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lunes, 23 de septiembre de 2013

LA FLOTA BRITÁNICA ES DERROTADA EN LA BATALLA DE DAKAR

Durante la Segunda Guerra Mundial, la Royal Navy, en un típico acto de piratería en pleno siglo XX, intentó sin éxito apoderarse de la colonia francesa de Senegal en lo que se llamó la “Operación Menace”.

Ubicación de Senegal y su capital Dakar.
En inferioridad de condiciones, los franceses luchan heroicamente durante tres días para impedir que la ciudad de Dakar caiga en manos piratas, ganando la batalla que provoca la retirada de la derrotada flota británica.

Winston Churchill ordenó el ataque pero como Inglaterra fue derrotada, casi nada se habla de esta batalla en el puerto de Dakar, capital de Senegal que duró tres días: 23, 24 y 25 de setiembre de 1940. Gran Bretaña sufrió en la batalla la destrucción del acorazado HMS Resolution, también fueron dañados el acorazado HMS Barham, los dos cruceros HMS Cumberland y HMAS Australia y los dos destructores HMS Foresight y HMS Inglefield.

Esta nación africana está situada en el África Occidental, sus costas se encuentran bañadas por el Océano Atlántico Norte, en las cuales surge una prolongación de tierra que forma lo que los portugueses en 1444 bautizaron como Cabo Verde. Justamente en ese enclave se sitúa Dakar, la capital de Senegal. 

Contexto histórico

Tras el rápido avance en la Europa Occidental de las tropas alemanas en 1940, Francia se encontraba bajo la ocupación. El gobierno de Vichy (una zona francesa no ocupada por el ejército alemán tras el Armisticio del 22 de junio de 1940), dirigido por el octogenario Mariscal Philippe Pétain (1856-1951), hacia los mayores esfuerzos para mantener la situación de normalidad entre la población francesa, lo que incluía el mantenimiento del orden en las colonias.

Puerto de Dakar, en la década de 1940.
Sin duda las colonias africanas francesas eran más que un apetitoso manjar para la codicia inglesa, pues al controlar las mismas se le privaría a la madre patria de un gran número de materias primas, al tiempo que sería una inyección de moral y credibilidad para el recién creado ejército francés en el exilio.

Poco a poco algunas colonias de África instigadas por Inglaterra se van separando del gobierno de Pétain para unirse al general Charles De Gaulle que se encontraba en Londres. Ante esto, los ingleses deciden atacar Dakar,la capital del África Occidental Francesa. 

El Vicealmirante Sir John
Cunningham fue derrotado
en la batalla de Dakar.
Para ello, enviaron una fuerza naval conjunta compuesta por dos acorazados, un portaaviones, cinco cruceros, diez destructores británicos, cinco cañoneras, tres buques de transporte y cuatro corbetas de la Francia libre (para que no pareciera solo un ataque británico), se encaminan hacia las costas de Senegal, con la misión de "convencer" a cañonazos a su capital para que se una a Gran Bretaña. Esta operación de intimidación es lo que será conocido como la “Operación Menace” .

Durante el trayecto por el Atlántico, el submarino alemán U-32 torpedeó y dañó al crucero HMS Fiji, motivo por el cual hubo de ser sustituido por el HMAS AustraliaSin embargo, jamás pensaron que Dakar tendría motivos para rechazar la propuesta, más aún con una poderosa flota que apuntaba sus cañones sobre la ciudad (por eso se la llamó "Operación Amenaza"), aunque se mantenía fresco en la memoria el traicionero ataque inglés sobre los navíos franceses anclados en Mers-el-Kebir, Argelia, ocurrido el 3 de julio, donde murieron 1300 franceses y centenares quedaron heridos, además de hundir un acorazado y un crucero de su aliado francés. Y por si esa masacre no fuera poca, Gran Bretaña confiscó 58 barcos franceses anclados en puertos británicos. Tras el artero ataque inglés en Mers-el-Kebir, el gobierno de Vichy rompió el 4 de julio relaciones diplomáticas con Gran Bretaña.

Comienza el primer día de la batalla
La escuadra anglo-francesa al mando del Vicealmirante Sir John Cunningham, maniobró para situarse enfrente a las costas de la capital, a la cual se aproxima una delegación con el ofrecimiento de adhesión a la "Francia Libre". Los defensores de Dakar lejos de dejarse intimidar por las fuerzas desplazadas, reciben a los encargados de llevar a cabo las negociaciones, con una rotunda negativa. Entre los franceses, el ataque a su flota anclada en Mers-el-Kebir, hace algo más de dos meses, existiendo un tratado de paz, despertó una anglofobia latente que motivaba a resistirse a toda presencia británica.

El gobernador general Pierre
François Boisson enfrentó
con éxito el intento de
invasión británico.
Dakar cuenta con escasas fuerzas y sabe que no podrá resistir mucho, sin embargo decide permanecer fiel a Pétain y luchar contra las fuerzas que bombardearon a traición a la flota francesa cuando aún existía un acuerdo de paz entre ambos países. El gobernador general, Pierre François Boisson (1894-1948), sólo dispone en esos momentos en el puerto del acorazado Richelieu. Las defensas de la ciudad se completan con la flota que comprendía dos cruceros ligeros: FNS Georges Leygues y FNS Montcalm de 7.600 toneladas de desplazamiento y un armamento principal compuesto por nueve cañones de 152 mm. Dispone también de tres destructores: FNS Le Fantasque, FNS L’Audacieux y FNS Le Malin, algunos buques de batalla pequeños, los submarinos FNS Persée, FNS Beveziers, FNS Ajax y cuatro baterías costeras.

El acorazado francés Richelieu resultó 
triunfante en la batalla de Dakar.
El acorazado Richelieu, con sus más de 43.000 toneladas de desplazamiento estándar y sus ocho cañones de 380 mm era un codiciado objetivo de los británicos. Ya habían intentado destruirlo en julio de ese año, en la Operación Catapulta. En la noche del 8 de julio el Portaaviones HMS Hermes y los Cruceros Pesados Dorsetshire y Australia fondearon en las costas de Senegal, arriándose una motora del portaaviones, que franquea la vigilancia portuaria y deja caer cuatro cargas de profundidad bajo la popa del acorazado galo, aunque no llegan a explotar. Visto el fracaso de la incursión, despegan varios aviones torpederos británicos que bombardean al Richelieu, abriéndole una vía de agua y dañándole gravemente las hélices. A diferencia de lo sucedido en Mers-el-Kebir, no se produjo advertencia o intento de negociación previo al ataque. Los franceses fueron sorprendidos por la incursión británica.

La estrategia del Vicealmirante Emile
Lacroix hizo batir en retirada a la
flota anglo-francesa.
Otro objetivo británico era apoderarse del oro de parte del tesoro del Banco de Francia, 1.000 toneladas de oro que había sido puesto a buen recaudo en la ciudad de Bamako. Una gran parte del oro de las bancas belga y polaca también estaba depositado allí. Churchill, sin confesarlo, vislumbraba la posibilidad para el Reino Unido de penetrar en el seno del imperio colonial francés. 

La flota invasora había zarpado el 31 de agosto de 1940 de puertos británicos, rumbo a la colonia británica de Freetown, en Sierra Leona. Llevaba una fuerza de desembarco, la «Fuerza M», compuesta por más de 4.300 infantes británicos y unos 2.400 “franceses libres”, todos a bordo de seis mercantes (el trasatlántico holandés Westernland llevaba a De Gaulle a bordo) escoltados por numerosos navíos de guerra.

El general De Gaulle (a la derecha),
a bordo del Westernland. A su lado,

el general británico Sir Edward Spears.
Dakar por tierra estaba defendida contra el mar por 8 fortines de costa, 9 cañones de 240 milímetros, 12 cañones de 138 a 155 milímetros y 7 cañones de 90 a 95 milímetros. Las tropas de la Francia de Vichy estaban compuestas por 6.000 soldados senegaleses, franceses y coloniales. La aviación contaba con 45 aviones, de los cuales 30 eran bombarderos y 15 cazas.

Informados en Francia del avance de la poderosa flota, el Vicealmirante Emile Lacroix, llegó a Dakar en avión procedente de Toulon el día 22 de setiembre, reuniéndose inmediatamente con el Contralmirante Landriau para analizar los últimos sucesos, que tenían todas las apariencias de constituir los preparativos de un ataque británico a la colonia francesa.

Batería norte de la isla de Gorée, con su cañón
de 240 mm que enfrentó a la flota pirata.
En el brumoso amanecer del día 23 de setiembre, la flota invasora se plantó frente a Dakar. Dos avionetas Luciole tripuladas por franceses despegaron del HMS Ark Royal y a eso de las seis de la mañana, aterrizaron en el aeródromo militar de Ouakam, logrando capturar a su despistado jefe, aunque poco después, tras la reacción de las tropas del aeródromo, eran ellos los que caían prisioneros. Simultáneamente despegaron del portaaviones varios aviones torpederos Swordfish que dejaron caer panfletos sobre la ciudad anunciando la llegada del general Charles De Gaulle y de sus tropas, pero fueron repelidos por la artillería antiaérea del FNS Richelieu (al mando del Capitán de Navío Marzin), que derribó a uno.

La cañonera gaullista Comandante Duboc.
Ni las octavillas ni las tres amenazadoras proclamas lanzadas por TSH a las 07:00, 08:00 y 10:20 horas (la última de ellas un verdadero ultimátum) consiguieron, en absoluto, que la población y las tropas francesas de Dakar les prestaran apoyo alguno. El drama de Mers-el-Kebir estaba muy cerca y De Gaulle en ese momento, era casi un desconocido, no era más que uno de tantos generales de brigada; realmente, no representaba a casi nadie.

Cañonera gaullista Comandante Dominé.
Mientras tanto, una motora arriada desde la cañonera Savorgnan de Brazza intentó llevar a puerto al Capitán de Fragata D’Argenlieu para parlamentar. D‘Argenlieu, que alcanzaría puestos de relevancia en el gaullismo, desembarcó y a punto estuvo de ser hecho prisionero, aunque consiguió escapar herido por el fuego de ametralladora de un remolcador que salió en persecución de su rápida embarcación. Poco después, las cañoneras gaullistas FNS Commandant Duboc y FNS Commandant Dominé penetraron en la rada transportando unos destacamentos de fusileros de Marina con la intención de apoderarse del Richelieu, pero desde el acorazado se les recibió a cañonazos y las dos embarcaciones tuvieron que salir de puerto a toda la velocidad de sus máquinas. 

A eso de las siete de la mañana, el cañonero FNS Calais, que patrullaba en las proximidades de cabo Manuel, pudo distinguir (ya que durante unos minutos se había levantado la densa niebla que cubría el mar) al grueso de la «Fuerza M», por lo que regresó a toda máquina a Dakar para alertar de tan amenazadora presencia.

Crucero francés FNS Montcalm.
Ya no cabía duda de que iba a intentarse una invasión de la colonia. El almirante Lacroix, para evitar otro Mers-el Kebir, ordenó encender a todos sus barcos e hizo salir de la rada a los Cruceros FNS Georges Leygues y FNS Montcalm y a los destructores FNS L‘Audacieux y FNS Le Malin; lo mismo hizo el Contralmirante Landriau con los submarinos FNS Persée y FNS Ajax. La «Fuerza M» siguió aproximándose a su objetivo, y poco antes de las once estaba a tiro de las baterías de cabo Manuel y la isla de Gorée, que abrieron fuego, siendo contestadas por el buque inglés Australia.

El submarino francés Persée fue alcanzado
por tres proyectiles.
Durante el cañoneo, los submarinos FNS Persée y FNS Ajax trataron de salir del puerto, en superficie, debido al poco calado, pero fueron interceptados por destructores británicos: El FNS Ajax pudo refugiarse en puerto, pero el FNS Persée, que aunque sin éxito había conseguido lanzar sus torpedos contra los británicos, fue alcanzado por tres proyectiles, que le causaron tales averías que obligaron a su abandono antes de irse a pique, muriendo su comandante, el Capitán de Corbeta Lapierre; los náufragos pudieron ser recogidos por el pequeño cañonero FNS La Surpris.

El crucero británico HMS Cumberland resultó
gravemente averiado en el combate.
Mientras los ingleses aprontaban sus cañones para disparar con toda su artillería sobre la ciudad, Boisson decidió golpear primero, algo que desconcertó a los piratas. Los cañones del Richelieu dejan pronto fuera de combate al crucero HMS Cumberland al tiempo que desde la costa una granada disparada desde cabo Manuel, impacta en el barco británico, tan gravemente averiado que hubo de retirarse del combate y dirigirse a Freetown, en Sierra Leona. Boisson ordena que los barcos invasores se mantengan alejados a una distancia de veinte millas de la costa o de lo contrario abrirán fuego.

Así quedó la Casa de Gobierno en la ciudad
de Dakar tras el bombardeo británico.
El combate se desencadenó con enorme violencia: los cruceros británicos disparaban contra los buques franceses que permanecían en puerto, y eran contestados por las baterías de costa y por el FNS Richelieu. El FNS Montcalm, al intentar salir, fue alcanzado por una salva británica. En el intercambio de disparos fueron alcanzados los destructores HMS Inglefield y HMS Foresight, éste por dos veces, y el Crucero Ligero HMS Delhi (Capitán de Navío Steward), al que una granada de 240 mm produjo una gran vía de agua. Varios proyectiles británicos cayeron en Dakar causando 27 muertos y numerosos heridos entre la población civil. La intensidad del fuego de los dos bandos fue decreciendo a partir de las 11:15 horas, hasta que cesó por completo a eso de las 12:00 horas para almorzar.

El crucero pesado británico Australia
también sufrió graves daños.
Poco después del mediodía Lacroix envió a los destructores FNS Audacieux y FNS Le Malin a la Isla de Gorée para que le informaran sobre los movimientos de la flota enemiga, pues debido a la espesa niebla nada podía verse desde el puerto. Los aviones británicos, cuando sobrevolaban un claro, descubrieron al FNS Audacieux en la ensenada de Rufisque. Con esta información el Almirante Cunningham ordenó al crucero pesado HMAS Australia y a los destructores HMS Fury y HMS Greyhound que lo echaran a pique.

El L´Audacieux poco antes de ser hundido.
Sobre las 16:30 el destructor francés fue sorprendido por el crucero británico Australia, que comenzó a dispararle con sus cañones de 203 mm. La primera salva quedó corta, mas la segunda le impactó de lleno causándole grandes estragos; pero peor aún fueron la tercera y la cuarta, que le alcanzaron en el puente y en los pañoles de munición, convirtiendo al desventurado barco en una inmensa pira, causando ochenta y un muertos y más de cien heridos. El FNS Audacieux, en llamas, fue socorrido por las cañoneras franceses que recogieron a sus supervivientes, embarrancando al día siguiente en la ensenada de Rufisque.

La cañonera gaullista Savorgnan de Brazza.
Queda por reseñar una última acción bélica en aquel brumoso día. El intento de desembarco gaullista en la bahía de Rufisque, concebido como alternativa a la toma de Dakar. Hacia las 17:00 horas se presentaron en la ensenada las cañoneras gaullistas FNS Savorgnan de Brazza, FNS Commandant Dominé y FNS Commandant Duboc, entablándose un duelo artillero con las dos viejas piezas de la batería situada en el faro, que aunque alcanzaron al FNS Commandant Duboc acabaron siendo silenciadas.
Primer monumento a los 
soldados del Ejército negro 
francés, erigido en la ciudad
de Bamako en 1942.
Se intentó entonces el desembarco en la playa de la bahía de Rufisque para intentar tomar Dakar por detrás. La operación se llamó irónicamente “Charles”, y participaban las fuerzas de desembarco que consistían en tres batallones de Infantería de Marina, a las órdenes del brigadier inglés Irwin. Tomaron tierra en una playa pantanosa a unos 16 kilómetros de Dakar pero fueron repelidos por una sección de ametralladoras del 4º de Tiradores coloniales senegaleses con una batería de 180 mm. Incapaces de avanzar, los gaullistas se vieron obligados a retroceder, embarcar en los transportes y regresar al mar. A los pocos minutos, ante el temor de que irrumpieran los cruceros de Lacroix y la posibilidad de que la batería de la costa fuera reparada y pudiera entrar de nuevo en acción, las tres cañoneras se retiraron. Anocheció bruscamente, con la vertiginosa rapidez con que lo hace en los trópicos. Enmudecieron los cañones, pero sólo de momento. Las espadas seguían en alto.

La faena iba a ser dura. Cunningham, preocupado telegrafía a Londres que la batalla de Dakar era seria. Churchill responde a las 22 horas: "Ya que hemos comenzado, sigamos hasta el fin. No se detenga por nada".

Segundo día de combate

A la una de la madrugada del día 24 de setiembre, el Almirante Cunningham envió un ultimátum al Gobernador Boisson conminándole a entregar la plaza a De Gaulle en un plazo máximo de seis horas, de lo contrario, que se atengan a las consecuencias. El texto era realmente torpe, ya que acusaba a los defensores de querer entregar Dakar a Alemania, lo que provocó la indignación de éstos y reforzó su propósito de repeler la agresión a toda costa. Boisson, por medio de la radio del FNS Richelieu, respondió lacónicamente: «Francia me ha confiado Dakar y lo defenderé hasta el final»

El submarino francés Ajax fue hundido
el 24 de setiembre.
Como amaneció más despejado que la víspera, casi sin bruma, las cañoneras francesas tendieron durante todo el día cortinas de humo, para reemplazar a la inexistente niebla, y tras ellas se movieron sin descanso los buques de Vichy, leales a Francia, disparando con gran precisión: los aviones franceses se estaban imponiendo en el aire a los del portaaviones y sus observaciones aéreas servían como dirección de tiro a los cañones de la flota francesa.

El capitán de Navío 
Marzin, comandante 
del Richelieu.
Durante la jornada se produjo un feroz combate aeronaval que duró casi todo el día. La primera acción resultó desfavorable para los franceses, ya que entre la 07:00 y las 08:00 el FNS Ajax (al mando del Capitán de Corbeta Guimont) avistó a los dos acorazados británicos y se dispuso a atacarlos, pero, descubierto por el destructor HMS Fortune, éste lanzó cargas de profundidad que alcanzaron y hundieron al submarino. 

Alrededor de las 08:15, aviones británicos bombardearon las baterías de cabo Manuel, y pasadas las 09:00 lo intentaron, infructuosamente, con el FNS Richelieu, que respondió con su artillería antiaérea derribando tres aviones enemigos; un cuarto aparato británico fue derribado por la aviación francesa.



El crucero francés George Leygues.
Terminada la incursión aérea, el combate naval se desencadenó con furor. A las 09:30, a 14.000 metros de la costa, abrieron fuego el HMS Barham y el HMS Resolution. Para ocultar a las unidades francesas, el destructor FNS Le Hardi y el cañonero FNS Commandant Riviére tendieron densas cortinas de humo, tras las que el FNS Richelieu, ayudado por un remolcador que tiraba de su popa para abrirla del muelle y colocarlo en posición de tiro, respondía con toda su artillería.

El crucero pesado HMAS Australia bajo
fuego de las baterías costeras de Dakar.
También lo hacían los cruceros FNS Georges Leygues y FNS Montcalm y los destructores FNS Le Fantasque y FNS Le Malin, disparando con gran precisión contra los buques británicos, con los que se entabló un furioso duelo artillero que dejo averiados al crucero HMAS Australia. Pero peor fue el destino del acorazado HMS Barham que resultó muy dañado.

Los buques franceses maniobraron con pericia en el reducido espacio comprendido entre la rada del puerto y los numerosos bajos y barreras anti-submarinas que lo protegían, sorteando las salvas enemigas, que sí pudieron hundir al mercante Tamara. En el otro bando, el acorazado HMS Resolution (Capitán de Navío Bevin) fue alcanzado por cuatro granadas francesas, aunque los daños que le causaron no fueron especialmente graves.

Los barrios de Dakar fueron bombardeados
por los ingleses.
El combate se interrumpió cuando Cunningham comprobó que los franceses resultaban un hueso duro de roer, y ordenó a sus buques que se retiraran hacia el sur, mientras eran perseguidos por aviones franceses que los bombardearon, aunque sin consecuencias.

Pasadas las 12:45 se reanudó el combate cuando los dos acorazados británicos abrieron fuego contra el FNS Hardi, que había salido unas cuatro millas fuera de las defensas anti-submarinas que protegían el puerto para recoger a un aviador británico derribado. El fuego fue respondido contundentemente por el FNS Richelieu, los cruceros y las baterías de Gorée y cabo Manuel.

Uno de los aviones ingleses Swordfish
abatidos por los defensores de Dakar.
La escuadra francesa y las baterías de costa, enmascaradas entre las cortinas de humo, no fueron alcanzadas por el fuego británico, que sí castigó duramente al pueblo de Gorée y a la propia ciudad de Dakar, provocando 84 muertos y 197 heridos entre la población civil, graves destrozos en edificios e infraestructuras y alcanzando a los mercantes Porthos y Tacoma. Ante la práctica inutilidad del ataque, la escuadra británica se retira nuevamente a las 14:00 horas. Media hora después, ocho aviones torpederos procedentes del HMS Ark Royal se dirigieron a la rada y atacaron a los franceses, que maniobrando hábilmente lograron esquivar los torpedos británicos.

El mercante Tacoma en llamas, en el puerto
de Dakar, el 24 de setiembre de 1940.
Así terminó la jornada, con una nueva retirada de los buques británicos, que nada habían conseguido en su ataque. A bordo del HMS Barham conferenciaron De Gaulle y Cunningham, quienes, ante la imposibilidad de alcanzar los objetivos que se habían propuesto, acordaron dar por finalizada la operación. Hasta ese momento habían disparado más de 400 proyectiles de 381 milímetros y casi ninguno había dado en el blanco. Desde Londres, el premier Churchill se opuso y ordenó que al día siguiente prosiguiera el combate hasta derrotar a la escuadra francesa y conseguir la toma de Dakar. 

Tercer día, los ingleses se retiran derrotados

El día 25 comenzó claro y radiante. Los asediados volvieron a su táctica de andar sin descanso dentro de la bahía y protegerse tras las nubes de humo que tendían sus cañoneras y torpederas. En el aire, los cazas franceses se apuntaban nuevos éxitos e impedían la observación aérea británica, mientras daban continuos datos de tiro a sus buques.

El acorazado inglés HMS Resolution
gravemente dañado por el
submarino francés Bebeziers.
Hacia las 10 de la mañana se produjo un suceso decisivo para la victoria francesa: el submarino Bebeziers vengó a sus dos compañeros hundidos torpedeando el acorazado HMS Resolution, que hubo de ser remolcado hasta Nueva York para efectuar reparaciones que duraron 6 meses. El Vicealmirante Cunningham estaba en jaque: la mitad de sus aviones habían sido destruidos o dañados y estaba en inferioridad aérea; había perdido un acorazado y un crucero y tenía otro crucero y dos destructores bastante tocados, mientras que los sitiados estaban casi como el primer día.

Sorprendidos ante la resistencia de los franco-senegaleses, tras una conferencia en el HMS Barham entre el Almirante Cunningham, el General Irwin y el General de Gaulle, éste último declara que no deseaba una batalla campal entre franceses, y sugirió retirar sus fuerzas. Aconsejó retirada general y Cunnigham, al mando de las fuerzas desplazadas decide retirar sus barcos, pues el curso de la batalla estaba resultando desfavorable y no quería arriesgar más vidas de forma inútil. Esta vez aceptó Churchill de mala gana.

Propaganda del gobierno de Vichy tras la victoria de Dakar.
La flota pirata dio media vuelta mientras los pocos aviones que les quedaban cubrieron la huída, pero sufrieron graves pérdidas por parte de la aviación francesa leal a Vichy. Simultáneamente el acorazado Richelieu abrió fuego desde 21.000 metros contra la Royal Navy para dificultar más la retirada. La Batalla de Dakar había finalizado con la retirada británica y una clara victoria de la Francia de Vichy.

Consecuencias
La Francia de Vichy perdió los dos submarinos Ajax y Perseé, además de ser dañado el destructor L’Audacieux. También hubo numerosas bajas entre muertos y heridos a la población civil senegalesa y francesa a manos de los bombardeos británicos. Pero los defensores de Dakar no dejaron que Inglaterra se saliera con la suya y vieron con una mezcla de emoción y sorpresa como sus sitiadores derrotados se perdían en el horizonte del océano poniendo rumbo a sus bases, en esta ocasión han vencido, Dakar sigue siendo leal al gobierno de Vichy.

El Capitán de Corbeta Lancelot,
comandante del submarino Bebeziers.
Gran Bretaña sufrió en la batalla la destrucción del acorazado HMS Resolution. También fueron dañados gravemente el acorazado HMS Barham, los dos cruceros HMS Cumberland y HMAS Australia y los dos destructores HMS Foresight y HMS Inglefield. Para los aliados la operación ha sido un completo desastre, en el que se invirtieron muchos efectivos sin lograr resultado alguno.

Derrotadas Gran Bretaña y la “Francia Libre”, fue un gran fiasco para Churchill y De Gaulle que intentaban legitimar una Francia en el exilio que apenas ningún país reconocía, ni siquiera el Vaticano ni los Estados Unidos. El prestigio del General de Gaulle quedó aminorado. No lo oculta, ya que escribió: «En Londres, una tempestad de cóleras, en Washington, un huracán de sarcasmos se desencadenan sobre mí.»

El acorazado Richelieu desde el muelle de Dakar
dispara sus cañones contra la flota británica.
Churchill, tampoco salió indemne de esta triste aventura, pero para salir adelante, había que hallar un responsable, era De Gaulle. Las relaciones entre los dos hombres no fueron más que más tensas de allí en adelante.

La Batalla de Dakar fue un paso más para que la Francia de Vichy quedase más integrada en el Eje y como Gobierno legítimo ante el resto del mundo. En ese momento Pétain, de 84 años, era el gobernante legítimo de Francia. Había sido nombrado Primer Ministro por el presidente de la República, que luego le cedió su puesto como jefe de Estado. Por lo contrario, De Gaulle era un simple aventurero sin ninguna legitimidad para reclamar algún tipo de autoridad política o militar. Su único respaldo en esos momentos eran los cañones de los buques británicos y había bastante como para sospecharlo como un títere de las ambiciones del imperio británico sobre las colonias francesas. Su entronización como líder de Francia fue un proceso tortuoso y que nunca dejó a todos satisfechos. Por tanto no debe sorprendernos que el gobernador general Boisson y la marina radicada en Dakar no hayan dudado respecto a de qué lado debían estar.

Los cazas franceses Morane-Saulnier MS 406
tuvieron una notable ventaja sobre
sus enemigos en Dakar.
Sin embargo, más allá de apasionamientos políticos, los franceses consideraron esta victoria como un logro frente a una flota superior, también fue una de las pocas ocasiones en que la aviación francesa estuvo en ventaja frente a sus enemigos: los Hawk-75 y Morane-Saulnier MS406 no tuvieron problemas en enfrentarse a los biplanos Swordfish, prácticamente anulando la utilidad del grupo aéreo del portaaviones Ark Royal. Los ingleses perdieron 11 aviones: 7 Swordfish, 3 Skua y un Walrus. Pero probablemente sus pérdidas fueron algo superiores porque cinco Swordfish quedaron muy dañados y quizá alguno no se pudiera reparar. Los franceses habían perdido un caza Curtiss (por accidente) y un Loire 130 derribado por los Dewoitine. Además, dos Curtiss, un Loire 130 y tres Martin 167 quedaron dañados y dos fueron considerados como "irreparables".

El régimen de Vichy salió fortalecido. Mers el Kebir había sido vengado. Además, el ataque aliado en Dakar, condujo directamente al bombardeo aéreo por parte de los franceses del Peñón de Gibraltar, otra humillación al orgullo inglés.

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