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miércoles, 1 de marzo de 2017

MISTERIOSO ROSTRO DE PIEDRA EN MADRE DE DIOS, PERÚ

Ubicado en la Reserva Comunal Amarakaeri, Madre de Dios, es un impresionante monumento de roca que, con total claridad, presenta un rostro humano que despierta la curiosidad de los pocos viajeros e investigadores que pasan por el lugar.

El milenario rostro de piedra, en la Reserva
Comunal de Amarakaeri, en Madre
de Dios, Perú.
El lugar en que se encuentra es considerado sagrado por los habitantes aborígenes, el acceso está lleno de dificultades. La zona es remota e inaccesible y para llegar hay que abrirse camino a machetazos y caminando por un sendero de roca y barro, en medio de una gran humedad y de encuentros con pumas, jaguares, grandes serpientes e insectos de todo tipo.

Se conoce esta cara de piedra desde 1935, pero permaneció olvidada en la profunda selva amazónica de Perú, la roca con el Rostro Harákbut en la reserva Amarakaeri fue redescubierta por la etnia de los Harákbut, del mismo nombre para utilizarla como arma cultural en la conservación de su territorio.

El Parque nacional Manu y la reserva comunal
Amarakaeri. Los ancianos harákbut afirman que
había otros dos rostros monolíticos en la selva,
conectados por caminos ancestrales
que se dirigían a Cusco. Clic en el mapa.
El enorme rostro de rasgos andinos se encuentra en lo alto de una gran cascada que vierte sus aguas en una laguna. El rostro del anciano esculpido en la roca refleja una mirada profunda. Es como si estuviera vigilando la región. Aunque originalmente es una formación natural, todo apunta a que la mano del hombre la terminó de moldear. Tiene una postura solemne y está orientada hacia el este. En el lugar se siente una energía diferente.

La llaman Incacok, que en harákbut, la lengua nativa de los indígenas amarakaeri, significa “Cara Inca”. Según los testimonios de los ancianos Harákbut, hay otros dos rostros monolíticos más en la selva, conectados por caminos ancestrales que se dirigían a Cusco pero los que conocían como llegar a ellos ya fallecieron.

La llaman Incacok que significa
"Cara Inca". No cabe duda que
esta formación natural fue
moldeada por la mano
del hombre.
ECA-Amarakaeri, FENAMAD y COHARYIMA, son instituciones organizadas que están trabajando para que a través de Ministerio de Cultura de Perú, sea reconocido como Patrimonio Cultural de la Nación y se convierta en uno de los destinos turístico de importancia para el desarrollo de los pueblos originarios asentadas en esa zona peruana de Madre de Dios.

La tarea ha sido iniciada por el Servicio Nacional de Áreas Naturales Protegidas por el Estado (SERNANP) y el ECA Amarakaeri. Estos trabajos de investigación se realizan en coordinación con el Ministerio de Cultura, el Consejo Harákbut Yine Matsigenka-COHARYIMA, la población de la comunidad nativa de Puerto Luz y la cadena de televisión internacional BBC.

En su sitio web, SERNANP, informa que “la primera exploración al lugar se realizó del 17 al 21 de mayo de 2016 y estuvo a cargo del arqueólogo Víctor Evangelista Reyes de la Dirección Desconcentrada de Ministerio de Cultura de Madre de Dios. La segunda prospección, que se realizó en el mes de julio, abarcó el territorio conocido como “Casa del Inka” ubicado al interior de la Reserva Comunal Amarakaeri.”

En la Reserva de Amarakaeri, en Madre de
Dios, se encuentran ruinas de una civilización
olvidada con piedras de gran tamaño
cubiertas por la vegetación.
Asimismo, se da a conocer que “la Reserva Comunal Amarakaeri alberga pueblos indígenas únicos en su diversidad cultural, creencias, organización social y sistemas económicos y políticos. En la reserva y en su zona de amortiguamiento se encuentran presentes las etnias Harakmbut o Harákbut, Yine y Matsiguenka o machiganga, gestores, beneficiarios directos y guardianes de la conservación de esta área natural protegida.”

En 2014, los líderes harákbut Luis Tayori y Jaime Corisepa condujeron una expedición que logró redescubrir el "rostro harakmbut" cubierto de vegetación, en un viaje financiado por las Fundaciones Rainforest y Ford, con el objetivo de conectar a los nativos con su pasado. La expedición fue filmada por el cineasta británico Paul Redman. El documental se estrenó en noviembre de 2014 en Lima, Perú.

Según los harákbut, esta es la "Piedra de 
los antepasados", podría ser incaica o
mucho más antigua.
En la Reserva Comunal Amarakaeri también se han encontrado en un recóndito lugar restos de construcciones de piedra aparentemente de origen incaico y otros restos arqueológicos que no han sido investigados.

Los harákbut sabían de sus ancianos líderes que los incas llegaron al corazón de Amarakaeri para ocultar y salvar sus tesoros del saqueo de los invasores españoles hace más de 500 años.

Tras una incursión del Inca Túpac Yupanqui, en siglo XV, el siguiente intento de conquistar el territorio que actualmente ocupa el Departamento de Madre de Dios fue llevado a cabo por los españoles en 1566. Los huachipaeri lograron atacar con éxito las haciendas de las tierras altas con cierta frecuencia durante el período colonial.

Mujeres de la etnia Harakbut
en Madre de Dios, Perú.
El caucho se presentó como un recurso temporal que duró aproximadamente 30 años a partir del año 1882 hasta el año 1912 en Madre de Dios. Hacia finales del siglo XIX los toyoeri fueron diezmados por el tristemente célebre Fitzcarraldo, barón del caucho, Carlos Fermín Fitzcarrald, llamado el “rey del caucho”, hijo de padre norteamericano y madre peruana, fue uno de los más sanguinarios caucheros que explotaba caucho en Madre de Dios,  a quien se le atribuye el choque cultural con los nativos, esclavitud y miseria. Este evento desembocó en una guerra interina entre los supervivientes de otros grupos de tribus harákbut. Estos episodios fueron parcialmente dramatizados en la película homónima (Fitzcarraldo, de Werner Herzog).

La explotación del caucho decayó en la selva peruana, porque los asesores ingleses de los grandes  extractores  trasladaron plantones  de caucho a la isla  de Java, Sumatra, Molucas  colonizada por Inglaterra, que al producir el caucho, bajó el precio internacional  y marco el fin de su explotación en el Perú y en Brasil.

El rostro pétreo pudo ser esculpido por una
civilización preincaica que habitó en Madre
de Dios entre el 2000 a.C. y 200 d.C.
Hacia 1940 se renovó el contacto con los indígenas a través de misioneros dominicos. Cuando los Harákbut contactaron con la Orden Dominicana ascendían a 30.000 personas. Se estima que existen actualmente 5.000 Harákbut viviendo en Madre de Dios, región amazónica peruana fronteriza con Brasil.

Harákbut es el nombre étnico y de la lengua que hablan las siguientes tribus con leves diferencias: amaracaeris, arasaeris, huachipaeris, sireneris, iñaparis, toyeris o toyoaris.

Tanto el rostro de piedra, como los restos arqueológicos en la selva podrían corresponder al mismo período de quiénes escribieron los Petroglifos de Pusharo, en Madre De Dios, aproximadamente entre el 2000 a.C. y el 200 d.C. y por ende, tal vez, los incas no tuvieron nada que ver con la autoría del rostro esculpido. Los indígenas actuales, los Harákbut y otras etnias de la zona no serían más que descendientes de aquella civilización perdida del 200 d.C. de la que apenas quedan vestigios.


Por Alberto Seoane

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