HUMANIDAD Y COSMOS es un programa que trata de traerle a usted eso que siempre se preguntó y nunca tuvo la oportunidad de escuchar… Hechos históricos ocultados, fenómenos insólitos, creencias, mitos y leyendas, arqueología proscripta, seres extraños, energías prohibidas, noticias curiosas, científicos censurados, el misterio de los objetos voladores no identificados, profecías y vaticinios, sociedades secretas, ecología, enigmas y soluciones para vivir física y espiritualmente sanos.


martes, 26 de junio de 2012

EL FLAUTISTA DE HAMELIN EXISTIÓ

El flautista de Hamelín que muchos consideran una fábula o leyenda, documentada por los Hermanos Grimm (cuyo título original alemán es Der Rattenfänger von Hameln, que se traduciría como El cazador de ratas de Hamelín), sería en realidad una historia real que cuenta la historia de una misteriosa desgracia acaecida en la ciudad de Hamelín (Hameln en alemán), ubicada en la Baja Sajonia.

Según las crónicas  y tradiciones del lugar, el trágico hecho está documentado el  26 de junio de 1284, cuando desaparecieron 130 niños y nunca más se supo de ellos.

Los hechos históricos
En el año 1284 la ciudad de Hamelín estaba infestada de ratas. Ante la gravedad de la situación, el alcalde de la ciudad, que veía peligrar sus riquezas por la voracidad de los roedores, convocó al Consejo y resolvieron dar cien monedas de oro a quien libre a la ciudad de los ratones.  

Por cien monedas de oro un desconocido
ofreció sus servicios para librar a
Hamelín de los roedores.
Un buen día apareció un desconocido con una ropa brillante y una rara capa que le cubría del cuello hasta los pies que ofreció sus servicios a los habitantes del pueblo. A cambio de una recompensa, él les libraría de todas las ratas, a lo que los aldeanos se comprometieron.

Entonces el desconocido flautista empezó a tocar su flauta, y todas las ratas salieron de sus cubiles y agujeros y empezaron a caminar hacia donde la música sonaba. Una vez que todas las ratas estuvieron reunidas en torno al flautista, éste empezó a caminar y todas las ratas le siguieron al son de la música. El flautista se dirigió hacia el río Weser y las ratas iban tras él, entró en el agua sin dejar de tocar y lo siguieron, así perecieron todas ahogadas.

Las ratas se ahogaron en el río Weser
pero los aldeanos se negaron
a pagarle lo convenido.
Cumplida su misión, el hombre volvió al pueblo a reclamar su recompensa, pero el alcalde y los aldeanos se negaron a pagarle. El cazador de ratas, muy enfadado, abandonaría el pueblo para volver poco después, el día 26 de junio de 1284 (Día de San Juan y San Pablo), en busca de venganza.

Mientras los habitantes del pueblo estaban en la iglesia, pasadas las 7 de la mañana, el hombre volvió a Hamelín disfrazado de cazador llevando un extraño sombrero rojo. Hizo sonar otra vez la flauta con su extraña música en los callejones y esta vez, no fueron los ratones y ratas que acudieron sino niños, chicos y chicas, de cuatro años y más. Entre ellos estaba la única hija del alcalde. El flautista les condujo tocando por la puerta del este hacia un monte en el cual desapareció con ellos para siempre.

El 26 de junio de 1284, el extraño
flautista regresó en busca de venganza.
Ciento treinta niños y niñas, le siguieron al compás de la música, y abandonando el pueblo los llevó hasta una cueva. Nunca más se les volvió a ver. Según algunas versiones, algunos de los niños se quedaron atrás, un niño cojo que no los pudo seguir por no poder caminar bien, uno sordo, que solo los siguió hasta cierta distancia por curiosidad, y otro ciego, que no podía ver hacia donde los llevaban y se perdió, y estos les informan a los aldeanos.

Hamelín se convirtió en un pueblo triste, sin las risas y la alegría de los niños; y cuando los habitantes se convencieron de que la desaparición de sus hijos era para siempre, los vecinos resolvieron que la tragedia quedara grabada en una columna y la pintaron también en el gran ventanal de la iglesia para que todo el mundo la conociese y recordasen cómo se habían perdido aquellos niños de Hamelín.

El flautista de Hamelín estaba en un
vitral del 1300, en la iglesia de Hamelín
que fue destruido en el siglo XV.
Hoy se acepta con bastante seguridad que hubo una desaparición de niños, que es el núcleo original de la historia, y también una inexplicable expulsión de las ratas del poblado.

Las primeras menciones de esta historia estaban registradas en un vitral que existió en la iglesia de Hamelín alrededor del año 1300. Este vitral está descrito en diferentes documentos entre los siglos XVI y XVII y al parecer fue destruido alrededor del siglo XV. Se piensa que el vitral fue hecho a la memoria de algún suceso trágico que acaeció en el pueblo y que no debía ser olvidado.

Algunas de las teorías actuales para explicar la desaparición de los niños son las siguientes:

Ciento treinta niños desaparecieron
el mismo día en Hamelín.
Los niños fueron víctimas de algún tipo de accidente por el cual se ahogaron en el río Weser (que pasa por Hamelín) o fueron enterrados por algún deslizamiento de tierra.

Algunos niños fueron víctimas de alguna enfermedad que los habitantes consideraron peligrosa y contagiosa, por lo que los niños fueron conducidos fuera del pueblo para proteger a los demás habitantes. Se ha sugerido alguna forma de la peste que asolaba Europa en esos años.

Los niños (o jóvenes) dejaron el pueblo para tomar parte en alguna peregrinación o una campaña militar, pero nunca regresaron con sus padres. Estas teorías presentan al flautista como un líder o reclutador.

Los niños desaparecieron en el interior
del monte Poppenberg.
Los niños, que en este caso serían jóvenes, abandonaron voluntariamente Hamelín para colonizar partes de Europa Oriental. Efectivamente, numerosos poblados fueron fundados en esta época en el este de Europa por colonos de origen alemán. De igual manera, el flautista en este caso sería su jefe. Esta teoría es la más aceptada, ya que es la que cuenta con una documentación más sólida. Hay que considerar que la palabra alemana Kinder haría referencia no sólo a los niños, sino de manera más genérica a “los hijos del pueblo”.

Un individuo llamado Decan Lude, originario de Hamelín, informó hacia 1384 de que poseía un libro coral que contenía una estrofa que aportaba el testimonio de alguien que había visto con sus propios ojos el suceso. Lude aseguraba que esta estrofa era obra de su abuela. Este libro se considera perdido desde fines del siglo XVII. El nombre “Decan Lude” puede indicar una posición clerical, es decir, la de diácono (latín: decanus, alemán moderno: Dekan o Dechant) y Lude una forma antigua o dialectal de Ludwig, pero esto no ha sido probado.

Esta estrofa parece haber llegado hasta nuestros días por una inscripción de 1602 0 1603, que se encuentra en Hamelín:

Anno 1284 am dage Johannis et Pauli
war der 26. Junii
Dorch einen piper mit allerlei farve bekledet
gewesen CXXX kinder verledet binnen Hamelen gebo[re]n
to calvarie bi den koppen verloren

Esto puede traducirse al español como:
En el año de 1284 en el día de Juan y Pablo
siendo el 26 de junio
por un flautista vestido con muchos colores,
fueron seducidos 130 niños nacidos en Hamelín
y se perdieron en el lugar del calvario, cerca de “koppen“.

Esta parece ser la mención más antigua del hecho. Koppen significa en antiguo alemán "colinas", y parece referirse a las estribaciones que rodean a la ciudad.

Los habitantes de Hamelin quisieron que
la misteriosa desaparición de los ciento
treinta niños no quedase en el olvido.
La montaña cercana a Hamelín, donde los niños desaparecieron, se llama Poppenberg. Dos monumentos de piedra en forma de cruces se han erigido ahí, uno en el lado izquierdo y otro en el derecho.

Por otro lado, existe una ley-costumbre largamente establecida en Hamelín, que prohíbe cantar o tocar música en una calle particular de la ciudad, por respeto a las víctimas del legendario acontecimiento: la llamada Bungelosenstrasse (“calle sin ruido, quieta”), adyacente a la “Casa del Flautista”. Durante desfiles públicos con música, incluidas las procesiones matrimoniales, la banda musical deja de tocar al llegar a esta calle y continúa con la música una vez que la ha atravesado.

Y en la nueva entrada del pueblo está inscrito: “Centum ter denos cum magus ab urbe puellos duxerat ante annos CCLXXII condita porta fuit”. (Esta puerta fue construida 272 años después de que la magia alejó a 130 niños de la ciudad).

Algo fuera de lo común sucedió en Hamelín, algo tan terrible y abominable que jamás pudo ser olvidado del todo, y que sobrevivió, como muchas tragedias, bajo la superficie de un cuento, en apariencia, infantil.

5 comentarios:

  1. Siempre tuve la certeza de que esta es la cronica de un hecho real. Personalmente tuve experiencias de mi paso accidental a otra dimension fisica, no puedo precisar las fechas pero ocurrieron alrededor de 1995. Por esta razon deje de transitar por una calle en particular, (donde esto ocurrio)

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  2. Esto yo lo leí en un libro donde esta documentado como un hecho real, es increíble como con el paso del tiempo un hecho lamentable se haya convertido en un cuento infantil, también había investigado eso que en esa calle se prohíbe la música, no por nada lo harían

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  3. Si les interesa el echo recomiendo que lean De Praestigiis Daemonum (1563) de Johann Weyer (1515-1588) en el cual se trata el tema como un posible acto del Demonio. Weyer fue uno de los primeros médicos (psiquiatra) en oponerse a la cacería de brujas de la Santa Inquisición, bajo el fundamento de que muchos de los supuestos brujos/as eran simplemente personas con graves trastornos mentales.

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  4. Este articulo tiene alguna fuente confiable??
    Autor???

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