SAPERE AUDE

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lunes, 13 de febrero de 2012

LA MUERTE DE OMAR TORRIJOS: “QUE PAREZCA UN ACCIDENTE”

Omar Torrijos era el líder máximo de la Revolución Panameña, desde marzo de 1969 hasta julio de 1981 en que explotó en el avión en que viajaba.

"Ellos fueron asesinados porque se opusieron a esa fraternidad de corporaciones, gobiernos y élites bancarias cuya meta es el imperio global", aseguró en su momento el economista John Perkins.

Torrijos trascendió cuando, como oficial del ejército panameño, junto a Boris Martínez planificó el Golpe de Estado de 1968 y pasó a ser el máximo dirigente del país en 1969. En la Constitución de 1972 se le nombra "Líder Máximo de la Revolución Panameña".

Había nacido el 13 de febrero de 1929 en Santiago, provincia de Veraguas, Panamá, con el nombre de Omar Torrijos Herrera. Sus padres eran un colombiano y una panameña, ambos maestros. Fue el sexto de doce hermanos.

El joven Omar Torrijos.
Estudió en la escuela Juan Demóstenes Arosemena y ganó una beca en una academia militar en San Salvador y completó su formación militar en la tristemente célebre Escuela de las Américas, dirigida por Estados Unidos en la zona del Canal de Panamá. Se graduó con una comisión como Teniente Segundo. Se unió a la Guardia Nacional de Panamá en 1952 y fue promovido a capitán en 1956. Contrajo matrimonio con Raquel Pauzner, con quien tuvo a tres hijos. Tuvo tres hijos más fuera de matrimonio.

En 1959, siendo Capitán de la Guardia Nacional, se le fue encomendado sofocar un alzamiento armado de jóvenes insurgentes en el Cerro Tute en la Provincia de Veraguas. Ascendió a teniente coronel en 1966 y en 1968 participó junto con más militares -entre ellos el más reconocido Boris Martínez- en un Golpe de Estado contra el presidente electo Arnulfo Arias Madrid (elegido por tercera vez en 1968, para ser derrocado sólo 11 días después de haber tomado posesión del cargo, el Viernes 11 de octubre de 1968 y se refugia en la Zona del Canal de Panamá y parte al exilio en Estados Unidos). Tras el golpe, José María Pinilla Fábrega se proclama Presidente, pero posteriormente hubo cambios internos en el mando militar que llevaron a Torrijos al liderazgo militar (Martínez fue exiliado en 1969) asumiendo la conducción política en marzo de 1969.

Torrijos consolidó su poder tomando el mando de la autoridad gubernamental, disolvió los partidos políticos existentes. En 1970, después de 30 años de ocupación, recibe de manos de los norteamericanos, la Base Militar de Río Hato, localizada en la provincia de Coclé, e instala en ella El Centro de Instrucción Militar, la 6ta. Compañía de fusileros y blindados Expedicionaria, la Brigada Especial Macho de Monte, la Compañía de Equipo Pesados Los Rudos y en 1974, el Instituto Militar Gral. Tomás Herrera, una dependencia de la Guardia Nacional, que se dedicaría a la formación de Bachilleres Militares a nivel secundario (futura cantera de oficiales de la Guardia Nacional).

Bajo estas condiciones el régimen de Torrijos llamó a elecciones para crear una Asamblea Constituyente que redactaría una nueva Constitución, la cual en su artículo 277 dice que se reconoce a Torrijos como líder máximo de la revolución panameña y le dio poderes casi absolutos en 1972. El artículo 277 de esa Constitución, reconoce  como “Líder Máximo de la Revolución panameña al General de Brigada Omar Torrijos Herrera, Comandante Jefe de la Guardia Nacional”.

Torrijos instituyó un gobierno de corte populista inaugurando escuelas, redistribuyendo tierras agrícolas y creación de empleos Las reformas fueron acompañadas por un ambicioso programa de obras públicas. Durante la administración del General Omar Torrijos se puso en práctica una política económica liberal que convirtió a Panamá en un centro bancario internacional.
Fue intolerante con la oposición política y hubo dirigentes contrarios a su gobierno encarcelados, exiliados o asesinados. Hubo más de 200 asesinatos políticos durante su gobierno.

Firma del Tratado Torrijos-Carter.
Y, en un gesto sin precedentes exigió a los Estados Unidos la devolución del Canal de Panamá, impulsando un tratado donde se fije una fecha para su devolución. Posteriormente conocido como  Tratado Torrijos-Carter, por medio de varios tratados donde se legalizan las bases militares en el país y se establece a perpetuidad la neutralidad del Canal de Panamá, pero se establece una fecha definitiva de la presencia norteamericana en Panamá y la devolución del Canal de Panamá. Así, el 31 de diciembre de 1999 los Estados Unidos de Norteamérica se vieron en la obligación de devolver el Canal de Panamá a manos panameñas y al cierre de todas las bases militares estadounidenses en el territorio de Panamá.

Para que los tratados fueran aprobados por el Senado de los Estados Unidos, Panamá se ve en la necesidad de adoptar una apertura democrática lo que legalizó nuevamente los partidos políticos, permitió cierto nivel de libertad periodística y el regreso de varios exiliados políticos.

Al final los tratados fueron aprobados por la mayoría del pueblo panameño y firmados el 7 de setiembre de 1977 por el presidente de Estados Unidos, Jimmy Carter y el General Omar Torrijos Herrera.

Con este hecho, se le da fecha de cumpleaños a la última estaca colonialista de EE.UU en América Latina y posteriormente la devolución de la Zona del Canal de Panamá, junto con el Canal en si a manos panameñas. La presión que ejerció Torrijos para que Estados Unidos se sentara a firmar un nuevo tratado sobre el Canal de Panamá fue su sentencia de muerte.

El secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), Alejandro Orfila, elogió en Washington la personalidad del ex-jefe del Estado panameño. "Tenía la mayor admiración por Torrijos. Fue un hombre que adelantó ideas con un sentido nacional único. Lo que hizo por el canal de Panamá merece la admiración de todos nosotros", declaró Orfila. El presidente de la OEA destacó “la dignidad” con que Torrijos negoció con el gobierno de Estados Unidos la devolución del Canal así como el progreso que infundió a su país.

No hubo ninguna investigación por la extraña muerte del general
Torrijos murió a los 52 años de edad cuando misteriosamente su aeronave, una DeHavilland Twin Otter (DHC-6) de la Fuerza Aérea Panameña, explotó en pleno vuelo, el 31 de julio de 1981. La aeronave desapareció durante condiciones climáticas extremas, pero debido a la limitada cobertura del radar panameño, el avión no fue reportado perdido por cerca de un día. El sitio de impacto fue localizado varios días después, y el cuerpo de Torrijos y las seis personas que lo acompañaban fueron recuperados por un comando de fuerzas especiales a inicios de agosto. Tuvo un funeral de Estado, luego fue sepultado en el Cementerio Amador, cercano al Casco Antiguo de la ciudad de Panamá. Luego se le trasladó a un mausoleo, en la entrada de la antigua Zona del Canal.


Omar Torrijos presionó a EE.UU.
 para entregar el Canal y eso
marcó su sentencia de muerte.
La muerte de Torrijos generó cargos de magnicidio. Curiosamente, Torrijos murió poco después de que asumiera Ronald Reagan como presidente de Estados Unidos y justo dos meses después de que el presidente ecuatoriano Jaime Roldós Aguilera muriera en circunstancias similares.

En torno a la muerte misteriosa, se presentaron algunas denuncias de panameños allegados al general Torrijos, entre ellos Hugo y Moisés Torrijos, hermanos de Omar, para quienes no hubo tal accidente, es decir, que hubo mano criminal, por lo tanto exigían una investigación profunda para determinar las verdaderas causas y responsables de la muerte de quien encabezó a ese grupo de panameños que obligaron a Estados Unidos a firmar los tratados que devuelven la soberanía a y el canal de Panamá, a su único y verdadero dueño, el pueblo panameño.

Como sabemos ningún gobierno panameño, posterior a la muerte de Torrijos, se interesó en entrar en contradicciones con Estados Unidos, mucho menos a investigar ningún caso que llegase a crear algún tipo de malestar a los “amos del mundo”.

Más pronto de lo imaginado el propio Martin Torrijos, electo con los votos de su padre, quien no había hecho mérito alguno para ocupar la presidencia de la república, se encargó, por sus acciones, de demostrar que la cúpula del Partido que fundó su padre, no sólo se había apartado del ideario Torrijista, sino que tampoco estaba interesado en investigar muerte de su progenitor. Sus planes eran otros, aprovechar su estadía en la presidencia de la república para beneficio personal y de sus amigos, acrecentar sus bienes, aun a costa del pueblo panameño.

¿Quién mató a Omar Torrijos?

El Presidente panameño había firmado el Tratado del Canal con Carter en 1977 y siguió adelante y negoció con los japoneses para construir un canal a nivel del mar. Los japoneses quisieron financiar y construir un canal a nivel del mar en Panamá y Torrijos habló con ellos sobre la Corporación Bechtel que estaba muy disgustada, cuyo presidente era George Schultz y Director jefe del Consejo era Casper Weinberger.


Omar Torrijos tenía en mente construir
un segundo canal pero a nivel del mar.
Cuando James Carter fue apartado, y entró a gobernar Ronald Reagan, asumiendo Schultz como Ministro de Relaciones Exteriores desde la constructora Bechtel, uno de sus directivos, Weinberger ocupó el Ministerio de Defensa, estaban sumamente fastidiados con Torrijos, intentaron hacerle renegociar el Tratado del Canal y que no hablara con los japoneses. Torrijos se negó rotundamente. Él era un hombre de firmes principios.
El economista estadounidense John Perkins en declaraciones al diario La Prensa de Panamá del día 28 de febrero de 2006, aseguró que Torrijos no tuvo una muerte accidental, sino que la agencia de inteligencia norteamericana (CIA) fue la responsable de la muerte del presidente panameño en un accidente aéreo en 1981. Perkins, autor del libro del año 2004, Confesiones de un asesino económico, dijo a La Prensa que durante su vida activa como economista recibió la misión de "disciplinar" al militar panameño, para que aceptara las "recetas" que promovía el Banco Mundial. Como no lo hizo, fue asesinado.

Perkins afirma en Confesiones de un asesino económico, la supuesta metodología que Washington llevó adelante durante la Guerra Fría para conformar "un imperio de la corporatocracia". Según Perkins, Torrijos fue asesinado por miembros de la política estadounidense, quienes se oponían a las negociaciones entre Torrijos y un grupo de empresarios japoneses, liderado por Shigeo Nagano, que proponía la construcción de un canal a nivel del mar por Panamá.

El economista recordó además que dos meses antes, el entonces presidente ecuatoriano Jaime Roldós tuvo un final parecido al de Torrijos. "Ellos fueron asesinados porque se opusieron a esa fraternidad de corporaciones, gobiernos y élites bancarias cuya meta es el imperio global", aseguró Perkins.

Perkins, un alto lobbista de empresas de Estados Unidos, estudió economía en Boston y trabajó entre 1971 y 1981 para la firma consultora internacional Chas T. Main, donde era un autodescripto "sicario" ("Economic Hit Man" en inglés), un sistema utilizado por Estados Unidos en todo el mundo desde los años ’50 "para construir el imperio más grande del mundo" con "muy poco poderío militar". Su misión era la de inflar pronósticos económicos para convencer a líderes del Tercer Mundo a comprometerse con deudas eternas, según The New York Times.

John Perkins en su libro reveló
una realidad secreta que se le
oculta a toda la humanidad.
Perkins desarrolló esa tarea en África, Oriente e Iberoamérica, sobre todo en Ecuador y Panamá. "En el Banco Mundial me felicitaban", aseguró. Lo especial del libro Confesiones de un asesino económico, de 250 páginas es que es una de las pocas veces en la que un alto lobbista norteamericano confiesa abiertamente las artimañas y tratos que logró en el Tercer Mundo, colaborando así con la consolidación de la hegemonía económica y política norteamericana, además de develar secretos ligados a asesinatos de presidentes latinoamericanos.

Perkins revela que las exigencias de su trabajo en Panamá consistían en entregar préstamos millonarios al país para la construcción de megaproyectos, pero sólo provenientes de fondos de corporaciones de Estados Unidos, lo que desembocaría en la dependencia externa de este país. "Como yo fallé con Torrijos -que no aceptó mis negocios-, sabía que los chacales de la CIA le caerían encima detrás de mí", indicó el analista norteamericano, cuyo libro figura en la lista de los más vendidos de The New York Times. "Me gustaba Torrijos", afirmó Perkins y agregó : "Recuerdo que él me dijo: ’Si me uno a su plan, me convertiré en un hombre muy rico, pero no me interesa’."

El presidente panameño había conseguido su reputación luego de convencer a Estados Unidos para que le devolviera el Canal de Panamá para el año 1999. Y era un enemigo de la CIA, porque luego de la caída de (el presidente Jimmy) Carter se negó a renegociar el Tratado y además negociaba con los japoneses para construir un canal a nivel del mar. "Es inusual que los gobernantes se resistan. En mis años de oficio sólo conocí a dos que se animaron a hacerlo: Roldós y Torrijos", aseguró el economista. Ambos presidentes terminaron muertos.

El general panameño murió el 31 de julio de 1981, en un presunto accidente aéreo, cuando el avión en el que viajaba se estrelló en una zona montañosa al norte de la occidental provincia de Coclé, donde lo esperaban dirigentes campesinos.

John Perkins relató en su libro que miembros de la política estadounidense se oponían a las negociaciones entre Torrijos y un grupo de empresarios japoneses liderados por Shigeo Nagano que proponían la construcción de un canal a nivel del mar por Panamá evitando el tedioso sistema de esclusas para pasar de un océano a otro. Sin embargo, los documentos en donde estaban las investigaciones sobre el accidente fueron robados durante la invasión de Panamá por Estados Unidos en 1989 y nunca fueron recuperados.

Moisés Torrijos, uno de los hermanos ya fallecidos del presidente, sostuvo durante años la tesis de que el supuesto accidente fue, en realidad, un asesinato. Y en 1986 denunció que fue un plan de la CIA denominado "Operación Halcón en vuelo", para impedir la proyección política revolucionaria en Centroamérica.  El gobierno de Estados Unidos siempre ha negado la existencia de estos informes.


Mapa del "accidente" de Omar Torrijos.
Expresó Perkins además, que Torrijos era un hombre asombroso, Y así murió en una caída de avión en llamas que se conectó a una grabadora con explosivos en su interior. “Yo había estado trabajando con él. Supe que los chacales estaban rodeándolo y... su avión explotó por una grabadora con una bomba en ella. No hay ninguna duda en mi mente que fue la rúbrica de la CIA. y la mayoría, muchos investigadores latinoamericanos llegaron a la misma conclusión”.

El experto panameño en derecho internacional Julio Yao, quien fue asesor del ministerio de Relaciones Exteriores panameño en las negociaciones de los Tratados Carter-Torrijos. Asegura en uno de sus libros que el gobierno de Estados Unidos es responsable de la muerte del general y presidente panameño Omar Torrijos Herrera en 1981. Eliminando a Torrijos, Washington evitó que Japón construya un nuevo Canal de Panamá y perder así el monopolio de la explotación del Canal. En el libro expresa textualmente “Estados Unidos ha demostrado históricamente hacer todo lo que sea necesario para mantener el monopolio o el control sobre la ruta interoceánica”.

Asegura además basarse en su conocimiento de la historia de lo que fue el control del Canal por parte de Estados Unidos desde el siglo XIX, cuando el canal aún no existía. Ellos obtuvieron un control y un monopolio sobre la ruta interoceánica más allá del canal, a perpetuidad en el año 1903. Este monopolio se mantuvo hasta que se firman los posteriores tratados que subrogaron el tratado de1903. Ese monopolio termina con los tratados Carter-Torrijos, y entonces surge la necesidad de reformar el canal.

En enero de 1981 llega Reagan a la Casa Blanca, y entonces la solución para ellos fue muy sencilla: había que eliminar a Torrijos y lo mandaron a matar. Ese asesinato ha sido promovido por intereses de la corporación Bechtel (la 7ª compañía privada más grande de los Estados Unidos, con sede en California. Fundada en 1898, tiene intereses relacionados con obras de ingeniería en 50 países), que era la constructora más grande de Estados Unidos, y que justamente en estos momentos es posible que se lleve la mejor parte del pastel en los trabajos de ampliación del canal de Panamá.

El opositor Antonio Domínguez opina que Torrijos “fue asesinado”, pero, aunque lo combatió desde que derrocó al presidente Arnulfo Arias en 1968, prefiere “recordarlo porque firmó (en 1977) los tratados del Canal Torrijos-Carter que le devolvieron el país entero a Panamá”.

Por otra parte, según La Prensa, el presidente Martín Torrijos, hijo del general asesinado, ha manifestado en otras oportunidades que la muerte de su padre le causa demasiado dolor como para hacer especulaciones.

Aunque la prensa panameña asegura que no se han aportado mayores pruebas para la reapertura del caso, para el abogado Silvio Guerra, “no es tarde. Hay que investigar la muerte del general Torrijos”, como lo reclaman los familiares.

El ex dictador y general Manuel Noriega, de 78 años, que cumplió condena en una cárcel de Miami, Estados Unidos y cuya extradición se disputan Francia y Panamá, fue acusado por opositores de estar involucrado en la presunta trama, pero el militar que fue jefe de los servicios secretos del ejército entre 1972 y 1984, siempre ha guardado silencio incluso ahora en Panamá en la cárcel El Renacer donde fue recluido en diciembre de 2011.

De acuerdo a las versiones de los Torrijos, el presidente Richard Nixon había autorizado atentados contra el general. En octubre de 1971 y en 1973 se abortaron conspiraciones.


La bomba que hizo explotar al
avión del general Torrijos estaba
dentro de una grabadora.
Los campesinos de la región, dijeron muy claro a los investigadores, asustados por la presencia del G-2: “Hubo dos explosiones, la primera en el aire, la segunda cuando el aparato cayó”.

¿Por qué los restos del bimotor quedaron tan esparcidos en el área? De haber sido un problema de falla de motor, o incluso de un rayo, si bien el fuselaje se habría quebrado, ¿tendrían que haberse desparramado tanto los hierros y fuselajes por el entorno? Sabemos que al General lo asesinaron.

¿No podría darse aun una investigación exhaustiva, de oficio? ¿No es obligación de la Fiscalía actuar de Oficio en estos casos? ¿Podría un Fiscal Superior de Coclé iniciar la investigación con algo tan sencillo como obtener un pedacito de metal o fuselaje que custodian campesinos en Coclesito, y enviarlo a un laboratorio capaz de evaluar si pese al tiempo se logran ver evidencias de explosivos? Eso no es nada difícil. Nada prohibido además. Se pueden hacer sin politiquerías, en honor a la historia. Así como se investigan “los crímenes de la dictadura”, ¿no es posible investigar el crimen de “un dictador”, tan relevante mundialmente?

A Ronald Reagan, a George Bush padre, a Bill Cassey de la CIA, al General Galvin, y a Manuel Antonio Noriega, no les convenía de modo alguno que  Omar Torrijos siguiera mandando en Panamá. Ellos tenían demasiados enredos y trampas en sus mentes, sobre acciones ilícitas en el área. Aquellas tramas se hicieron a escondidas de su propio Congreso americano.

El Capitolio termina investigando y sancionando a varios altísimos funcionarios republicanos que el presidente Bush indulta muy pronto, porque eran sus socios. Todo eso hoy está en Internet. El General Torrijos tenía manejos políticos antagónicos a esos intereses oscuros: hablaba con el FMNL y con los Sandinistas, quería terminar con la guerra civil en El Salvador negociando un espacio político para la insurgencia, a lo que se oponían Reagan, Bush y la CIA, al igual que los militares salvadoreños y hondureños de extrema derecha, que realmente “comían gente”. Torrijos buscaba que Nicaragua no radicalizara su revolución, pero que no se inmiscuyeran en sus asuntos internos, tampoco eso lo aceptaban Reagan – Bush y la CIA.

La Casa Blanca y sus agencias tenían una intrincada agenda que requería mandar armas a Irán en su guerra contra Irak, a los mercenarios de la Contra por vía de El Salvador y Honduras, intermediando los Generales Blandón y Regalado. Para tales planes necesitaban fondos muy grandes, ilícitos. El congreso y sus demócratas los habían negado. Entonces surgió aquél plan nefasto llamado “la operación encubierta Irán – Contras”. Hoy lo revelan archivos norteamericanos desclasificados. Veámoslo otra vez, en textos de la página oficial del United States Naval War College, que cito:

Manuel Noriega fue uno de
los que conspiraron para
matar a Omar Torrijos.
“Se había utilizado a Noriega para que el gobierno (de Estados Unidos) comprara y entregara armas a los contras utilizando las ganancias de la droga mediante diferentes esquemas, incluido el transporte y venta de cocaína desde Panamá a los Estados Unidos.

El jefe del G-2 que llegó al lugar de la caída del avión, era Noriega. No se sabe desde cuándo, pero el jefe del G-2 panameño ya trabajaba para la CIA en 1981, como se demostraría años más tarde en el juicio que se siguió contra él en Miami. Y apareció otro protagonista tan cruel como los militares asesinos: el narcotráfico. No se puede financiar todo el lujo de las guerras sucias solo con el dinero de los norteamericanos. En la costa del Darién, en los pacíficos pueblos donde llevan su cómoda existencia los indios kuna, ya atracaban pequeños mercantes tripulados por marineros colombianos de mala mirada que dejaban fardos bien atados para que los recogieran avionetas de esas que paran en cualquier lado.

A Noriega, el militar de gesto austero que nunca lucía ante el público a sus amantes, le gustaba ya el dinero, aunque no lo exhibiera en forma de coches lujosos. Y había comenzado a acumularlo. Y le gustaba ya jugar a la alta política, a tener poder en un país en el que también jugaban, a cara poco descubierta, los servicios secretos de muchos otros países, entre ellos, el Mossad, apoyado en la importante colonia judía de Ciudad de Panamá y Puerto Colón, en la costa atlántica, tal como lo afirman los diarios panameños.

En julio de 1981, la avioneta de Torrijos explotó y ya se habló entonces de que Noriega podía haber tenido alguna relación con el desastre. Pero nadie pudo probar nada. Lo que sí es cierto es que aquello permitió su irresistible ascenso en el escalafón. Pasó a ser el hombre fuerte de Panamá. La Guardia Nacional era casi del todo suya. La información, absolutamente suya.

En audiencias previas al juicio de Manuel Antonio Noriega, en Miami en mayo de 1991, el abogado de Noriega, Frank Rubino dijo: "El General Noriega tiene en su poder, documentos que demuestran los atentados sufridos por él y Torrijos, todo orquestado por agencias del gobierno de Estados Unidos". Los documentos no fueron aceptados como evidencia en el tribunal, debido al que el juez concordó con el gobierno estadounidense en que la mención pública de dichos documentos, violaría el acta pública de procedimientos sobre información clasificada.

Omar Torrijos Herrera fue asesinado cuando volaba sobre las montañas entre Coclé y Colón aquél mediodía trágico del 31 de julio de 1981. Curioso que Noriega, entonces del G-2 solo avisara del “accidente” a las cinco y media de la mañana del día 1 de agosto, casi 15 horas más tarde del incidente.

El dictador Manuel Noriega y detrás, el
agente del Mossad Mike Harari,
su mano derecha.

Desaparecido Torrijos, ahora el nuevo hombre fuerte fue Noriega, y Noriega tenía su lado a Mike Harari un agente israelí, ex director de operaciones del Mossad durante la época de la “Operación ira de Dios” en la que se asesinaron a numerosos responsables y representantes de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP).

A principios de los ochenta Harari fue trasladado a México como jefe de la estación del Mossad en América Latina. Su estancia en América Central coincidió con el escándalo Irán-Contra y la implicación de la introducción masiva de cocaína a Estados Unidos por parte de algunos miembros de la CIA para financiar las operaciones encubiertas que habían sufrido un recorte presupuestario por parte del Congreso norteamericano.

En agosto de 1983 asciende a comandante en jefe de la Guardia Nacional, el General de Cuatro Estrellas, Manuel Antonio Noriega, que transforma la institución armada en las Fuerzas de Defensa de Panamá. El General Noriega fue acusado de narcotraficante por Hugo Spadafora, quien fue asesinado, y de corrupción y fraude electoral de 1984 por su segundo al mando Coronel Roberto Díaz Herrera, provocando protestas y manifestaciones por parte de la población panameña, que fueron reprimidas brutalmente por las Fuerzas de Defensa. Durante los siguientes años, el país cae en una recesión económica y social, cuando se sufre una contracción del PBI por dos años seguidos (1987-1988).

En ese ambiente Harari conoce al general panameño Noriega, convirtiéndose en su mano derecha. Muchas pruebas apuntan a que Harari pudo ser el encargado de eliminar a al presidente Omar Torrijos saboteando su avión, Harari llegó a ser conocido por los panameños como “la segunda persona más importante” del país. Noriega había recibido formación militar en Israel y lucía las alas de los paracaidistas israelíes en su informe. La relación con Harari se inició al nombrarle responsable del entrenamiento y formación de la Guardia Personal de Noriega, así como de la Unidad Especial Antiterrorista, para lo que trajo a instructores en el uso de la violencia extrema desde Israel. En una de las visitas a Israel organizada por Harari, Noriega llegó a compra una villa junto al mar en Herzliya, cerca de Tel Aviv, llegando a enviar a sus hijos a un kibutz israelí durante un verano.

Entre las acciones más famosas de la Unidad Especial Antiterrorista (UESAT) dirigida por el israelí Harari fue el asalto de la casa del Coronel Roberto Díaz Herrera en Altos de Golf, al amanecer del 26 de julio del 1987, para apagar las críticas sobre los crímenes de las Fuerzas de Defensa. La UESAT voló las puertas de la casa con explosivos y capturó a Díaz y 52 civiles, entre ellos varias mujeres y cinco menores de edad.

El propio embajador israelí en Panamá, Eduardo Herrera Hassan, reconocía que “todo lo que hacía tenía que ser autorizado por Harari”. Harari también llegó a ser conocido como el hombre del 60% en relación a la extorsión que practicaba sobre los empresarios que deseaban hacer negocios en territorio panameño, favoreciendo la entrada de comerciantes judíos que desplazaban a los de origen cristiano.

Oliver North, durante el juicio por el affaire Irán-Contra, llegó a asegurar que Noriega se había ofrecido al gobierno de Reagan para asesinar líderes sandinistas y sabotear instalaciones nicaragüenses. Aunque no existan pruebas de que los norteamericanos aceptasen estas propuestas que presumiblemente habían sido ideadas por Harari, lo cierto es que hasta 1987 la administración Reagan eludió todas las acusaciones de tráfico de armas y drogas que se vertían sobre el general Noriega.

El 8 de diciembre de 1986, Manuel Antonio Noriega y George Bush, entonces jefe de la CIA, se entrevistaron en secreto, en Washington, para limar asperezas. Dos años más tarde, Noriega estaba limpio de drogas. Así lo pudo comprobar el senador Jesse Helins, conservador de Carolina del Norte, que llevó la voz de la oposición a la ratificación del tratado sobre el canal. John Bacon, un agente de la CIA que trabajó en comisión para la DEA, narró este incidente al programa norteamericano de televisión Frontline: “A mí me encargaron que recogiera de los archivos de la DEA las fichas sobre Noriega pedidas por el Senado para sus debates y yo se las entregué al abogado de la Agencia. Pero buena parte de ellas no llegaron nunca al Senado, y es más, tampoco regresaron a los ficheros”.

Recién escapado de Panamá, Harari dijo
a la televisión israelí que "él solo era un
empresario que hacía negocios en Panamá".
En enero de 1990 el ejército norteamericano invadió Panamá. Sin embargo, Mike Harari consiguió huir a Israel barajándose dos hipótesis: un soplo por parte del gobierno que le permitía escapar o un acuerdo por parte de los norteamericanos permitiéndole la huida a cambio de su silencio en todas las operaciones que junto a Noriega habían realizado para la CIA.

Al llegar a Israel concedió una entrevista televisiva en la que intentó limpiar su imagen pública al presentarse como uno más de los empresarios privados que hacían negocios en Panamá.

La “Operación Causa Justa”, puesta en marcha por EE.UU. para asegurarse el control del canal de Panamá, terminó con la masacre de unos 5000 civiles y la captura de Noriega cuando se entregó a los soldados de EE.UU. después de refugiarse en la Nunciatura Apostólica en Panamá. En uno de los episodios más estrafalarios de la invasión, las fuerzas de EE.UU. tocaron música de rock pesado a todo volumen -incluido I Fought the Law, de Clash- a fin de presionar a Noriega para que se entregara y saliera de la sede eclesiástica donde se había escondido.

En la casa de Noriega habían 8.2 millones de dólares en bolsas del Banco Nacional de Panamá junto a su cartera, pasaporte y tarjetas de crédito, según Rene de la Cova, agente de la DEA.

Noriega fue condenado en Miami en 1992 por múltiples acusaciones, incluyendo narcotráfico, y sentenciado a 40 años.

Noriega fue capturado por los Estados Unidos porque ya estaba molestando, se sentía cada vez más fuerte como árbitro de esos negocios. Y decidió independizarse. Dejó de ser el esclavo de la CIA, el hombre fuerte del patio trasero de Estados Unidos. Y fue advertido, pero se negó a reconocer que su pequeña pero bien entrenada fuerza de soldados dispuestos a volar el Canal (como fanfarroneaban los musculosos sargentos de la Guardia Nacional en los bares de copas), pudiera enfrentarse a la nación más poderosa.

Noriega liquidó, desde entonces, a cualquiera que ofreciera resistencia a sus planes. Dio golpes de Estado, echó presidentes de la nación al exilio, asesinó a sus colegas que intentaron derrocarle, como el mayor Moisés Giroldi, que fue fusilado sin juicio junto con sus compañeros de intentona tras querer acabar con el régimen corrupto del general.

Uno a uno, los diplomáticos y políticos que lograban escapar de Panamá, le denunciaban como el capo de la droga en Centroamérica. Le denunciaban si podían evitar las palizas callejeras de los matones del régimen.

Más tarde en mayo de 1989, por instrucciones del General Noriega son anulados los resultados electorales para elecciones presidenciales, suspendiendo en septiembre la constitución y asumiendo el control de la nación panameña en calidad de jefe del gabinete de guerra, declarando a Panamá en estado de guerra con EE. UU.

Y George Bush padre, cuyo mandato expiraba unas semanas más tarde, decidió acabar con la carrera del díscolo Noriega. La “Operación Causa Justa” se puso en marcha el 20 de diciembre de 1989. Decenas de miles de soldados norteamericanos y un enorme contingente de aviones de guerra se arrojaron sobre Panamá y su Ejército diseñado para guerras pequeñas y alborotos internos. En pocas horas, el barrio más castizo de Ciudad de Panamá, el Chorrillo, donde estaba el palacio presidencial de Las Garzas, y donde vivían en la miseria, en casas de madera, los miles de ciudadanos que sostenían el poder del tirano con sus algaradas, fue abrasado por el fuego de las bombas incendiarias. Los soldados invasores disparaban contra todo. Mataban a hombres como el fotoperiodista de El País, Juantxu Rodríguez. Mataban por cientos a hombres y mujeres desarmados que no sabían cómo escapar ni cómo defenderse de aquella oleada de fuego.

Trasladado a Estados Unidos, fue sentenciado a una larga pena de prisión por delitos relacionados con el cartel de Medellín. En Miami vivía en una celda aislada, lejos de la arrogante valentía que destilaba cuando quitaba Gobiernos y mataba opositores. El 26 de abril de 2010, la Secretaria de Estado de los Estados Unidos Hillary Clinton aprobó la extradición de Noriega a Francia. Poco después la orden fue ejecutada y Noriega fue embarcado por alguaciles federales en un avión que debía partir con rumbo a Francia. Noriega fue condenado el 7 de julio de 2010 por la justicia francesa a siete años de cárcel por blanquear dinero del narcotráfico.
El ex dictador Manuel Noriega
en prisión, foto del 2012.

En Panamá, fue juzgado in absentia, por el asesinato de Giroldi y de Spadafora. Le queda por cumplir apenas una decena de años de cárcel. Para que pueda hacerlo en su última estación penal, en Panamá, un juez francés le ha tenido que dar la libertad condicional.

Panamá ahora tiene en prisión al que fuera dictador del país desde 1983 hasta 1989. Manuel Antonio Noriega, porque tiene pendientes varios juicios en el país. Su hija mayor; la Lic. Lorena Noriega; junto con un equipo de abogados han asumido la defensa del Ex-hombre Fuerte de Panamá.

Ricardo Martinelli, el actual mandatario de Panamá, ha dicho que existe la posibilidad de que un hombre de su edad (78 años) pueda cambiar la prisión por el cumplimiento en casa, si así lo decide un juez.

En junio de 2011 se publicó un libro donde se explica que la caída del avión en que murió el líder militar panameño Omar Torrijos, en 1981, no se debió a un accidente, sino a un atentado preparado por su lugarteniente, el general Manuel Noriega, por órdenes de Estados Unidos.

“Lo que hacen con Torrijos es colocarle un artefacto que es detonado a distancia”, asegura el coronel Roberto Díaz Herrera, primo hermano y ex secretario de Torrijos, y autor del libro Estrellas clandestinas. Torrijos fue víctima de una “conspiración” planeada por la CIA, la Agencia Central de Inteligencia de Estados Unidos “y algunos pocos panameños”, entre ellos Noriega, afirma Díaz. Según el autor, Estados Unidos consideraba que Torrijos era “un izquierdista peligroso para la seguridad en Centroamérica y el control del Canal” de Panamá, por tener relaciones con Fidel Castro, lo que chocaba con los planes del entonces presidente estadounidense, Ronald Reagan (1981-1989).

Torrijos, “resultaba un estorbo para Washington y la CIA, y a los estorbos se les elimina, punto”, agrega Díaz Herrera quien también afirma que Estados Unidos quería eliminar a Torrijos porque no aceptaría apoyar a los paramilitares nicaragüenses, conocidos como contras, que comenzaban a luchar contra el gobierno revolucionario sandinista.

El ex coronel Díaz Herrera.
Noriega “terminó sirviendo más a la CIA que a Torrijos; tanto que hay demasiados indicios sostenibles para pensar que el mismo Noriega habría participado en el asesinato del líder panameño", afirma el libro.

Díaz Herrera, cuyas explosivas declaraciones en 1987 permitieron el inicio del fin del ex hombre fuerte Manuel Antonio Noriega en 1989, indicó a Notimex que ahora es el momento propicio para retomar las investigaciones sobre la muerte de Torrijos el 31 de julio de 1981 cuando su avión explotó y se estrelló en el cerro de Santa Marta. De acuerdo con Díaz Herrera, en la avioneta fue puesto un artefacto explosivo detonado a distancia, por lo que dice que aun es tiempo de analizar los restos de la aeronave para determinar si hubo o no explosivos.

"Mi muerte ha de ser violenta como violenta ha sido mi vida", decía el general, cuenta Díaz Herrera al revelar que Torrijos tenía sospechas de Noriega, sobre todo porque para la fecha ya circulaban rumores acerca de los negocios turbios del ex hombre fuerte.

Díaz Herrera en el libro Estrellas clandestinas, desenreda la madeja del presunto complot de Estados Unidos para atentar contra Torrijos y permitir el ascenso al poder de Noriega. Indicó que el capítulo del accidente de Torrijos fue parte de toda la historia ligada al escándalo Irán-Contras, mediante la cual la CIA alentó el tráfico de drogas por Centroamérica hacia Estados Unidos para financiar movimientos contra la izquierda en la región.
Los que vinieron después de Noriega
Guillermo Endara Galimany, ganador de las elecciones de 1989 que fueron anuladas por el General Noriega, asume el cargo de presidente y restablece el orden constitucional. El 10 de febrero de 1990, el gobierno del presidente Endara emitió un decreto ejecutivo en el que reorganizaba la fuerza policial. De acuerdo con el decreto ejecutivo, las Fuerzas de Defensa de Panamá quedaban abolidas y en su lugar se creaban una Policía Nacional (PN), un Servicio Marítimo Nacional (SMN), un Servicio Aéreo Nacional (SAN) y un Servicio de Protección Institucional (SPI), más tarde el 15 de noviembre de 1992 se celebra un referéndum de reformas constitucionales entre las que figuraba la abolición del Ejército, el cual fue rechazado por casi el 60% de los votos, tiempo después la antigua Asamblea Legislativa aprueba la abolición del ejército tal como querían los Estados Unidos.

En 1994 hay elecciones presidenciales donde gana el candidato de la oposición Ernesto Pérez Balladares. Luego, Mireya Moscoso, viuda del ex presidente Arnulfo Arias, gana las elecciones en 1999, convirtiéndose en la primera mujer que preside el gobierno panameño. El 31 de diciembre de 1999, en fiel cumplimiento de los tratados Torrijos-Carter, la República de Panamá asume el control total del Canal de Panamá.

En mayo del 2004 gana las elecciones Martín Torrijos Espino, hijo del general Omar Torrijos. Ocupó el cargo desde septiembre del mismo año, hasta el 30 de junio de 2009.

El día 1º de julio de 2009, el empresario Ricardo Martinelli Berrocal toma posesión de la administración del gobierno hasta el año 2014.

En el año 2010, el presidente Martinelli Berrocal contrató una empresa israelí para conformar el anillo de seguridad presidencial y darle entrenamiento a personal del Servicio de Protección Institucional (SPI). Esto se hizo a dedo sin licitación internacional.
En febrero de 2011, el vicepresidente y canciller Juan Carlos Varela anunció que la extradición de Manuel Antonio Noriega. Por su parte el Departamento de Justicia de los Estados Unidos comunicó no tener inconvenientes para que Noriega regrese al país, en donde responderá a la justicia por varios delitos cometidos.

Todo indica que Noriega no hablará por temor a ser “cancelado”. Es un hombre que sabe demasiado y sus confesiones podrían destapar la fétida olla cuyos ingredientes son corporaciones mutinacionales, gobiernos, sociedades secretas, tráfico de armas, agencias de inteligencia de varios países, tráfico de drogas, mercenarios, asesinatos, torturas, banqueros, lavado de dinero y toda la escoria cuyo objetivo es crear un gobierno mundial.

5 comentarios:

  1. es la misma porqueria que ha existido atraves de la historia del hombre.

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    1. Siempre sera mi heroe solo tenia 15 años, yo llore tanto porque era es el mejor de todos digan lo que digan. Y eso lo sabe el mundo entero.

      Ing. Cecilio Mata

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  2. Muy Detallada.... me gusto mucho

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  3. Corrección a esta parte del artículo:
    "En pocas horas, el barrio más castizo de Ciudad de Panamá, el Chorrillo, donde estaba el palacio presidencial de Las Garzas, y donde vivían en la miseria, en casas de madera, los miles de ciudadanos que sostenían el poder del tirano con sus algaradas, fue abrasado por el fuego de las bombas incendiarias."
    Primero: El Chorrillo no es "el barrio más castizo de la ciudad" (si nos remitimos a lo que dice el diccionario RAE sobre castizo), sino más bien, es uno de los muchos barrios "populares", en donde viven personas de bajos ingresos y en donde hay delicuencia, conocido también como una "zona roja". Eso no es ser castizo, ya que la definición para dicha palabra es otra.
    Segundo: En El Chorrillo no está ni nunca ha estado el Palacio de Las Garzas (o palacio presidencial de Panamá). Este está ubicado en el Corregimiento de Santa Ana, específicamente en el sector conocido como El Casco Viejo de la ciudad, que es una península de arquitectura colonial, muy diferente a como era y es El Chorrillo. Lo que estaba ubicado en el barrio de El Chorrillo era el Cuartel Central de las Fuerzas de Defensa (el principal cuartel de Noriega) y la Cárcel Modelo (la prisión más temida de la ciudad capital).
    Tercero: Dice este artículo que en El Chorrillo "vivían en la miseria, en casas de madera, los miles de ciudadanos..." Esto tampoco es cierto. No todas eran casas de madera. Había muchos edificios de concreto de muchos pisos (que eran la mayoría), en donde vivían miles de familias. Había casas de madera, pero no era la mayoría. Además, no todos vivían "en la miseria". Miles de ellos tenían empleos y sostenían sus familias humilde pero decorosamente; incluso, sus apartamentos ya eran propios. Decir que era un barrio en el que vivían personas de bajos ingresos económicos, eso sí es cierto. Y que había muchos desempleados, también. Pero la gran mayoría de los habitantes de El Chorrillo no vivía "en la miseria". Solo algunos indigentes, como los hay prácticamente en cualquier ciudad.
    Tampoco en El Chorrillo vivían "los miles de ciudadanos que sostenían el poder del tirano con sus algaradas..." La palabra "algarada", según el RAE es "Tumulto causado por algún tropel de gente". No es justo decir que la gran cantidad de personas que vivían en EL Chorrillo, con el característico tropel propio de un barrio así, era lo que "sostenía el poder del tirano" Noriega. Más bien, lo correcto sería decir que él utilizaba a las personas que vivían en ese barrio como "escudos humanos" para esconderse y protegerse de ataques bélicos.
    También encontré otros errores en este artículo, pero mencionarlos sería demasiado extenso.
    ¿Mi fuente? Soy ciudadana panameña que nací, crecí y resido en la ciudad de Panamá, por lo cual la conozco bien. Además, soy testigo de la Invasión de EUA a Panamá.
    Gracias, y saludos.

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  4. La Prensa facilita la desinformacion esparcida por la Cuba de Castro sobre el siniestro accidente aereo del General Omar Torrijos, tengo dos fuentes de informacion y los mismos hechos.
    Veamos en los archivos de la KGB publicados por el General Mayor Mitrokin aparecen varios documentos que involucran de manera evidente a los ejecutores del crimen, la KGB relaciona la muerte de Torrijos porque Cuba utilizabay sigue utilizando a Panama y Mexico para todas sus operacioes encubiertas desde hace 50 anos, en aquellos precisos momentos los agentes especiales de Tropas Especiales de Cuba intensificaron los sabotejes en las unidades militares de EU en el area del Canal a un nivel que la propia URSS le llama la atencion a Cuba para que disminuya la presion sobre EU con relacion al Canal, lo cual sabia muy bien el General Torrijos y su acolito Cara de Pina (MA Noriega), este toma su avion privado y sale para Cuba, Torrijos se asusta y piensa que Noriega se refugio en Cuba, pues eran muy evidentes los sabotajes, el ultimo fue la voladura de una unidad naval de patrulla anti submarina y una potente estacion de radar, asi como la actividad de narcotrafico que el Mayor Mantecon estaba denunciando en el Congreso de EU.
    Torrijos en Panama tomo la decision de denunciar las actividades de Cuba ante un alto funcionario de la CIA y de la Inteligencia Naval, personas muy cercanas a Noriega informaron sobre sus pasos a la Embajada cubana y pocos dias despues los tecnicos de la Fuerza Aerea de Cuba que trabajaban como personas de confianza en el avion de Noriega le conectaron dispositivos en el sistema de combustible y abortar el vuelo de manera programada. Los tecnicos cubanos fueron los TCor. Manuel Martinez y Jorge Ayala.
    Muchas versiones que apuntan como siempre al culpable, el Toti, la CIA y la Casa Blanca pero la actividad de narcotrafico de Manuel Noriega y su antecesor asi como la diversidad de acciones de subversion, sabotaje en aquella epoca creadas por Cuba para presionar y desmoralizar a los EU en Panama son evidencias conretas y objetivas, realmente el resto de las versiones han sido apoyadas por la Seccion A de la DGI de Castro para desinformar a la opinion publica sobre estos hechos.

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