casa de mi padre vinieron a vivir unos estudiantes universitarios que eran de la ciudad de Salto, en la provincia de Buenos Aires. Ellos eran mayores que yo y me fueron dando nombre de libros de diversos autores, siempre argentinos, empezaron con el Martín Fierro, que es la biblia gaucha. También me hacían escuchar música folclórica de Los Fronterizos, Los Chalchaleros, Atahualpa Yupanqui y otros compositores, también me hicieron conocer a los poetas del tango como Discépolo, Cadícamo, Manzi y Lepera. Todo eso me iba enriqueciendo y cuando yo estudiaba la secundaria en un Colegio Industrial, pero sentía que eso no era mi vocación. Cuando llegué a 5º Año, les dije a mis padres que a mí no me gustaba realmente esa carrera, que me interesaba la lectura, la literatura y escribir. Entonces me dijo mi madre que si no estudiaba tenía que ir a trabajar. En esa época había mucho empleo”.

Primer número de la Gaceta Marinera, del
17 de mayo de 1961, el periódico aún
sigue editándose trimestralmente.
El autor prosiguió con su historia: “En el trabajo empecé a garabatear algunos versos en los ratos libres y me llegó el periodo de hacer el servicio militar y me tocó la Marina, donde tuve que estar dos años. En esos dos años escribía versos en muchas cartas que le enviaba a mi novia. Y un día envié unos versos al periódico Gaceta Marinera que leían los marinos, que aparecía una vez por mes, y los había firmado como “El Nostálgico”. Y me los publicaron. Yo me sentía ya un escritor” (risas).

“A los 23 años, me casé el 26 de setiembre de 1970. Allí empecé a escribir ya como una vocación más profunda. Al poco tiempo de haberme casado, en el mes de enero de 1971 voy caminando por la calle Córdoba y mirando la vidriera del desaparecido local de la librería Ross veo una revista literaria de Rosario titulada Runa, y me llamó la atención. Miguel Jane era el director, que llegó a ser diputado por la provincia de Santa Fe por la Unión Cívica Radical. Le envié una nota dirigida al director, sin saber su nombre en ese momento y me invitó a participar de la revista. Héctor Paruzzo (1944-2006) era el jefe de redacción, uno de los colaboradores era el poeta Guillermo Ibáñez que trabajaba en los tribunales. Me publican en un par de números y luego publico en 1971 el libro A los infiernos nuevos, un título medio premonitorio por lo que iba a vivir el país. El libro fue presentado en el subsuelo de un bar frente a la secretaría de Rosario Central en calle Mitre entre Rioja y Córdoba”, relató.

Demauro decidió leer un poema que escribió a los 23 años, titulado Diluvio.

Llueve
Y transparente es el color de sus espacios
y sus pupilas en las calles juntan charcos
y hasta las rimas de su cuento me persiguen.

Ahora sé que no mintió aquel relámpago
enredado a las tinieblas
desde el hueco de la tarde
perseguido hasta el sudor
por los caminos del exilio.

Es como si su voz sin rumbo
de espaldas al silencio
hubiera comenzado a florecer nostalgias.

“Yo era socio de la Biblioteca Vigil sita en Alem y Gaboto, y leía muchos autores que me recomendó Héctor Paruzzo, leía a Benedetti, Neruda, Vinicius de Moraes también, pero leía mucho surrealismo también. Cuando leo el libro Antología de la poesía surrealista, de Héctor Pellegrini, el mejor que se ha escrito, me generó muchas inquietudes y surgió en 1972 el libro Los atardeceres del anochecer, que tiene un título muy surrealista”, comentó.

Estación Central Córdoba en la avenida
27 de febrero de Rosario.
Felipe Demauro también ha musicalizado sus poemas dedicados a los distintos barrios de Rosario y antes del corte publicitario se pasó de su CD Postales en la vidriera, el tema Estación de Tablada, donde evoca la estación de trenes del Ferrocarril Gral. Belgrano y al club de Central Córdoba entre otros lugares.

El oyente Jason, desde el chat le preguntó a Demauro en que momentos se inspira, a lo que el autor respondió: “La inspiración puede venir en cualquier momento. Yo soy habitué de bares desde hace muchos años y muchas veces he escrito un primer formato en un bar. En mi trabajo a veces garabateaba un par de frases en el baño y luego las terminaba en mi casa. A veces me he despertado a las 2 o 3 de la mañana para escribir una frase que si no la escribía, al otro día me podía olvidar. Muchas veces en el ómnibus se me han ocurrido unas frases y luego la pulía en mi casa”.

En el centro, el poeta Felipe Demauro: "A
veces me he despertado a las 2 o 3 de la
mañana para escribir una frase".
Daniel Verón le preguntó sobre los barrios que conoció en su juventud, si en la actualidad tuviera que escribirles una prosa tal como son hoy, ¿tendría mucha dificultad para inspirarse?

“Sí. Lo que ha sucedido es que han surgido muchos barrios extramuros con muchos problemas de inseguridad, y curiosamente tienen unos nombres que llaman la atención La Lagunita, La Bombacha, etc, y tengo un viejo poema titulado Modernos retoños de Villa Manuelita, donde ya se observa esa situación de marginalidad que hoy impera en muchas partes de la ciudad”, respondió el autor.

“Yo cuando estuve haciendo el servicio militar viajé mucho en tren desde Rosario hasta el Liceo Naval de Río Santiago, muy cerca de La Plata. Viajaba en el tren que le decían El Tucumano, el domingo, bajaba en Retiro, me tomaba el subte hasta Constitución y allí me tomaba el tren hasta La Plata. Esa experiencia que viví durante dos años la dejé escrita en el texto Un viaje en Subte, lo escribí en 1990 evocando esos viajes”, dijo Demauro y a continuación lo recitó para todos los oyentes.  

Tapa del CD Postales en la Vidriera
de Felipe Demauro.
Luego, Alberto Seoane le preguntó respecto a su programa radial en una emisora de frecuencia modulada. “Tengo un programa en FM Sol Rosario, en la frecuencia de 89.1 MHz, Postales en la Vidriera, todos los lunes y viernes de 19 a 20.30 horas, desde abril de 1995, justamente acabo de cumplir veinte años el 5 de abril. Desde el año 2005 el programa ha sido considerado de interés municipal”, dijo Demauro.

Antes de otro corte se escuchó Antiguo y pintoresco Arroyito, de su Cd Postales en la vidriera, recordando al arroyo Ludueña, el Hospital Freyre, los tranvías que circulaban por el barrio, el parque Alem y clubes pequeños y grandes como Rosario Central.

Portada del libro Mas allá de la
noche
de Felipe Demauro.
Demauro destacó que tiene nueve libros publicados, el noveno y a su vez sexto de poesía es la antología Más allá de la noche del año 2011, que lo obsequió al programa junto a un CD de Postales en la vidriera. Sobre sus colaboraciones mencionó que “desde 1995 me han publicado algunos poemas relativos a los barrios de Rosario en el diario La Capital, antes que cambiara de dueños en 1999. Desde entonces hasta diciembre de 2014 me han publicado notas en la sección Cartas de lectores de La Capital.
  
Carlos Avellaneda le preguntó qué opinaba sobre el escritor Eduardo Galeano (1940-2015) fallecido el 13 de abril. Y Demauro dijo lo siguiente: “Ha sido un gran escritor, Las venas abiertas de América Latina es un clásico. Dijo Galeano que cuando escribió el libro en 1971 no tenía muchos conocimientos de lo económico y de lo político. Y Chávez en el 2009 se lo regaló a Obama, sobre eso dijo Galeano que Obama no sabía el castellano y no iba a entenderlo. Lo considero un excelente escritor, uno de los mejores que tuvo América”.

Seoane le preguntó cómo veía a los raperos, que están de moda y se dicen poetas, respondiendo lo siguiente: “A mí me causa asombro esta nueva sociedad que se está armando. Es una nueva cultura que viene de afuera y está barriendo todo lo nuestro. Ese es el gran problema, el imperio está terminando con todas nuestras tradiciones desde 1957, de a poco ha ido terminando con lo nuestro, ahora tenemos Halloween”, (risas).

Felipe Demauro durante la entrevista en el
programa Contacto con la Creación 

por AM Libertad.
Avellaneda le preguntó que pensaba del poeta Antonio Porchia (1885-1968), muy amigo de un tanguero como Pugliese. Al respecto dijo Demauro: “Esas sentencias breves de Porchia son extraordinarias, se lo ha olvidado, dejó publicada una única obra Voces, con aforismos muy buenos. Aquí han pasado al olvido muchos escritores de gran nivel”.

Antes de otro corte se pasó el tema de Demauro dedicado a las nuevas construcciones modernas ubicadas en la costa de la ciudad, El flamante Puerto Madero rosarino.

Demauro comentó que su abuelo paterno vino solo en 1903 y luego llegó su abuela unos años después, ambos eran de una localidad de Sicilia, llamada San Filippo d´Agira. Su abuelo era analfabeto y “primero trabajó como floricultor en una quinta cerca del cementerio de El Salvador. Ellos alquilaron un predio cerca de la estación de trenes El Gaucho y enfrente de la mansión del doctor Ricardo Caballero. Tuvieron tres mujeres y tres varones. Luego se mudaron y compraron una casa en Ovidio Lagos al 5.600, de 70 metros de largo por 20 metros de frente, ubicada frente a la sucursal del Banco Provincial de Santa Fe. Allí murió en 1964 a los 89 años”.

Parroquia de San Filippo d' Agira, en Sicilia, 
de donde emigraron los abuelos de 
Felipe Demauro.
Consultado sobre sus proyectos dijo el escritor: “Con respecto a la literatura quiero publicar mis vivencias en el barrio Las Delicias donde me crié, como primera parte y después experiencias personales de mi familia, mi padre que era muy jocoso trabajó en el frigorífico Swift durante 40 años y mi mamá era muy buena modista, hacía hasta vestidos de novia. Tengo un hermano y una hermana que apenas terminaron la escuela primaria, el único que hizo la secundaria fui yo. Quiero escribir este libro con anécdotas de la familia. En aquel entonces la vida era más sencilla, no existía ningún problema de inseguridad, mi padre iba de noche en bicicleta al Swift en bicicleta a las 2 de la madrugada, salía de Ovidio Lagos y Arijón y se encontraba con un amigo en Moreno y avenida Arijón y se iban juntos hasta el trabajo y salían a las 12 del mediodía”.

Felipe Demauro tiene dos blogs en Internet Postales en la Vidriera y también http://blogsdelagente.com/postalesenlavidriera/ donde los interesados pueden continuar siguiendo su obra. Los oyentes preguntaron a Demauro como podían conseguir el CD que evoca a los barrios rosarinos y respondió que le escriban a su mail: felipedemauro47@gmail.com

Durante la entrevista, Demauro dijo a Contacto
con la Creación
: "Quiero publicar mis vivencias
en el barrio Las Delicias donde me crié".
Terminando la entrevista y antes de pasar el poema musicalizado Parque de la Independencia, Demauro se refirió al futuro literario del país. “Prácticamente se venden muy pocos libros de poesía, porque la gente cada vez lee menos. Como siempre ha sido, habrá cuatro o cinco figuras que serán las que logren a través de la publicidad, que se vendan sus obras. Los demás, estaremos como siempre enviando por mail una obra y recibiendo algún halago. En una ocasión con un grupo de amigos entre los que estaba Paruzzo nos reunimos en un bar en un bodegón frente a la estación Rosario Norte. Ese día me acompañaba un músico en bandoneón y yo recité La República de la Sexta y vi que en un costado en el mostrador había dos jóvenes y me escuchaban con mucha atención, cuando terminé vinieron y uno me abrazó y se le caían las lágrimas de la emoción porque era el barrio donde se había criado. Y eso no tiene precio”.

Texto: Alberto Seoane
Fotos: Arq. Alejandro Martín

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