HUMANIDAD Y COSMOS es un programa que trata de traerle a usted eso que siempre se preguntó y nunca tuvo la oportunidad de escuchar… Hechos históricos ocultados, fenómenos insólitos, creencias, mitos y leyendas, arqueología proscripta, seres extraños, energías prohibidas, noticias curiosas, científicos censurados, el misterio de los objetos voladores no identificados, profecías y vaticinios, sociedades secretas, ecología, enigmas y soluciones para vivir física y espiritualmente sanos.


lunes, 23 de enero de 2012

LA PUERTA DE ARAMU MURU

Perú es un país lleno de misterios y uno de ellos es una Puerta de Piedra que aparentemente no conduce a ninguna parte.

A unos 35 kilómetros de la ciudad de Puno, cerca al municipio de Juli, capital de la provincia de Chucuito, no lejos del lago Titicaca, se encuentra un pórtico de piedra labrada de siete metros de ancho por siete de alto.

La Puerta de Aramu Muru, también denominada
Hayu Marca vista de lejos.
Según cuenta la leyenda, hace unos 450 años, un sacerdote del Imperio Inca, se escondió en las montañas para guardar de los conquistadores españoles un disco de oro creado por los dioses con el fin de curar a los enfermos e iniciar a los amautas, los sabios guardianes de la tradición. Este sacerdote, conocía la misteriosa puerta, situada en plena montaña y gracias a sus grandes conocimientos, la atravesó portando consigo el disco de oro y pudo acceder a otras dimensiones, de las que ya no regresó.

La construcción megalítica posee un disco grabado, que está situado a la altura del plexo solar. Según su descubridor, el guía de origen aymara José Luis Delgado Mamani, al tocar con ambas manos los lados interiores del marco de piedra, se perciben extrañas sensaciones como la visión de fuego, melodías musicales y lo que es aun más sorprendente, la percepción de túneles que atraviesan la montaña.

El enigmático lugar ya era considerado sagrado
desde tiempos inmemoriales.
Los habitantes del lugar dicen que es la entrada al "Templo de la Iluminación" y otros que es el "Hayu Marca" (Sitio de los espíritus), y cuentan extrañas historias sobre esta puerta, como que algunas tardes se hace semi-transparente dejando entrever una cierta luminosidad.

El nombre para este sitio enigmático fue tomado del libro escrito en 1961 por “Brother Philip” (Hermano Felipe) y publicó en Inglaterra con el título El Secreto de los Andes. Un extraño libro que se adentraba en los enigmas del lago Titicaca y la existencia de un sacerdote antiguo llamado Aramu Muru, como líder de la oculta Hermandad de los Siete Rayos. Aunque en el texto de Philip no menciona para nada a la Puerta de Hayumarca, sí se detiene en explicar el supuesto origen de Aramu, afirmando que el legendario personaje fue un antiguo guardián del conocimiento en Lemuria. Supuestamente, luego de la destrucción de su civilización, aquel ser habría emigrado a Sudamérica, concretamente al lago más alto del planeta, trayendo consigo además de los sagrados textos de su cultura, un poderoso disco de oro, un objeto sobrenatural que recuerda el famoso “Disco Solar” de los incas, que se podía contemplar en las paredes del Coricancha antes de la conquista española.

Como fuere, el libro de Philip introdujo en los años `60 la existencia de “Aramu Muru”, la “Hermandad de los Siete Rayos”, y “El Disco Solar” como elemento importante, además de mencionar lugares de poder como Marcahuasi o Paititi dentro de una red de “templos” que posee aquella antiquísima estirpe de Maestros.

Bajo el seudónimo de Philip, se ocultaba el autor cuyo nombre real es George Hunt Williamson, un entusiasta norteamericano por estos temas que fue, precisamente, estrecho colaborador y hasta testigo presencial de los encuentros cercanos del contactado George Adamski. Se cuenta además que en 1957 Hunt Williamson conoció en persona al arqueólogo Daniel Ruzo, viajando juntos a la meseta de Marcahuasi, donde, al lado del conocido explorador Gene Savoy ―el descubridor del emplazamiento Chachapoya conocido como “El Gran Pajatén”―, observaron unos extraños Ovnis en la montaña. Ante el acontecimiento, se afirma, Hunt Williamson huyó aterrado meseta abajo. No obstante a esta experiencia, publicó en 1959 Road in de Sky (Ruta en el cielo), obra que procuraba develar el misterio de humanidades desaparecidas y visitantes de las estrellas. Parte de las informaciones de este libro fueron abordadas y complementadas posteriormente en El Secreto de los Andes, publicado dos años más tarde y citando como no podía ser de otra forma a Marcahuasi. Es importante entender estos vaivenes en la publicación del libro de Philip pues, ciertamente, se mezclaron muchas cosas en relación al origen real de “Aramu Muru” y las funciones de la hermandad espiritual a la que pertenece. Con el tiempo, todo esto se transformó en un sincretismo de ciudades perdidas, leyendas incas, metafísica y hasta ángeles.

La Puerta de Aramu Muru vista de cerca.
María Sholten, matemática holandesa radicada en Perú se hizo célebre por enunciar en 1977 la hipótesis de que las ciudades precolombinas de Bolivia, Perú y Ecuador se encontraban alineadas de un modo particular, también se interesó por el papel de Aramu Muru en esta presunta alineación, ya que pasa por la Puerta de Hayumarca. Descubrió una línea recta de ciudades incas y pre-incaicas, ubicadas geográficamente a lo largo de una diagonal a 45° del eje Norte-Sur. Un camino rectilíneo de más de 1.500 kilómetros de longitud.

Hoy en día, el “portal” de Aramu Muru es frecuentado por varios grupos de personas que creen en la leyenda de Aramu Muru y en la existencia de un mundo subterráneo habitado por seres dotados de una profunda espiritualidad. Los creyentes se arrodillan en la cavidad central y apoyan su frente en un hueco circular, con el fin de conectar el llamado “tercer ojo” con el “portal”. Todo el lugar que circunda la Puerta de Aramu Muru es denominado también “bosque de piedra”, y desde tiempos inmemoriales los antiquísimos habitantes de la zona consideraban sagrado este sitio y hacían ofrendas al dios Sol.

En la otra parte del “portal” hay un túnel, llamado chinkana en quechua, que según algunas creencias locales conduce a Tiahuanaco y a la isla del Sol (o isla Titicaca). El túnel fue obstruido con piedras para evitar que los niños se metieran allí y pudieran perderse luego en sus profundidades. 

Como sea, la Puerta de Aramu Muru, es un misterio de grandes proporciones que hasta el día de hoy no ha sido develado.

Por Alberto Seoane.

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