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lunes, 17 de diciembre de 2012

LOS SUIZOS Y SUECOS ESTÁN PREPARADOS PARA RESISTIR CUALQUIER “FIN DEL MUNDO”

Suiza es una diminuta mancha en el centro de Europa que, sin embargo, no pertenece a la Unión Europea. A pesar de estar completamente rodeada de países que han asumido el euro como moneda oficial, Suiza continúa aferrada con terquedad y desconfianza a su querido franco suizo. Porque Suiza es como una isla perdida, aunque no esté rodeada de agua por todas partes. Suiza en una isla en el centro de un continente (y a vista de pájaro, ninguna localidad helvética dista más de 75 kilómetros de la frontera). Es una rara avis geopolítica que tiene más refugios antinucleares que los que necesita su población.

Los suizos tienen construcciones subterráneas que están preparadas para soportar ataques nucleares, bacteriológicos o químicos. Suiza posee refugios antiatómicos para el 128% de su población mientras que Suecia, Noruega, Finlandia y Dinamarca, donde los gobiernos subvencionan su construcción, cuentan con espacios para proteger a entre el 60% y el 80% de sus habitantes.

Esquema de una de las fortalezas
subterráneas que se están construyendo
en los Alpes Suizos. Tras una puerta de 3
toneladas y media (que podría resistir un
ataque nuclear) y tras sortear unos cuantos
laberínticos pasillos, se ingresa a la Swiss
Fort Knox, una auténtica fortaleza que la
Unión Europea financia parcialmente.
Suiza es uno de los países con menor índice de criminalidad con arma de fuego y siempre se ha declarado neutral en los conflictos bélicos internacionales, sin embargo todos los hombres suizos de entre 20 y 40 años forman parte de la milicia nacional y guardan un rifle en casa. Concretamente, en Suiza hay 46 armas por cada 100 habitantes. O dicho de otro modo, la mitad de Suiza podría salir ahora mismo a la calle con su correspondiente arma de fuego. Es una cifra espectacular que convierte a Suiza en el tercer país con más armas del mundo. El primero de la lista es Estados Unidos, con 90 armas por cada 100 personas. Luego vienen Yemen con 55 de cada cien. Le siguen Finlandia con 45, Chipre con 36, Arabia Saudita con 35, Irak con 34, Serbia con 33, Uruguay con 32 personas y Suecia con 31 de cada 100. La Argentina está en el puesto 62 con 10 civiles armados de cada cien.

Refugios por ley
"Todos los habitantes deben disponer de un sitio protegido al que puedan llegar rápidamente desde sus casas" y "los propietarios de inmuebles deben construir y equipar refugios adecuados en todos los nuevos edificios habitables, rezan los artículos 45 y 46 de la Ley federal suiza sobre la protección de la población y la protección civil.

Es por esta razón que existe un refugio antiatómico en la mayor parte de los edificios construidos en Suiza a partir de los años 60. La primera reglamentación en este sentido data del 4 de octubre de 1963. Estos búnkeres según la ley deben de tener provisiones actualizadas para 3 meses, y de igual manera la legislación suiza determina que las firmas de supermercados deben de tener comida almacenada para un año en búnkeres nucleares en las montañas.

Entrada a un refugio anti-atómico
suizo en 1966.
La construcción sistemática de refugios atómicos en Suiza se inició, como ya dijimos antes, a mediados de los años 60. Era una época caracterizada por la amenaza atómica y el temor a una eventual invasión soviética. "La neutralidad suiza no nos protege de la radioactividad", era un eslogan popular en esos tiempos.

Esta puesta a punto de refugios llegó a su punto culminante en la década de los 70. Entonces se añadían entre 300.000 y 400.000 nuevos alojamientos ciudadanos anuales. Durante mucho tiempo, Suiza pudo vanagloriarse de tener la mayor obra de protección civil del mundo: las galerías del Sonnenberg, en Lucerna, un espacio en el que podían hallar refugio hasta 20.000 personas a la vez. En las siete plantas que componían este refugio, inaugurado en 1976, se encontraban un hospital con varios quirófanos, un estudio de radio, una prisión, un centro de mando, enormes reservas de agua, generadores, dormitorios, unos almacenes impresionantes y otras comodidades.

Esta infraestructura fue preparada mientras se construía la autopista A2 con el túnel de Sonnenberg y aprovechando esto se pensó en hacer el mayor refugio nuclear del mundo de ese tiempo, a pocos metros de la boca del túnel se abre una bifurcación en donde existen unas puertas enormes y pesadas de acero, el refugio costó unos 40 millones de francos. Fue desmantelada en 2006 pues según los expertos, presentaba numerosos fallos. Por ejemplo, las puertas de 1,5 metros de grosor y 350.000 kilos de peso cerraban mal. Por otro lado, los responsables de esta construcción no tomaron en cuenta otros pormenores como los problemas psicológicos y logísticos asociados a una tal concentración humana bajo tierra.

"No se cambia el sistema"
Con el fin de la Guerra Fría se generó un nuevo contexto en los campos de la política de seguridad y en muchos países la situación cambió radicalmente. Por ejemplo, en Noruega las autoridades abolieron en 1998 la obligatoriedad de construir búnkeres.

Pero no fue así en Suiza. En 2005, el entonces diputado Pierre Kohler presentó una iniciativa parlamentaria que pedía abolir la obligación de construir refugios nucleares en los domicilios particulares. El diputado del Tesino subrayó la inutilidad de estas "reliquias de otros tiempos" que repercuten excesivamente en el precio de construcción de las viviendas.

Suiza es el único país del
mundo que puede refugiar
a toda su población bajo
tierra por varios años.
Tras un análisis de la situación, el Gobierno llegó a la conclusión de que siguen siendo útiles. No sólo en caso de guerra, sino también para afrontar eventuales ataques terroristas con armas nucleares, accidentes químicos o catástrofes naturales. Todo parece indicar que los refugios atómicos suizos tienen un futuro promisorio.

En los pueblos siempre existen también uno o dos bunkers locales a excepción de que estén muy cerca de los refugios de las montanas. En cada pueblo hay un responsable de mantenimiento y varios jefes de Bunker. Las tareas iniciales de los jefes de Bunker es establecer las comunicaciones, asignar las posiciones a la población, encender el filtro de aire, agua y los servicios sanitarios (el toilet químico). Todos los años los suizos hacen una simulación de alerta con las sirenas, y lo avisan con antelación por televisión. Normalmente si oyen las sirenas lo primero que tienen que hacer es encender la televisión o la radio, luego corren al bunker asignado. Además  el gobierno le envía a cada casa todos los años medicinas que deben aplicarse en caso de un ataque o un accidente nuclear.

Símbolo suizo que indica que existe
un refugio nuclear disponible.
Los bunkers en domicilios o Schutzraum aguantan 1 "bar" de presión, según marca la ley suiza, y de 3 "bars" en hospitales. Los refugios gubernamentales aguantan aún más.

En 2006 existían en Suiza 300.000 refugios repartidos entre casas, escuelas y hospitales, a los que se suman 5.100 refugios públicos. La suma de todas sus capacidades equivale a 8,6 millones de puestos disponibles. Esto equivale al 114% de la población. Dicho de otra manera, en los refugios nucleares suizos puede protegerse a toda la población helvética. Hoy, esa seguridad asciende al 128 por ciento.

Suiza sin duda alguna marcha al frente en la construcción de refugios nucleares. Basta con lanzar una rápida ojeada a la situación mundial para darse cuenta de que supera incluso a lo que se hace en los Estados Unidos y Rusia.

Suecia, otro ejemplo
De hecho, sólo Suecia y Finlandia pueden competir con Suiza en la materia. Pero con una cobertura que llega a los 7,2 millones de personas en el primer caso y a 3,4 en el segundo (lo que representa el 81% y el 70% de sus respectivas poblaciones).

En Suecia por ley es obligatorio tener un refugio nuclear en toda construcción mayor de 1000 m2 mientras que en Finlandia este tamaño se reduce a 600 metros cuadrados. 

Ingreso a un bunker
nuclear sueco.
Suecia tiene bajo tierra a los cuarteles generales del ejército, la marina y las fuerzas aéreas, con sus hangares, talleres de reparación, polvorines y almacenes de combustibles; la organización de defensa civil, con su red de centros de mando y refugios públicos; así como numerosas fábricas, hospitales, laboratorios, cuarteles de bombe­ros y centrales de energía.

La fábrica de municiones de Bofors está a gran profundidad, y la AGA, conocida en el mundo entero por sus instrumentos de precisión y dispositivos de señales, fabrica ahora sus delicados aparatos -en su mayoría secretos militares- en las entrañas de una montaña en las afueras de Estocolmo, a más de 36 metros de profundidad.

En las instalaciones subterráneas principales de la fábrica de aviones SAAB, en Linköping, a más de 30 metros por debajo del aeródromo, trabajan más de dos mil obreros, ­ entre hombres y mujeres. Las dos entradas están celosamente vigiladas, tanto la rampa ancha y serpeante para camiones, como la escalera amplia y brillantemente iluminada que usan los empleados. 

El centro de datos de Wikileaks, está en un
refugio nuclear en las afueras de Estocolmo
a 30 metros de profundidad, con una 
sola entrada y está equipado con puertas
blindadas de medio metro de espesor.
Cada arma del servicio sueco de defensa tiene su coraza de granito. Las rocosas islas cercanas a la costa están horadadas por túneles de gran tamaño, y es cosa de ver un destructor que va navegando directamente hacia la costa y de pronto desaparece. Una compuerta gigantesca, escondida en los arrecifes, se ha abierto para darle paso.

Una vez adentro, los túneles conducen a todas las instalaciones típicas de una base naval; muelles, bases de submarinos talleres cuarteles y depósitos de combustibles y abastecimientos. Uno de los túneles, de 30 metros de altura y 17 metros de ancho, puede dar cabida a destructores de 2.600 toneladas submarinos y otras embarcaciones.

La fuerza aérea sueca, superada en la Europa Occidental solo por la de Gran Bretaña, está casi toda formada por aviones de último diseño, dispuestos en bases subterráneas.

En el colosal Hospital Söder, de Estocolmo, los pacientes pueden recibir atención bajo tierra, en salas de consultorio, anfiteatros y cabinas de rayos X espléndidamente dotados. Tres enormes ascensores, hechos expresamente para transportar camillas, permiten trasladar los enfermos de gravedad a lugar seguro, bajo granito. 

Ingreso a una habitación
del Null Sterne Hotel, el
"hotel de cero estrellas", 
cerca de Zürich.
La central eléctrica de Kilforsen, que produce cada año 1.000 millones de kilovatios – hora, funciona a más de 60 metros bajo la superficie de la tierra; y en la parte norte del país, la central de energía de Harspranget con sus 380.000 voltios, está situada a la misma profundidad. En Gotemburgo, funciona un hotel antinuclear bajo la superficie. En tanto que los suizos tienen el Null Sterne Hotel, el “hotel de cero estrellas”, que se encuentra en la región suiza de Appenzellerland, cerca de Zürich, ubicado en un viejo refugio nuclear de la época de la Guerra Fría. En tiempos de crisis este búnker habría sido capaz de guarecer a más de 200 personas. Ahora, reconvertido en hotel, las leyes solo le permiten alojara a 14 huéspedes: ocho en cuatro camas dobles y el resto en camas individuales.

Pero por extraño que parezca, este peculiar concepto de hotel parece ser un éxito. Abierto al público en verano de 2010, en sus tres primeros meses de vida ya acumuló reservas hasta el año 2013 y además consiguió una nominación en los premios de ese año del prestigioso galardón del Worldwide Hospitality.

Qué sucede en otros países
En otros países del mundo la situación es bien distinta. Por ejemplo, Noruega cuenta con un millón y medio de plazas en refugios privados y 180.000 en públicos. En Dinamarca existen dos millones y medio de plazas y Finlandia cuenta con la misma cifra.

Rusia, por su parte, tiene `cubierta’ al 70% de su población, La reina de las bases subterráneas, sin embargo se encuentra en los montes Urales, Rusia, en la “Montaña Mágica”, en lengua bashkir, “Yamantau”, de 1610 metros de altura. Este refugio es la estructura de este tipo más grande sobre la faz de la Tierra, de unos 400 km2 de superficie se lleva construyendo y ampliando durante los últimos 30 años. La zona está totalmente clausurada a extranjeros e incluso a ciudadanos rusos sin alguna razón clara que justifique su presencia. Incluso hay fuertes sospechas que existiría un tren subterráneo de alta velocidad que uniría Moscú con el monte Yamantau a 850 kilómetros de distancia aproximadamente. 

Ubicación del complejo
secreto de Yamantau.
Dos ciudades, Beloretsk 15 y Beloretsk 16 se han construido expresamente para alojar a los trabajadores y constructores de esta estructura megalítica que ha costado una enorme cantidad de billones de dólares al estado ruso (a sus contribuyentes, básicamente). Se dice que en Yamantau podrán alojarse varios millones de personas a mil metros de profundidad en caso de guerra nuclear, y desde luego, se trata de un proyecto tan secreto y tan importante como para no estar nunca en discusión, independientemente de los diferentes gobiernos que se han sucedido en ese país. Otro complejo subterráneo secreto es el monte Kosvinsky, a unos 600 kilómetros al norte de Yamantau, considerado el equivalente del Monte Cheyenne, en Colorado. Los rusos tendrían 200 bunkers subterráneos secretos capaces de albergar a miles de personas.

Mientras tanto, en Estados Unidos, antes de los ataques del 11-S, entre públicos y privados se contabilizaban cien millones de plazas en estas construcciones. 

Alacena de un refugio nuclear sueco.
En Austria la cobertura alcanza al 30%, pero la mayor parte de los refugios no está provista de filtros de ventilación. En Alemania la protección a escala nacional apenas llega a un modesto 3%, suficiente para salvar a los funcionarios del gobierno pero hay 25 millones de alemanes que tienen armas en sus casas.

La Familia Real británica dispone de dos refugios antinucleares en los palacios de Buckingham y Windsor para afrontar una guerra atómica, química o bacteriológica, informó el diario The Sunday Times. El Vaticano, también posee un refugio a prueba de radiaciones con capacidad para 700 personas, además de cuadros, libros y otras reliquias de la curia.

Central telefónica del Refugio de Burlington
a 140 kilómetros al oeste de Londres.
Está a 35 metros bajo la superficie y podía
albergar a 4.000 personas durantes tres
meses. Tenía lavandería, pub, restaurante,
un pequeño hospital, generadores de
energía, etc. Se inauguró en 1961 y pese
a que nunca entró en operaciones, se
mantuvo operativo y en condiciones de
uso hasta hasta 1989, cuando cayó
el Muro de Berlín.
En China, Corea del Sur, Singapur o India los niveles de cobertura no superan jamás el 50%. En Israel dos tercios de la población pueden encontrar refugio bajo tierra en caso de ataque. Pero a menudo, estas protecciones están realizadas en un hormigón que tiene grietas y aperturas, por lo que no son completamente impermeables.

En España hay unos 700 búnkeres, el más grande está situado en el hotel Beatriz, en Talavera de la Reina. Fue construido en 1982 y tiene una superficie de 600 metros cuadrados. Antonio Alcahud, director gerente de la empresa catalana ABQ, especializada en la contrucción de refugios (Antiatómicos, Bacteriológicos y Quimicos) fue el constructor de este refugio antiatómico con capacidad para cuatrocientas personas. En España, sólo hay refugios para proteger a las altas instituciones del Estado (unas 20.000 personas). Otro refugio nuclear está en La Moncloa, dotado de muros de tres metros de grosor, puertas falsas, armería, quirófano y cementerio. Cuenta con vacunas contra la viruela y el ántrax. Tiene tres pisos y capacidad para 200 personas. 
 Se calcula que el precio de un refugio hermético a prueba de bombas atómicas cuesta como mínimo entre 44.000 y 55.000 euros para una capacidad de entre 25 y 55 personas respectivamente.

En España existe la Asociación Grupo de Supervivencia de España 2012, quien, en su página web, http://www.survivalistas.es/zona-bunker/tipos-de-bunker/ dice estar edificando este tipo de construcciones. Sus miembros se constituyen en una cooperativa para costear la construcción. El precio es de más de 2.000 euros por cabeza. Jonathan Bosque, presidente de la asociación, afirma que la localización es secreta. Otro impulsor de este tipo de asociaciones con la etiqueta de supervivencia es el francés Patrick Geryl.

Las teorías sobre el fin del mundo se suceden desde tiempos inmemoriales. El próximo reto para los que creen en estas hipótesis es el 21 de diciembre de 2012, fecha en la que se acabaría el mundo según anuncia la manipulación global.

Por Alberto Seoane

Vea el video de un bunker suizo aquí:

Todas las casas en Suiza tienen refugio

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