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jueves, 26 de junio de 2014

AKINORI ITO, EL JAPONÉS QUE RECONVIERTE LOS PLÁSTICOS EN PETRÓLEO

Su máquina los recicla en gasolina, diésel o kerosén, a gusto del usuario. De un kilo de plástico sale aproximadamente un litro de combustible.

Akinori Ito inventó una máquina que
puede reducir en un 80% las
emisiones de CO2.
Este inventor asegura que su máquina revolucionaria que sólo pesa 50 kilos, puede reducir en un 80% las emisiones de CO2.

El plástico es uno de los materiales más ligeros, flexibles, baratos y contaminantes, pues tarda cientos de años en descomponerse, ocasiona daños irreparables en los ecosistemas y altera la cadena alimentaria. El 90% de las bolsas de plástico acaba en los basureros y auténticas islas de deshechos plásticos se han formado en los océanos.

La máquina de Akinori Ito pueden convertir los
plásticos en gasolina, diésel o kerosén.
Se calcula que un millón de aves y cien mil animales marinos mueren cada año por comer fragmentos de plásticos que confunden con alimento.

Akinori Ito ha fundado y dirige la empresa japonesa Blest, que promociona una máquina asombrosamente sencilla, capaz de convertir el plástico en gasolina, diesel o kerosén.

A partir de un kilo de plástico la máquina puede
obtener un litro de combustible para aplicar
en generadores o estufas.
El invento de Ito,  se conoció en 2010 y desde entonces lo ha perfeccionado cada vez más. Gasta 1 kilovatio para producir un litro de combustible a partir de un kilo de restos plásticos. Blest ha desarrollado una de las máquinas de reciclado o conversión más pequeña y más seguro de plástico-a-petróleo, actualmente en el mercado.

Las tapas de plástico son recicladas
por la máquina.
Basta con introducir el material exclusivamente de poliestireno, polipropileno e polietileno en la parte superior de la máquina, sin necesidad de triturarlo. La máquina derrite los deshechos plásticos mediante un calentador eléctrico que va aumentando la temperatura hasta fundir el plástico y retiene los vapores generados, que posteriormente van siendo distribuidos por un complejo diseño de filtros y tubos. Los gases se convierten en agua y en petróleo y, posteriormente, en cualquier derivado del mismo que pueda ser utilizado como combustible: gasolina, gasoil o kerosén.

La sorprendente máquina de Ito 
solo pesa 50 kilos.
A partir de 1 kilo de plástico se puede obtener 1 litro de combustible fósil para aplicar en generadores o estufas, y  una vez refinado en coches, motocicletas e incluso barcos. La máquina de Blest Company fue presentada en una feria japonesa hace ya tres años, aunque ha saltado a la fama recientemente gracias a un video del propio Akinori Ito.

“Si quemamos el plástico  generamos toxinas y una gran cantidad de CO2. En cambio al convertirlo  en aceite  evitamos la emisión de CO2 al tiempo que  aumenta  la conciencia sobre el valor de la basura de plástico”, destaca Akinori Ito, creador y CEO de Blest.

El propio Akinori Ito muestra el funcionamiento
de su máquina recicladora de plásticos.
Lo que ha conseguido Ito es invertir el proceso de la fabricación de plásticos. Los gases de hidrocarburos potencialmente dañinos liberados durante el proceso son absorbidos por un filtro y se convierten en agua y carbono. Cabe recordar que un 7 por ciento de la producción anual de petróleo del mundo se destina a la producción de plástico.

La máquina solo gasta un kilovatio de energía
para producir un litro de combustible a partir
de un kilo de plástico.
Sin duda es un invento muy útil para alcanzar el reciclaje absoluto. Luego la decisión depende  de los gobiernos y altos cargos para que se integre en el sistema.

Ito dice que "la máquina es la solución para nuestros basurales de plásticos y los problemas de recolección de plásticos para reducir nuestra dependencia del petróleo en el Oriente Medio", sueña con que su máquina pueda estar un día en cada hogar de Japón.

Las máquinas recicladoras de plásticos de Ito ya están en pleno funcionamiento en 80 países de Asia, África y Oceanía. El más barato de los seis modelos que produce cuesta unos 11.000 dólares y el más caro cuesta 50 mil dólares.

Aquí el vídeo donde el inventor Ito explica su proceso de creación frente el deseo de preservación de la naturaleza:


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